A diferencia de lo que ocurre con otros personajes de la Antigüedad, pero al igual que sucede con otros muchos, no existen evidencias arqueológicas que permitan verificar la existencia de Jesús de Nazaret.
Por otro lado, Jesús, como muchos destacados dirigentes religiosos y filósofos de la Antigüedad, no escribió nada, o, al menos, no hay constancia alguna de que así haya sido. Todas las fuentes para la investigación histórica de Jesús de Nazaret son, por lo tanto, textos escritos por otros autores.
Fuentes
Son practicamente todas fuentes cristianas, obviamente parciales, las que proporcionan información sobre Jesús de Nazaret. Los textos cristianos reflejan principalmente la fe de las comunidades primitivas, y no pueden considerarse, documentos históricos.
Los textos en los que la crítica actual cree posible hallar información acerca del Jesús histórico son, principalmente, los tres Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), otros escritos del Nuevo Testamento (Evangelio de Juan, las Epístolas de Pablo de Tarso), algunos evangelios apócrifos (como los de Tomás y Pedro), y otros textos cristianos.
Todos ellos reflejan, en primer lugar, la fe de los cristianos de la época, y solo secundariamente revelan información biográfica sobre Jesús. Y fueron escritos muchos años despues de la muerte de este.
Fuentes no cristianas
Apenas hay menciones de Jesús en fuentes no cristianas de los siglos I y II. Ningún historiador se ocupó por extenso de su historia: solo existen alusiones de pasada, algunas de ellas ambiguas, y una de las de Flavio Josefo (el llamado «Testimonio flaviano»), que la mayoría de los historiadores y filólogos no consideran que sea auténtico, al estar plagado de interpolaciones cristianas (osea que fue modificado).
Fuentes romanas
Brevísimas menciones en sendas obras de Plinio el Joven (62-113), Tácito (61-117) y Suetonio (f. 160). Son más bien referencias a la actividad de los cristianos y no a Jesus en si.
- A comienzos del siglo II, Plinio el Joven, en una carta al emperador Trajano, menciona que los cristianos "le cantan himnos a Cristo (casi Dios, según dicen)" (Epístolas 10:96).
- Hacia 116 ó 117, el historiador Tácito, hablando de las persecuciones de Nerón, comenta que los cristianos toman su nombre "de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato" (Anales, 15:44:2-3).
- Suetonio, hacia 120, menciona a los cristianos y en otro pasaje de la misma obra, hablando del emperador Claudio, dice que a "los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos" (De Vita Caesarum. Divus Claudius, 25). El nombre Chrestus ha sido interpretado como una lectura deficiente de Christus; sin embargo, no puede excluirse que el pasaje haga referencia a un agitador judío en la Roma de los años 50.
Aunque Flavio Josefo, Tácito, Suetonio, y otros historiadores antiguos a menudo son citados como evidencia para un Jesús histórico, según estos autores sus relatos son derivados, no originales. Flavio Josefo, el más antiguo de estos autores, nació al menos cinco años después de la supuesta muerte de Jesús. No hay ningún testigo directo de los hechos. Además, los antiguos relatos no cristianos de Jesús fueron escritos cuando el cristianismo ya estaba extendido.
La escasez de fuentes no cristianas indica sin duda que la actividad de Jesús no llamó la atención en su época, a pesar de que, según las fuentes cristianas, su predicación congregó a multitudes. Estas fuentes no aportan absolutamente nada nuevo al conocimiento de Jesús como personaje histórico, y únicamente han sido aducidas para demostrar su existencia.
El Mito de Jesus
La expresión "mito de Jesús" se hace referencia a la teoría según la cual la historia de Jesús de Nazaret, tal y como se relata en las fuentes cristianas, es en realidad un mito. Las semejanzas dogmáticas con religiones mistéricas demuestra que el cristianismo no es el resultado de una revelación divina, sino el producto de un sincretismo(mezcla de variascreencias) religioso.
Semejanzas con otras deidades semejantes.
Este fragmento de un documental llamado Zeitgeist explica bastante bien el origen del mito de Jesus.
Los tres pilares de la teoría
El estudioso del Nuevo Testamento Robert M. Price sostiene que es muy probable que nunca hubiera un Jesús histórico en el sentido de que la versión del Evangelio es, en esencia, un personaje compuesto y por lo tanto no puede ser razonablemente comprobado como un personaje histórico único. Según Price, la teoría del mito se basa en tres pilares:
- No hay mención alguna de los milagros de Jesús en fuentes no religiosas.
- Las Epístolas paulinas, anteriores a los evangelios, no evidencian la existencia del Jesús histórico.
- La historia de Jesús muestra fuertes paralelismos con personajes de religiones de oriente medio como la Deidad de vida, muerte y resurrección, simbolizando el renacimiento del individuo como un rito de un pasaje.
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