Solar Impulse 2 (HB-SIB) es una versión mejorada del avión Solar Impulse (HB-SIA) capaz de propulsarse mediante el uso exclusivo de energía solar fotovoltaica, siendo presentado oficialmente al público en abril de este año en la base aérea de Payerne en Suiza. El proyecto Solar Impulse está dirigido por Bertrand Piccard y André Borschberg, con el objetivo de conseguir dar la vuelta al mundo en esta aeronave sin escalas por medio de energías cien por cien renovables.
El Solar Impulse 2 HB-SIB, construido en Dübendorf, Suiza, completó con éxito su primer vuelo el 2 de junio. Las pruebas de vuelo están previstas que sean finalizadas durante el transcurso de este año, estimándose si no acontece ningún retraso inesperado que la aeronave llevé a cabo un viaje alrededor del mundo entre abril y julio de 2015, sin hacer uso de ningún combustible de origen fósil.
El fuselaje de Solar Impulse 2 está construido con materiales delgados de peso ligero, tales como fibra de carbono y paneles tipo sándwich de nido de abeja que reducen el peso de la capa de carbono de 80 g/m² a 25 g/m². La superficie superior del ala de la aeronave se cubrió con células solares encapsuladas, mientras que la superficie inferior le fue implementado un recubrimiento flexible de alta resistencia. El avión consta de 140 costillas de fibra de carbono en intervalos con un espacio de 50 cm, con el fin de proporcionar rigidez a la envergadura.
El avión se eleva a 8.500 m durante el día y desciende a 1.500 m por la noche para garantizar un ahorro máximo de energía. Sus dimensiones externas alcanzan una longitud de 21,85 m, una altura de 6,40 m y una envergadura de 72 m, contando con una cabina de 3,8 m³ con capacidad para un solo piloto, que puede permanecer en ésta de forma continua durante una semana. Asimismo, la cabina no está presurizada ni climatizada, con el fin de proporcionar una mayor eficiencia energética.
La aeronave cuenta con un total de 17.248 células solares de silicio monocristalino de 135 micras de espesor, montadas en las alas, fuselaje y estabilizador horizontal. La energía producida por las células solares se almacena en baterías de polímero de litio desarrolladas por los ingenieros de Kokam, optimizadas para tener una densidad de 260 Wh/kg. Con una masa total de 633 kg, las baterías almacenan la energía necesaria como para permitir que el avión pueda volar con total seguridad y autonomía durante las noches.
El avión está equipado con cuatro motores sin escobillas y sin sensores, cada uno capaz de generar 17,6 CV. Además, integra un equipo de reducción que limita la velocidad de rotación de las hélices de dos palas de 4 m de diámetro a 525 rev/min. Como resultado, el avión puede volar a una velocidad media de 70 km/h, despegar a una velocidad de 44 km/h y alcanzar una actitud máxima de crucero de 8.500 m.
La resina delgada, impermeable y resistente a los rayos UV fue desarrollada por Solvay, mientras que el sistema de aterrizaje ultraligero fue diseñado por Omega. Las escaleras y elevadores de bajo consumo, así como el soporte en electrónica aplicada y nuevas tecnologías, fueron proporcionados por Schindler. Por otra parte, ABB será la encargada de proveer el apoyo necesario a la aeronave cuando realice su primer vuelo alrededor del mundo en 2015.
El sistema de piloto automático del avión fue diseñado por los ingenieros de Altran, mientras que la monitorización electrocardiográfica y los dispositivos de vibración para los sistemas de conciencia del piloto fueron desarrollados por la EPFL. Asimismo, Innovation by Air Liquide proporcionó el sistema de oxígeno alimentado con energía solar, siendo IATA la encargada del apoyo técnico y operativo.
Deutsche Bank proveyó la financiación para la planta solar, mientras que Swiss Re Corporate Solutions proporcionó asistencia para el seguro obligatorio. Otros actores involucrados en el desarrollo del Solar Impulse HB-SIB incluyen Google, Bayer Material Science, North TPT y Swisscom. Para poder desarrollar esta nueva versión del avión solar intervinieron un equipo de 30 ingenieros, 25 técnicos y 22 controladores de misión.
Me hace acordar a la cumbancha volante