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1989: Un día negro en la historia del fútbol

Info•6/25/2014
EL DÍA QUE CHILE PERDIÓ TODO
HACE CASI VEINTICINCO AÑOS, CHILE VIVIÓ EL PEOR DÍA DE SU HISTORIA FUTBOLÍSTICA

1989: Un día negro en la historia del fútbol

Chile ha clasificado a octavos de final y nosotros los peruanos compartimos la envidia. Envidia sana unos y envidia maliciosa los otros, pero envidia al fin. Esta vez el Maracaná vio brillar a la selección del país mapuche frente a España, aunque antes fue testigo de una historia diferente. Supongamos por un instante que estás a punto de clasificar. Que solo te queda un partido por ganar para estar en la justa mundialista, ¿qué harías por clasificar a la Copa del Mundo? En 1989, un chileno se vio en la misma situación. Roberto Rojas, arquero de ‘La roja’ que enfrentaba a Brasil en este estadio, estaba dispuesto a todo por clasificar, así su carrera estuviera en juego.

Si no hubiera sido porque un fotógrafo tomó las imágenes en el momento preciso, el destino hubiera sido otro.

La etapa eliminatoria del Mundial de Italia 90 estaba en su fase final. Brasil y Chile competían por un cupo para la clasificación. Solo quedaba un partido decisivo por jugar. La selección sureña enfrentaría a la garota en el Maracaná, un día de setiembre de 1989. Aunque ya le habían empatado a Brasil en el partido de ida, la selección mapuche estaba obligada esta vez a ganar. El solo hecho de empatar le daba la clasificación automática al equipo verde amarillo de Bebeto, Romario, Dunga y Careca.

Faltaban 20 minutos para que acabe la contienda y el destino parecía echado. Brasil llevaba la delantera con un gol a su favor. Pero, de pronto, un acontecimiento hizo que el mundo se viniera abajo para Brasil, la única selección en el planeta que había clasificado a todos los mundiales que se han organizado: una bengala fue lanzada desde la tribuna.

corte

El arquero chileno, Roberto Rojas, yacía postrado en suelo luego de que la bengala cayera a la cancha. La sangre emanaba de su rostro y el objeto pirotécnico todavía estaba encendido y botaba humo a unos metros de él. Los jugadores chilenos corrieron a ayudar a su portero. Luego salieron de la cancha antes de que los árbitros determinen el final del partido arguyendo que la seguridad del seleccionado estaba en peligro.

Lo que ellos buscaban era que se anule el encuentro y les den los puntos, o al menos que se reprograme el mismo en una cancha neutral. Brasil estaba en peligro. La más grande superpotencia de fútbol se enfrentaba a una eliminación por primera vez. En su propia cancha. Y por culpa de sus propios hinchas. La bengala había sido lanzada desde la tribuna verde amarilla por la brasileña Rosenery Mello do Nascimento, apodada posteriormente "La Fogueteira", y que incluso llegó a posar para la portada de Playboy.

El miedo se apoderó de todos. “Estaba aterrorizado. Inmediatamente pensé en perder la oportunidad de ir a la Copa del Mundo. Fue algo terrible”, señalaría a CNN años después Ricardo Gomes, capitán de Brasil en aquella ocasión.

1989

Sin embargo no existía ninguna evidencia de que la bengala hubiera golpeado al guardametas. Y alguien se percató de eso. Paulo Teixeira, un fotógrafo deportivo estuvo al lado de la cancha ese día. “Me impresionó ver a Rojas rodar y sangrar de un ojo, ya que el aparato había golpeado el suelo a más o menos un metro de donde él se encontraba”, recuerda Teixeira.

La desesperación reinaba en el recinto. Teixeira intuía que algo no andaba bien pero no tenía pruebas. ¿Cómo hacer que el mundo se entere de que era una farsa si nadie más lo había visto? Entonces le preguntó a su compañero, Ricardo Alfieri, si es que había captado las imágenes de la caída de la bengala en el campo. “Por supuesto, más o menos cuatro o cinco tomas”, le respondió.

La noticia llegó al presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixera, y éste solicitó que se revelasen las imágenes de inmediato. Sí, era 1989 y las fotografías todavía se tenían que revelar en un laboratorio. Ese mismo día por la tarde, las imágenes fueron publicadas y las cuatro tomas de Alfieri le devolvieron la esperanza al pueblo brasileño. La mentira chilena había salido a la luz y Brasil obtuvo una victoria técnica de 2-0.

futbol

La FIFA se pronunció. Chile había violado las reglas al salir prematuramente de la cancha, pero lo más grave fue que había fingido una lesión para descalificar al rival. Chile no solo perdió ese partido de 1989, perdió la clasificación a Italia 90, la oportunidad de participar en las Eliminatorias para el mundial de 1994 y la dignidad. Roberto "El Cóndor" Rojas perdió, de por vida, la oportunidad de volver a jugar fútbol profesionalmente.

“Me corté con una gillette y la farsa se descubrió. Fue un corte a mi dignidad. Tuve problemas en mi casa con mi mujer, mis compañeros me dieron la espalda..., pero si yo hubiera sido argentino, uruguayo o brasileño no estaría suspendido, pero como soy chileno no me dieron la posibilidad de reivindicarme”.

Pero sí se la dieron. En 1993 Rojas fue convocado por el entrenador del Sao Paulo, Tele Santana, para que trabajara como entrenador de porteros del equipo. Y hoy, todavía pasa sus días en la capital paulista. A sus 56 años, vive esperando un trasplante de hígado, víctima de hepatitis C.

"Conocí a Rojas muchos años después, y él admitió sus errores. No es una mala persona, pero ese día tomó una muy mala decisión. Chile tenía un plan que habían preparado y era increíble, verdaderamente increíble. Lo más extraño es que tenían un buen equipo", declararía Gomes después, ya sin rencor.


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