En las reuniones matinales entorno a la máquina de café se habla de los últimos virus
sufridos por todo el mundo, menos usted, y se siente por ello marginado.
La ausencia de estrés y de cabreos enfurecedores delante de su PC le está
convirtiendo en una blanda, plácida y sebosa bola de grasa, mientras que sus
compañeros se mantienen tensos y alerta todo el día, estallando en un torbellino
irascible a la menor ocasión. Usted envidia su combatividad.
Al no tener que recordar números de serie, claves, keywords, códigos de registro y
períodos de evaluación, su memoria se está deteriorando preocupantemente.
Sus compañeros, en cambio, recuerdan cientos de útiles y vitales códigos de registro,
los cuales intercambian placenteramente, sin que usted pueda participar de su gozo.
La falta de impactantes pantallazos azules está atrofiando el pigmento azul de
su retina, por lo que su oculista le ha recomendado que mire fijamente durante varias
horas al día el logotipo de IBM. Sus compañeros, en cambio, han hiperdesarrollado su
pigmento azul y pueden, de hecho, ver en la oscuridad.
En caso de una invasión de seres extraterrestres ultraviolentos (como sucede
a menudo) , no podrá, tal como ocurre en “Independence Day”, instalar Outlook en la
nave principal de los invasores y de este modo destruir su civilización.
Al ser usted usuario de GNU/Linux no tiene ninguna excusa para reiniciar su
ordenador docenas de veces al día, y observa con envidia como sus compañeros
conversan amigablemente en los pasillos durante sus placenteros reinicios, mientras
usted se ve obligado -injustamente- a ser productivo todo el tiempo.
El dinero que los demás emplean tan provechosamente en licencias, soporte,
períodos de renovación y derechos de utilización, usted lo malgasta en ir al cine,
en cenas, y en alcohol, lo cual está deteriorando su salud enormemente.
Al no ser usted usuario de Windows, ningún amigo le llama para que emplee
toda una tarde del fin de semana en reinstalar su ordenador, de modo que se aburre
mortalmente mientras sus compañeros disfrutan agradablemente de sus relaciones
sociales. Sera usted un marginado ya que pasara todas las tardes en su casa
tumbado en el sofá sin nada que hacer.
Se ve obligado a leer todos los correos que le envía su jefe, sin tener acceso al
derecho universal de uso de la utilísima frase ‘El Outlook no me deja abrirlo’, que
sus compañeros tanto disfrutan, si no que tendrá que leer todas esas sandeces.
El botón de reset de su PC está acumulando alarmantes cantidades de
suciedad. ¿No querrá molestarse en limpiarlo?