A muchos de nosotros nos han contado gran cantidades de cuentos a lo largo de nuestra vida, todos con una moraleja y un final feliz (sobre todo los que son para niños).
Pero muchos de estos cuentos, con polvo de adas y castillos en las nubes, no siempre fueron así, sino que fueron adaptados para un público mas pequeño..
Hoy les voy a contar la posta de 2 cuentos infantiles muy conocidos, pero que aun así, muy pocos conocen la historia original:
Pero muchos de estos cuentos, con polvo de adas y castillos en las nubes, no siempre fueron así, sino que fueron adaptados para un público mas pequeño..
Hoy les voy a contar la posta de 2 cuentos infantiles muy conocidos, pero que aun así, muy pocos conocen la historia original:
La Bella Durmiente:
Resumen de la historia que muchos ya conocen (si te da paja leer mira el cuadro más abajo):
Dos reyes, contentos por el nacimiento de su hija, hacen una fiesta e invitan a 12 de 13 adas, porque no les daba el cuero para invitar a la decimotercera. Las adas la pasaron joya y por eso le concedieron "cualidades" a esta nueva princesa. De la nada cae el ada faltante enojada porque no la invitaron y la maldice para que a los 15 se muera al pincharse un dedo (ojo que le puede pasar a cualquiera), pero faltaba que un ada más le concediera una "cualidad" y esta, arregló que en lugar de morir, dormiría 100 años (por alguna razón no canceló lo anterior, una hdp). Pasan 100 años, cae un principe re fachero, le come la boca, la mina se despierta, lo examina un poco y al ver que esta todo en su lugar, se casan y viven felices para siempre.
Especie de cronograma del asunto:
Si querés leer el cuento:
Hasta acá todo muy lindo, ahora vamos a ver la POSTA
Resumen cuento ORIGINAL:
El principio es el mismo que en el otro cuento, chica linda, educada, copada, todo lo que quieras, pero con la diferencia de que se pincha con una astilla envenendada y los padres la abandonan en una torre. Al pasar un tiempo, un principe que por ahí pasaba, decidió entrar y se encontró con la bella durmiente en una cama. La besó (ella no se desperto) y no conforme, al ver detenidamente su belleza, la violó. Satisfecho al cabo de un rato, la dejó como estaba y partió, sin saber que la había embarazado. Pasados 9 meses, la bella tuvo 2 mellizos, que fueron en un principio cuidados por adas. Un día, uno de ellos intentando mamar el seno de su dormida madre, falló y comenzo a mamarle un dedo, quitando la astilla envenenada. La bella (no tan durmiente) despertó y se encontró con todo el escenario. El principe (padre de los mellizos), recordando el buen rato que paso con la bella durmiente, decidio repetirlo. Al llegar a la torre se encontró con la bella cuidando de sus dos hijos. El se hizo cargo y comenzaron una relación, pero al cabo de un tiempo, se marchó, para volver a su reino con su esposa (un fenómeno). Murmurando entre sueños, la esposa se enteró de lo que había hecho y mandó a buscar a la "atrevida" y sus hijos bastardos. Una vez en su poder, ordenó quemar a la bella en la hoguera, cocinar a sus hijos y darselos de comer a su marido. El, al enterarse de esto, mando a cortarle la cabeza a su esposa y al cocinero, por atrevidos. Pero finalmente, la esposa le confesó que realmente no lo había hecho, que era toda una puesta en escena. Sabiendo esto, el principe/rey, dejo a su antigua esposa, por bella y los bastardos. Y vivieron felices para siempre.
Especie de cronograma del asunto:
¿No me crees? Mira:
Caperucita roja
Resumen de la historia que muchos ya conocen (si te da paja leer mira el cuadro más abajo):
Una pequeña que quería mucho a su abuela, le va a hacer los mandados porque esta enferma. Como no tenian mucha plata, tanto la nena como la abuela vivían en medio de un bosque. Le decían caperucita roja , porque, como dije antes, no tenía plata para usar otra cosa. Con un canasto con las cosas para su abuela, emprende el camino por el medio del bosque. Al encontrarse con un lobo muy amable, este la convence para que recoja unas cuantas flores para su abuelita. Aprovechando el tiempo que se tomó caperucita con las flores, el lobo aprovecho para ir a la casa de la abuela a los pedos. Engaño a la vieja haciendose pasar por caperucita y se la morfó de un bocado, se vistió con lo que tenía la abuela y se metió en la cama. Despues cayó caperucita y se la morfó también. Estaba tan lleno el lobo, que se pegó una siesta y un cazador que justo pasaba por ahí, lo escucho, le tijereteo el estomago y rescato a caperucita y a su abuela, para despues matar al lobo y hacerse con su piel, una campera que no conseguís por menos 1200 mangos.
Una pequeña que quería mucho a su abuela, le va a hacer los mandados porque esta enferma. Como no tenian mucha plata, tanto la nena como la abuela vivían en medio de un bosque. Le decían caperucita roja , porque, como dije antes, no tenía plata para usar otra cosa. Con un canasto con las cosas para su abuela, emprende el camino por el medio del bosque. Al encontrarse con un lobo muy amable, este la convence para que recoja unas cuantas flores para su abuelita. Aprovechando el tiempo que se tomó caperucita con las flores, el lobo aprovecho para ir a la casa de la abuela a los pedos. Engaño a la vieja haciendose pasar por caperucita y se la morfó de un bocado, se vistió con lo que tenía la abuela y se metió en la cama. Despues cayó caperucita y se la morfó también. Estaba tan lleno el lobo, que se pegó una siesta y un cazador que justo pasaba por ahí, lo escucho, le tijereteo el estomago y rescato a caperucita y a su abuela, para despues matar al lobo y hacerse con su piel, una campera que no conseguís por menos 1200 mangos.
Especie de cronograma del asunto:
Si querés leer el cuento:
Ahora te paso a contar la POSTA del asunto:
Les recomiendo lean el cuento (es corto), porque me parecio bastante interesante.
Cuento Original:
“Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tan bien que todos la llamaban Caperucita Roja. Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.
-Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.
Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo:
-Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.
-¿Vive muy lejos? -le dijo el lobo.
-¡Oh, sí! -dijo Caperucita Roja-, más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera casita del pueblo.
-Pues bien -dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero.
El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y la niña se fue por el más largo entreteniéndose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.
-¿Quién es?
-Es su nieta, Caperucita Roja -dijo el lobo, disfrazando la voz-, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía. La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:
-Tira de la aldaba y el cerrojo caerá. El lobo tiró de la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres días que no comía. En seguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.
-¿Quién es?
Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contestó:
-Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.
El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:
-Tira de la aldaba y el cerrojo caerá.
Caperucita Roja tiró de la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la frazada:
-Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.
Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo:
-Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!
-Es para abrazarte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué piernas tan grandes tiene!
-Es para correr mejor, hija mía.
Abuela, ¡qué orejas tan grandes tiene!
-Es para oírte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué ojos tan grandes tiene!
-Es para verte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué dientes tan grandes tiene!
-¡Para comerte mejor!
Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.Moraleja: Aquí vemos que la adolescencia, en especial las señoritas bien hechas, amables y bonitas, no deben a cualquiera oír con complacencia, y no resulta causa de extrañeza ver que muchas del lobo son presa. Y digo el lobo, pues bajo su envoltura no todos son de igual calaña, los hay con no poca maña, silenciosos, sin odio ni amargura, que en secreto, pacientes con dulzura van a la siga de las damiselas hasta las casas y en las callejuelas; mas, bien sabemos, que los zalameros, entre todos los lobos, ay, son los más fieros”.
Cuento Original:
“Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tan bien que todos la llamaban Caperucita Roja. Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.
-Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.
Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo:
-Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.
-¿Vive muy lejos? -le dijo el lobo.
-¡Oh, sí! -dijo Caperucita Roja-, más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera casita del pueblo.
-Pues bien -dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero.
El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y la niña se fue por el más largo entreteniéndose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.
-¿Quién es?
-Es su nieta, Caperucita Roja -dijo el lobo, disfrazando la voz-, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía. La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:
-Tira de la aldaba y el cerrojo caerá. El lobo tiró de la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres días que no comía. En seguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.
-¿Quién es?
Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contestó:
-Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.
El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:
-Tira de la aldaba y el cerrojo caerá.
Caperucita Roja tiró de la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la frazada:
-Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.
Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo:
-Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!
-Es para abrazarte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué piernas tan grandes tiene!
-Es para correr mejor, hija mía.
Abuela, ¡qué orejas tan grandes tiene!
-Es para oírte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué ojos tan grandes tiene!
-Es para verte mejor, hija mía.
-Abuela, ¡qué dientes tan grandes tiene!
-¡Para comerte mejor!
Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.Moraleja: Aquí vemos que la adolescencia, en especial las señoritas bien hechas, amables y bonitas, no deben a cualquiera oír con complacencia, y no resulta causa de extrañeza ver que muchas del lobo son presa. Y digo el lobo, pues bajo su envoltura no todos son de igual calaña, los hay con no poca maña, silenciosos, sin odio ni amargura, que en secreto, pacientes con dulzura van a la siga de las damiselas hasta las casas y en las callejuelas; mas, bien sabemos, que los zalameros, entre todos los lobos, ay, son los más fieros”.