El síndrome de Asperger o trastorno de Asperger es un conjunto de problemas mentales y conductuales que forma parte de los trastornos del espectro autista. Se encuadra dentro de los trastornos generalizados del desarrollo. La persona afectada muestra dificultades en la interacción social y en la comunicación de gravedad variable, así como actividades e intereses en áreas que suelen ser muy restringidas y en muchos casos estereotípicas.
Albert Einstein, la cara más célebre del Síndrome de Asperger.
Principales características:
-Interacción social y afectividad:
-Egocentrismo inusual, con muy poca preocupación por los demás y falta la conciencia del punto de vista de los otros.
-Falta de empatía y poca sensibilidad hacia los demás.
-No sabe demostrar cuándo le interesa una persona.
-Relaciones sociales muy limitadas, en los niños o adolescentes torpe interacción con sus compañeros.
-Ingenuidad.
-Intereses restringidos y repetitivos:
Intereses e inquietudes muy acotados o circunscriptos que persigue obsesivamente pero en soledad, como por ejemplo, la recolección de datos o cifras obsesivamente sin ningún valor práctico o social.
El individuo con SA se convierte en un excéntrico cuya vida se caracteriza por una rutina rígida, sistemática y cuyo mundo se podría reducir, por ejemplo, a los horarios de los trenes o la colección de sellos.
lenguaje y discurso:
-Lenguaje formal, pomposo o pedante, con dificultades para captar un significado que no sea literal.
-Problemas de comunicación con los demás, poca preocupación por la respuesta del otro,
-Falta de comunicación no verbal, impasividad, evitar mirar a los ojos del interlocutor.
-Hablar con una voz extraña, monótona o de volumen no usual.
-Falta de conocimiento de los límites y de las normas sociales.
Actos ritualizados:
-Rutinas y rituales muy poco usuales que no soportan el menor cambio pues esto genera inmediatamente una ansiedad insoportable.
-Cualquier desarrollo de un interés, a diferencia del resto de la población, se disfruta exclusivamente en soledad. El síndrome puede llegar a distorsionar de tal manera las relaciones sociales de la persona con SA y sus compañeros o familia que éstos pueden sentirse enfurecidos por estar frente a una persona insensible, centrada en sí misma y con una rigidez inflexible.
Isaac Newton siempre estaba estudiando, raramente recibía visitas o visitaba a alguien. No tenía ningún pasatiempo, tampoco le gusta salir a pasear ni hacer ejercicio, para él todo lo que no fuera estudiar suponía una pérdida de tiempo.
Su relación con el autismo
Los autistas al igual que los que padecen Síndrome de Asperger, tienen dificultades sociales, de conducta, comunicación y lenguaje, pero el grado de severidad sería más leve en los segundos.
En el autismo, el desarrollo de la lengua es mucho más lento y los niños con Asperger tienen uno convencional. Ambos casos estarían dentro de lo llamado Espectro Autista, que son las condiciones caracterizadas por desafíos en el dominio socio comunicacional y patrones restringidos y repetitivos de conductas, intereses y actividades. Esto ha traído una gran controversia entre asociaciones de padres, profesionales y afectados, ya que muchos en momentos de aislamiento, dicen sentirse “autistas” y otros se ven por fuera del término.
Según Beraudi, el Síndrome de Asperger y el Autismo clásico comparten dos rasgos claves, que son las dificultades en el proceso de comunicación e intereses restringidos y acciones repetitivas. Por otro lado, se diferencian en el coeficiente intelectual (que es normal o superior en personas con Síndrome de Asperger) y la adquisición de las habilidades lingüísticas.
Tratamiento
El tratamiento consiste sobre todo en brindar apoyo en las áreas que interfieren en el funcionamiento. Generalmente, se los ayuda a mejorar lo que se llama el pensamiento y habilidades sociales, a ser más flexibles en sus conductas, y a mejorar la torpeza motriz. Hay que ayudarlos a mejorar sus estrategias para interactuar socialmente a través del mejoramiento de su inferencia de estados mentales, creencias, deseos e intenciones en otras personas.
Esta habilidad se llama “teoría de la mente” y suele estar menos desarrollada en estos pacientes, lo que los hace vulnerables a los engaños y se les hace difícil entender los chistes, ironías y segundas intenciones.
Los tratamientos más exitosos abarcan la aceptación y la comprensión de las características de estas personas. Se trabaja en conjunto con la totalidad de la familia y el colegio. El pronóstico de estas personas es muy bueno si los tratamientos son los adecuados y si los aceptamos como son.
Albert Einstein, la cara más célebre del Síndrome de Asperger.
Principales características:
-Interacción social y afectividad:
-Egocentrismo inusual, con muy poca preocupación por los demás y falta la conciencia del punto de vista de los otros.
-Falta de empatía y poca sensibilidad hacia los demás.
-No sabe demostrar cuándo le interesa una persona.
-Relaciones sociales muy limitadas, en los niños o adolescentes torpe interacción con sus compañeros.
-Ingenuidad.
-Intereses restringidos y repetitivos:
Intereses e inquietudes muy acotados o circunscriptos que persigue obsesivamente pero en soledad, como por ejemplo, la recolección de datos o cifras obsesivamente sin ningún valor práctico o social.
El individuo con SA se convierte en un excéntrico cuya vida se caracteriza por una rutina rígida, sistemática y cuyo mundo se podría reducir, por ejemplo, a los horarios de los trenes o la colección de sellos.
lenguaje y discurso:
-Lenguaje formal, pomposo o pedante, con dificultades para captar un significado que no sea literal.
-Problemas de comunicación con los demás, poca preocupación por la respuesta del otro,
-Falta de comunicación no verbal, impasividad, evitar mirar a los ojos del interlocutor.
-Hablar con una voz extraña, monótona o de volumen no usual.
-Falta de conocimiento de los límites y de las normas sociales.
Actos ritualizados:
-Rutinas y rituales muy poco usuales que no soportan el menor cambio pues esto genera inmediatamente una ansiedad insoportable.
-Cualquier desarrollo de un interés, a diferencia del resto de la población, se disfruta exclusivamente en soledad. El síndrome puede llegar a distorsionar de tal manera las relaciones sociales de la persona con SA y sus compañeros o familia que éstos pueden sentirse enfurecidos por estar frente a una persona insensible, centrada en sí misma y con una rigidez inflexible.
Isaac Newton siempre estaba estudiando, raramente recibía visitas o visitaba a alguien. No tenía ningún pasatiempo, tampoco le gusta salir a pasear ni hacer ejercicio, para él todo lo que no fuera estudiar suponía una pérdida de tiempo.
Su relación con el autismo
Los autistas al igual que los que padecen Síndrome de Asperger, tienen dificultades sociales, de conducta, comunicación y lenguaje, pero el grado de severidad sería más leve en los segundos.
En el autismo, el desarrollo de la lengua es mucho más lento y los niños con Asperger tienen uno convencional. Ambos casos estarían dentro de lo llamado Espectro Autista, que son las condiciones caracterizadas por desafíos en el dominio socio comunicacional y patrones restringidos y repetitivos de conductas, intereses y actividades. Esto ha traído una gran controversia entre asociaciones de padres, profesionales y afectados, ya que muchos en momentos de aislamiento, dicen sentirse “autistas” y otros se ven por fuera del término.
Según Beraudi, el Síndrome de Asperger y el Autismo clásico comparten dos rasgos claves, que son las dificultades en el proceso de comunicación e intereses restringidos y acciones repetitivas. Por otro lado, se diferencian en el coeficiente intelectual (que es normal o superior en personas con Síndrome de Asperger) y la adquisición de las habilidades lingüísticas.
Tratamiento
El tratamiento consiste sobre todo en brindar apoyo en las áreas que interfieren en el funcionamiento. Generalmente, se los ayuda a mejorar lo que se llama el pensamiento y habilidades sociales, a ser más flexibles en sus conductas, y a mejorar la torpeza motriz. Hay que ayudarlos a mejorar sus estrategias para interactuar socialmente a través del mejoramiento de su inferencia de estados mentales, creencias, deseos e intenciones en otras personas.
Esta habilidad se llama “teoría de la mente” y suele estar menos desarrollada en estos pacientes, lo que los hace vulnerables a los engaños y se les hace difícil entender los chistes, ironías y segundas intenciones.
Los tratamientos más exitosos abarcan la aceptación y la comprensión de las características de estas personas. Se trabaja en conjunto con la totalidad de la familia y el colegio. El pronóstico de estas personas es muy bueno si los tratamientos son los adecuados y si los aceptamos como son.