Las mordeduras por perro siguen siendo un motivo común de consulta en los servicios de urgencias pediátricos. Por tal motivo, en este artículo abordaré la prevención de este accidente, así como su manejo inicial de primeros auxilios.
¿Es conveniente que los niños tengan mascotas como los dinosaurios?
Definitivamente sí. Lo importante es evaluar primero la capacidad que tiene un niño de cuidar a su perro, es decir, no me refiero simplemente a tener una mascota en casa, sino a adquirir la responsabilidad de cuidarlo las 24 horas del día por medio de su alimentación diaria, su aseo y, por supuesto, sus visitas periódicas al veterinario.
El hecho de poder tener en casa una mascota en la edad pediátrica es un gran estímulo en el desarrollo del niño, ya que por medio de los animalitos el niño aprende nuevas responsabilidades como son el cuidar, proteger, alimentar y hasta querer a su mascota.
Por supuesto que el tipo de perro, su raza, será determinante en la buena relación con su dueño. Todos sabemos que existen razas de diferentes tamaños y conductas, algunos más nobles que otros, más caseros, que requieren espacios amplios y, por supuesto, otros utilizados como medida de protección.
Es indudable que de existir niños casa, el perro se deberá adaptar a las necesidades de los niños, no así de los adultos que utilizan a sus mascotas con otros fines, lo cual podría favorecer tener animales agresivos o peligrosos en una casa donde habiten niños.
La edad recomendada para que un niño tenga perro es aproximadamente hasta los 4 años, momento en el cual un niño es capaz de poner atención en los cuidados de su mascota, de otra manera, ésta estará a cargo de los familiares adultos y la relación que se intenta fomentar entre animal y niño no se dará, y si por desgracia no se tomaron precauciones necesarias al escoger la mascota ideal, se podrían originar accidentes que pueden ir desde problemas infecciosos parasitarios hasta accidentes tan graves como mordeduras.
¿Qué debo hacer si un niño es mordido ?
Lo primero que se debe realizar es lavar enérgicamente la herida con agua y jabón de tocador. De ser posible colocar el miembro afectado debajo del chorro de agua y con una esponja tallar la herida a pesar de que sangre un poco más.
Por supuesto que este procedimiento favorecerá el dolor y el malestar al accidentado, pero el efecto del lavado mecánico ante la mordida de un perro es importantísimo, ya que lo que estamos intentando hacer es remover toda la saliva del animal que pudiera estar en contacto con la herida del niño.
De esta forma evitamos procesos infecciosos que pueden ir desde una celulitis hasta rabia, que es una infección mortal en el ser humano.
Posterior al aseo será conveniente administrar por vía oral al niño algún analgésico, de preferencia indicado por algún médico. La herida, de ser posible, se podrá cubrir con gasas estériles, vendas o, en su defecto, algún lienzo limpio para trasladar al niño a un centro hospitalario lo antes posible.