Palmira Bacha es argentina al igual que sus cinco hijos. Todos tienen pasaporte del país, pero no sus ocho nietos, de los cuales seis son menores de edad (tienen entre 1 y 14 años).
Una mujer argentina de 63 años está varada en la ciudad de Damasco, en Siria, hace un mes y medio para tratar de rescatar a sus nietos, en momentos en que la guerra civil recrudece y Estados Unidos amenaza con una intervención armada.
Palmira Bacha es argentina al igual que sus cinco hijos. Todos tienen pasaporte del país, pero no sus ocho nietos, de los cuales seis son menores de edad (tienen entre 1 y 14 años).
Según contó Palmira, su intención es sacarlos del horror y la angustia del conflicto que allí se vive. Desde que llegó a Damasco solicitó pasaportes de emergencia para ellos, aunque no tuvo resultados porque la embajada argentina está cerrada. Mientras tanto, su trámite aguarda una resolución en Beirut, El Líbano, a ochenta kilómetros de Damasco, pero aún no hubo respuestas.
"Cómo voy a dejarlos acá en Siria, si esta guerra está matando a todos. Sin que ataquen los gringos (norteamericanos) esto está muy mal, cuando ataquen va a estar mucho peor", describió la mujer, en diálogo con radio La Red . "La situación aquí en Damasco es muy fea. No puedo salir de casa. No tengo ni agua ni electricidad. No hay pan, ni hay agua ni medicinas", contó.
Una mujer argentina de 63 años está varada en la ciudad de Damasco, en Siria, hace un mes y medio para tratar de rescatar a sus nietos, en momentos en que la guerra civil recrudece y Estados Unidos amenaza con una intervención armada.
Palmira Bacha es argentina al igual que sus cinco hijos. Todos tienen pasaporte del país, pero no sus ocho nietos, de los cuales seis son menores de edad (tienen entre 1 y 14 años).
Según contó Palmira, su intención es sacarlos del horror y la angustia del conflicto que allí se vive. Desde que llegó a Damasco solicitó pasaportes de emergencia para ellos, aunque no tuvo resultados porque la embajada argentina está cerrada. Mientras tanto, su trámite aguarda una resolución en Beirut, El Líbano, a ochenta kilómetros de Damasco, pero aún no hubo respuestas.
"Cómo voy a dejarlos acá en Siria, si esta guerra está matando a todos. Sin que ataquen los gringos (norteamericanos) esto está muy mal, cuando ataquen va a estar mucho peor", describió la mujer, en diálogo con radio La Red . "La situación aquí en Damasco es muy fea. No puedo salir de casa. No tengo ni agua ni electricidad. No hay pan, ni hay agua ni medicinas", contó.