¿Por qué cuando crecemos dejamos de coleccionar figuritas? ¿Qué es lo que hace que de un momento a otro pasemos a ser “grandes”? ¿Está mal visto que un adulto abra un paquete? ¿Y que vuelva diez años atrás con el olor de los álbumes? ¿Quién dijo que hay cosas que están “mal vistas”?Hablar del Mundial siempre moviliza. A sólo 50 días de la ceremonia inaugural, más. Las personas crecen, los jugadores cambian, los precios suben, pero el ritual que se construye alrededor del álbum trasciende absolutamente todo. Una vez cada cuatro años, nada más que treinta días, cuarenta millones de ilusiones. Comprar, abrir, pegar, juntar, cambiar, pegar. Y así. El ciclo, para los más afortunados, termina con la última figurita. Para muchos otros, en cambio, llenar el álbum es una misión prácticamente imposible.
En la infancia de Alejandro Fabbri no hubo figuritas del Mundial ni álbumes llenos, pero sí una enorme cantidad de recuerdos que involucran apellidos difíciles, formatos variados, compañeros de colegio y juegos como “la tapadita” o “el espejito”. Ayer, el periodista de TyC Sports y de la Televisión Pública, charló con Diamantes Brutos y volvió a mostrar su costado enciclopédico en una entrevista que tomó caminos insospechados y terminó en un ida y vuelta sobre política y periodismo.
El audio de la nota, acá:
En la infancia de Alejandro Fabbri no hubo figuritas del Mundial ni álbumes llenos, pero sí una enorme cantidad de recuerdos que involucran apellidos difíciles, formatos variados, compañeros de colegio y juegos como “la tapadita” o “el espejito”. Ayer, el periodista de TyC Sports y de la Televisión Pública, charló con Diamantes Brutos y volvió a mostrar su costado enciclopédico en una entrevista que tomó caminos insospechados y terminó en un ida y vuelta sobre política y periodismo.
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