Por Saadolá Zarei, Teherán.- La frustrada ofensiva del grupo terrorista denominado Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) para destruir los santuarios chiíes en la ciudad iraquí de Samarra, a pocos kilómetros al norte de Bagdad, acaecida algunos días atrás, merece un análisis serio y detallado. Es probable que estas acciones violentas, que gozan de apoyo internacional y regional continúen. Estas acciones han sido diseñadas por grupos políticos occidentales y se basan en la formula según la cual el aumento de los conflictos religiosos y tribales son una solución para ocultar el papel del Occidente en el aislamiento de los musulmanes y en las guerras impuestas contra ellos. Aquí se analizan esas acciones terroristas y las causas del apoyo de Occidente.
Tras las frustradas acciones terroristas en Siria durante 2012, una rama de Al-Qaeda en Irak formó un nuevo grupo terrorista bajo el nombre “Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL)”. En 2007, después de sufrir muchas bajas, este grupo terrorista escapó de Irak para entrar en El Líbano. En ese año, en el campo de refugiados de Nahr al Bared, vecino a la ciudad septentrional libanesa de Trípoli, los terroristas del EIIL lucharon con el ejército libanés y recibieron una gran derrota.
Luego del golpe recibido en Líbano, 5 años más tarde, el EIIL entró en Siria para desarrollar sus actividades en las provincias de Alepo, Al-Raqa y Deir al-Zur. En la actualidad, el EIIL se ha convertido en la “primera oposición armada” contra el gobierno sirio, incrementando sus acciones violentas después de que fracasaran los procesos de diálogo de las conferencias del autodenominado grupo “Amigos de Siria”, encabezado por EE.UU. y el Ejército Libre de Siria (ELS). Es decir, las acciones terroristas se incrementaron después de que los estadounidenses fracasaran en sus intentos por derrocar al gobierno de Bashar al-Asad. Los terroristas del EIIL no fueron capaces de enfrentarse con las fuerzas del Frente de Resistencia, y desde julio de 2013 hasta junio de 2014 no lograron triunfo alguno.
Tras estos fracasos, el EIIL entró en la provincia occidental iraquí de Al-Anbar. Pero, aunque la ciudad de Faluya y algunas partes de Ramadi, capital de la provincia sunita de Al Anbar, estuvieron bajo el control de los terroristas del EIIL durante unas semanas, no pudieron llegar a Bagdad, capital iraquí. A pesar de que el objetivo principal de las fuerzas de Abu Bakr al-Baghdadi, líder del EIIL, fue ocupar la capital de Irak, no llegaron al objetivo y fueron asediados por el ejército iraquí y las fuerzas populares en las ciudades de Faluya y Al-Anbar. Cabe mencionar que, al mismo tiempo, según distintos documentos de inteligencia, fue revelado el apoyo total del gobierno saudí al grupo terrorista EIIL. Las imágenes satelitales mostraron que el armamento con el que contaban era enviado desde Arabia Saudí hacia las ciudades de Al-Anbar, Faluya y luego Ramadi. La Fuerza Aérea de Irak atacó varias veces estas caravanas de suministro de armas.
Además de estos fracasos, la amplia participación de la nación siria en las elecciones presidenciales reveló que el pueblo de ese país árabe no apoya a los grupos terroristas. Este asunto generó aún más preocupación en EE.UU. y Arabia Saudí. Desde entonces, los integrantes del EIIL resolvieron compensar sus fracasos en Siria con el intento de ocupación y destrucción de los santuarios sagrados de los imames chiíes Ali Al-Hadi y del Imán Hassan al-Askari, en la ciudad de Samarra, capital de la provincia de Saladino. El ejército iraquí volvió a neutralizar los últimos ataques de este grupo terrorista contra los santuarios sagrados chiíes el pasado miércoles y jueves, asestando un duro golpe al EIIL. Según las noticias, los integrantes del grupo terrorista del EIIL se vieron obligados a huir después de sufrir muchas bajas.
En este contexto, debemos indicar algunos puntos importantes sobre las relaciones regionales e internacionales que articulan la situación actual del grupo terrorista EIIL.
De abril de 2012 a mayo de 2013, el EIIL aumentó sus actividades violentas en Siria, mientras que había fracasado en dos ocasiones en sus enfrentamientos ante las fuerzas más débiles del ejército sirio, como lo hiciera previamente ante el grupo paramilitar Consejo del Despertar de Irak en 2006 y contra el ejército libanés en 2007. Por otra parte, los terroristas del EIIL se desplazaron del norte de Siria hacia las regiones centrales de Irak cuando el gobierno iraquí se fue consolidando, en comparación con el otoño e invierno de 2006. Evidentemente, el poder que fue adquiriendo este grupo terrorista a lo largo de los últimos dos años no puede considerarse un “evento interno”.
Por otro lado, los alto costos que insumen las acciones terroristas del EIIL no podrían realizarse si no gozaran de un “seguro apoyo financiero”. No es posible que las operaciones de este grupo hayan sido posible durante los últimos 3 años si no contaban con un seguro respaldo financiero. Por lo tanto, no puede decirse que el ataque a los santuarios chiíes fue una decisión “interna” del grupo del EIIL. Es decir, es claro que EE.UU., los países occidentales y los occidentalistas han estado al tanto de estas acciones violentas. EE.UU. ha revelado hasta los movimientos más pequeños del Frente de Resistencia y ha proporcionado esta información a sus aliados.
Algunas acciones, como los intentos por destruir el santuario sagrado de los Imanes de Askari o agraviar las tumbas de los sabios chiíes en Samarra son acciones más cercanas a las creencias wahabíes que a las supuestas creencias del EIIL, ya que según los estudios existentes sobre los miembros del grupo EIIL, es sabido que sus integrantes originarios de Irak y de otros países, pertenecen a la secta religiosa de Hanafi, donde se prohíbe la destrucción de tumbas y se debe respetar los cadáveres de los creyentes. Entonces es claro que tales actuaciones, que desafortunadamente causaron la destrucción de la tumba de Hujr ibn Adi en Siria, el gran compañero de profeta Mohamed, tienen más en común con las creencias y la historia del wahabismo que con las creencias que alega tener el propio EIIL. Cabe decir que el plan para atacar el santuario de los imanes en Samarra fue ejecutado precisamente cuando Arabia Saudí expresaba su enojo hacia Irán debido a la perdida de posiciones políticas en la región, según lo indicaba la cadena televisiva Al Arabiya.
Lo importante es que los ataques contra los santuarios sagrados de los imanes chiíes no es un plan propio del EIIL, sino que se trata de elementos que indican una etapa de preparación y una herramienta efectiva para realizar el conocido plan de generar enfrentamientos entre musulmanes, especialmente entre chiíes y suníes. De hecho, el plan de atacar al santuario de los imanes en Samarra buscaba generar enojo entre los chiíes para provocar su reacción contra Samarra y terminar en la matanza de miles de personas. Cabe mencionar que algunos días atrás, a través de los altavoces de cuatro mezquitas suníes en Samarra los terroristas invitaron a la población suní de esta ciudad a participar de la yihad contra el grupo rafezi (chiíes). Pero la población sunita (que representan a la mayoría de la población en esa ciudad) no respondieron a las provocaciones.
Cabe recordar el ataque con la detonación de una bomba contra la mezquita de al-Askari de Samarra, en febrero de 2006 a manos de al Qaeda, desde el interior de la misma, buscando desatar la violencia entre chiies y sunitas.
Cabe preguntarse si los “conflictos” entre sunitas y chiíes tienen rutas en la historia del Islam o se trataría de otro caso de manipulaciones por parte de Occidente. Si tenemos en cuenta la jurisprudencia y la historia de la secta Hanafi, se notará que existen muchos puntos que enfatizan en el mantenimiento de la amistad religiosa entre sunitas los chiíes (y con el resto de las divisiones del Chiísmo, como los alauíes, los zaydíes y los ismailíes). Según se relata en la historia, el Imám Ibn Al-Hanafiya se sintió orgulloso de ser discípulo del Imám Jafar as Sádiq, a pesar de ser al menos tres años mayor Asimismo, siempre se ha recomendado que los musulmanes mantengan la amistad y la paz entre las sectas deñ Islam.
Entonces los conflictos creados por el grupo del EIIL en Siria, y en Faluya, Ramadi y Samarra en Irak, no se deben a las diferencias religiosas. Ni siquiera puede considerarse que fueron diseñados por el gobierno de Arabia Saudí, dado que tales conflictos traerían consecuencias muy graves para este país. Pero Occidente es capaz de recomendar ese tipo de actos a los grupos que con falta de convicción firme. Occidente tiene una historia llena de ofensas contra personajes, lugares y textos sagrados para los musulmanes, muy importantes para esta religión, justificando tales agresiones bajo el nombre de “la libertad de expresión”, la “libertad de los medios de comunicación” y de “derechos humanos”. Entre tales actos despreciables se puede mencionar la quema del Corán liderado por el sacerdote Terry Jones en 2010, o la publicación de caricaturas ofensivas contra el profeta Mohamed en los diarios oficiales de Francia, Gran Bretaña y Dinamarca en 2012.
En conclusión, puede decirse que la operación militar contra uno de los más grandes centros culturales de la humanidad (Samarra), a la vez, uno de los más sagrados lugares para los musulmanes, definitivamente tiene algo que ver con otros eventos y planes que claramente buscan un objetivo determinado por parte de algunos sectores de poder de Occidente.
Tras las frustradas acciones terroristas en Siria durante 2012, una rama de Al-Qaeda en Irak formó un nuevo grupo terrorista bajo el nombre “Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL)”. En 2007, después de sufrir muchas bajas, este grupo terrorista escapó de Irak para entrar en El Líbano. En ese año, en el campo de refugiados de Nahr al Bared, vecino a la ciudad septentrional libanesa de Trípoli, los terroristas del EIIL lucharon con el ejército libanés y recibieron una gran derrota.
Luego del golpe recibido en Líbano, 5 años más tarde, el EIIL entró en Siria para desarrollar sus actividades en las provincias de Alepo, Al-Raqa y Deir al-Zur. En la actualidad, el EIIL se ha convertido en la “primera oposición armada” contra el gobierno sirio, incrementando sus acciones violentas después de que fracasaran los procesos de diálogo de las conferencias del autodenominado grupo “Amigos de Siria”, encabezado por EE.UU. y el Ejército Libre de Siria (ELS). Es decir, las acciones terroristas se incrementaron después de que los estadounidenses fracasaran en sus intentos por derrocar al gobierno de Bashar al-Asad. Los terroristas del EIIL no fueron capaces de enfrentarse con las fuerzas del Frente de Resistencia, y desde julio de 2013 hasta junio de 2014 no lograron triunfo alguno.
Tras estos fracasos, el EIIL entró en la provincia occidental iraquí de Al-Anbar. Pero, aunque la ciudad de Faluya y algunas partes de Ramadi, capital de la provincia sunita de Al Anbar, estuvieron bajo el control de los terroristas del EIIL durante unas semanas, no pudieron llegar a Bagdad, capital iraquí. A pesar de que el objetivo principal de las fuerzas de Abu Bakr al-Baghdadi, líder del EIIL, fue ocupar la capital de Irak, no llegaron al objetivo y fueron asediados por el ejército iraquí y las fuerzas populares en las ciudades de Faluya y Al-Anbar. Cabe mencionar que, al mismo tiempo, según distintos documentos de inteligencia, fue revelado el apoyo total del gobierno saudí al grupo terrorista EIIL. Las imágenes satelitales mostraron que el armamento con el que contaban era enviado desde Arabia Saudí hacia las ciudades de Al-Anbar, Faluya y luego Ramadi. La Fuerza Aérea de Irak atacó varias veces estas caravanas de suministro de armas.
Además de estos fracasos, la amplia participación de la nación siria en las elecciones presidenciales reveló que el pueblo de ese país árabe no apoya a los grupos terroristas. Este asunto generó aún más preocupación en EE.UU. y Arabia Saudí. Desde entonces, los integrantes del EIIL resolvieron compensar sus fracasos en Siria con el intento de ocupación y destrucción de los santuarios sagrados de los imames chiíes Ali Al-Hadi y del Imán Hassan al-Askari, en la ciudad de Samarra, capital de la provincia de Saladino. El ejército iraquí volvió a neutralizar los últimos ataques de este grupo terrorista contra los santuarios sagrados chiíes el pasado miércoles y jueves, asestando un duro golpe al EIIL. Según las noticias, los integrantes del grupo terrorista del EIIL se vieron obligados a huir después de sufrir muchas bajas.
En este contexto, debemos indicar algunos puntos importantes sobre las relaciones regionales e internacionales que articulan la situación actual del grupo terrorista EIIL.
De abril de 2012 a mayo de 2013, el EIIL aumentó sus actividades violentas en Siria, mientras que había fracasado en dos ocasiones en sus enfrentamientos ante las fuerzas más débiles del ejército sirio, como lo hiciera previamente ante el grupo paramilitar Consejo del Despertar de Irak en 2006 y contra el ejército libanés en 2007. Por otra parte, los terroristas del EIIL se desplazaron del norte de Siria hacia las regiones centrales de Irak cuando el gobierno iraquí se fue consolidando, en comparación con el otoño e invierno de 2006. Evidentemente, el poder que fue adquiriendo este grupo terrorista a lo largo de los últimos dos años no puede considerarse un “evento interno”.
Por otro lado, los alto costos que insumen las acciones terroristas del EIIL no podrían realizarse si no gozaran de un “seguro apoyo financiero”. No es posible que las operaciones de este grupo hayan sido posible durante los últimos 3 años si no contaban con un seguro respaldo financiero. Por lo tanto, no puede decirse que el ataque a los santuarios chiíes fue una decisión “interna” del grupo del EIIL. Es decir, es claro que EE.UU., los países occidentales y los occidentalistas han estado al tanto de estas acciones violentas. EE.UU. ha revelado hasta los movimientos más pequeños del Frente de Resistencia y ha proporcionado esta información a sus aliados.
Algunas acciones, como los intentos por destruir el santuario sagrado de los Imanes de Askari o agraviar las tumbas de los sabios chiíes en Samarra son acciones más cercanas a las creencias wahabíes que a las supuestas creencias del EIIL, ya que según los estudios existentes sobre los miembros del grupo EIIL, es sabido que sus integrantes originarios de Irak y de otros países, pertenecen a la secta religiosa de Hanafi, donde se prohíbe la destrucción de tumbas y se debe respetar los cadáveres de los creyentes. Entonces es claro que tales actuaciones, que desafortunadamente causaron la destrucción de la tumba de Hujr ibn Adi en Siria, el gran compañero de profeta Mohamed, tienen más en común con las creencias y la historia del wahabismo que con las creencias que alega tener el propio EIIL. Cabe decir que el plan para atacar el santuario de los imanes en Samarra fue ejecutado precisamente cuando Arabia Saudí expresaba su enojo hacia Irán debido a la perdida de posiciones políticas en la región, según lo indicaba la cadena televisiva Al Arabiya.
Lo importante es que los ataques contra los santuarios sagrados de los imanes chiíes no es un plan propio del EIIL, sino que se trata de elementos que indican una etapa de preparación y una herramienta efectiva para realizar el conocido plan de generar enfrentamientos entre musulmanes, especialmente entre chiíes y suníes. De hecho, el plan de atacar al santuario de los imanes en Samarra buscaba generar enojo entre los chiíes para provocar su reacción contra Samarra y terminar en la matanza de miles de personas. Cabe mencionar que algunos días atrás, a través de los altavoces de cuatro mezquitas suníes en Samarra los terroristas invitaron a la población suní de esta ciudad a participar de la yihad contra el grupo rafezi (chiíes). Pero la población sunita (que representan a la mayoría de la población en esa ciudad) no respondieron a las provocaciones.
Cabe recordar el ataque con la detonación de una bomba contra la mezquita de al-Askari de Samarra, en febrero de 2006 a manos de al Qaeda, desde el interior de la misma, buscando desatar la violencia entre chiies y sunitas.
Cabe preguntarse si los “conflictos” entre sunitas y chiíes tienen rutas en la historia del Islam o se trataría de otro caso de manipulaciones por parte de Occidente. Si tenemos en cuenta la jurisprudencia y la historia de la secta Hanafi, se notará que existen muchos puntos que enfatizan en el mantenimiento de la amistad religiosa entre sunitas los chiíes (y con el resto de las divisiones del Chiísmo, como los alauíes, los zaydíes y los ismailíes). Según se relata en la historia, el Imám Ibn Al-Hanafiya se sintió orgulloso de ser discípulo del Imám Jafar as Sádiq, a pesar de ser al menos tres años mayor Asimismo, siempre se ha recomendado que los musulmanes mantengan la amistad y la paz entre las sectas deñ Islam.
Entonces los conflictos creados por el grupo del EIIL en Siria, y en Faluya, Ramadi y Samarra en Irak, no se deben a las diferencias religiosas. Ni siquiera puede considerarse que fueron diseñados por el gobierno de Arabia Saudí, dado que tales conflictos traerían consecuencias muy graves para este país. Pero Occidente es capaz de recomendar ese tipo de actos a los grupos que con falta de convicción firme. Occidente tiene una historia llena de ofensas contra personajes, lugares y textos sagrados para los musulmanes, muy importantes para esta religión, justificando tales agresiones bajo el nombre de “la libertad de expresión”, la “libertad de los medios de comunicación” y de “derechos humanos”. Entre tales actos despreciables se puede mencionar la quema del Corán liderado por el sacerdote Terry Jones en 2010, o la publicación de caricaturas ofensivas contra el profeta Mohamed en los diarios oficiales de Francia, Gran Bretaña y Dinamarca en 2012.
En conclusión, puede decirse que la operación militar contra uno de los más grandes centros culturales de la humanidad (Samarra), a la vez, uno de los más sagrados lugares para los musulmanes, definitivamente tiene algo que ver con otros eventos y planes que claramente buscan un objetivo determinado por parte de algunos sectores de poder de Occidente.