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La historia nunca antes contada sobre los estados unidos de américa.
Los Estados Unidos surgen como entidad política a finales del siglo XVIII, pero la historia nacional se inicia con una breve reseña de los principales acontecimientos que dieron lugar al nacimiento de la Unión. Los viajes, a finales del siglo XV, de Cristóbal Colón y en menor medida de Giovanni Caboto, constituyeron el inicio del descubrimiento y de la colonización del continente americano. Tras los viajes de Colón y de los descubridores españoles, España conquistó vastos dominios en todo el continente americano. Caboto, navegante al servicio del monarca inglés Enrique VII, consiguió tocar brevemente Terranova en 1497.
Las tierras que estos navegantes conocieron estaban habitadas desde hacía más de 20.000 años antes de la llegada de Colón. En 1492, la población indígena sobrepasaba los 90 millones de personas, de los cuales unos 10 millones vivían al norte del México actual. El contacto con los europeos provocó un desastre demográfico para la población indígena. La gripe, el tifus, el sarampión y la viruela redujeron el número de habitantes de las regiones más pobladas de América Central y del Sur: hasta en un 95% durante los primeros 150 años. En algunas zonas de América del Norte donde, con la excepción de México, las culturas autóctonas eran seminómadas y la densidad de población más baja, el colapso demográfico fue menor, pero no por ello menos devastador. La colonización europea supuso la destrucción completa de las culturas autóctonas. Para mayor detalle sobre la historia de los pueblos indígenas de Estados Unidos, véase Indígenas americanos y los artículos individuales de estos pueblos.
(Barco británico,saliendo del puerto y empezando el viaje al nuevo mundo)
Los peregrinos al patir tuvieron un largo viaje,durante el atlantico,muchos murieron en el viaje.Hasta que finalmente,lograron llegar a las costas de plymouth cerca de new york.
La fundación de San Agustín (en la actual Florida) por los españoles, en 1565, marcó el inicio de la colonización europea dentro de las actuales fronteras estadounidenses. El primer asentamiento permanente creado por los ingleses fue Jamestown. Fundada en 1607, fue una instalación de la Compañía de Virginia de Londres, una sociedad anónima patrocinada por Jacobo I de Inglaterra con la finalidad de comerciar con aquellos territorios y de colonizarlos. La corona británica se hizo en 1624 con el control de la colonia, que pasó a ser una provincia real. Después de que las autoridades inglesas eliminaran los controles sobre la producción de tabaco, se produjo un gran desarrollo económico y demográfico en la región de la bahía de Chesapeake. La incesante demanda de mano de obra para el cultivo del tabaco originó un duro régimen de servidumbre.
En el último cuarto del siglo XVII, en que se hizo excesivamente caro importar mano de obra inglesa, los colonos ingleses en aquellas zonas comenzaron a importar esclavos africanos que se convirtieron en la mano de obra predominante en el Sur.
Presencia francesa y holandesa
En la década posterior a la fundación de Jamestown, Francia y los Países Bajos participaron en la tarea de ocupar territorios en el subcontinente americano.
Los franceses fundaron Quebec en 1608, como primer paso en su estrategia. Los brillantes logros alcanzados por descubridores como Jacques Marquette, Louis Jolliet y René Robert Cavalier de La Salle hicieron que Francia obtuviera vastos territorios en el interior, incluido todo el valle alto del río Mississippi, durante los 75 años siguientes. La incapacidad para consolidar este enorme dominio motivó el deseo de Francia de establecer un comercio de pieles con los nativos, más que intentar desalojarlos de sus tierras, como hicieron los ingleses. Además, su política colonial no incentivó una inmigración a gran escala por lo que la población colonial francesa se mantuvo reducida durante los siglos XVII y XVIII.
Los holandeses basaron sus pretensiones sobre estos territorios en las exploraciones de Henry Hudson, marinero inglés al servicio de la Compañía de las Indias Orientales. Éste llegó a la actual bahía de Nueva York en 1609 y exploró el río que lleva su nombre. Durante los años siguientes, los holandeses enviaron diversos navíos mercantes hasta esa zona, a la que denominaron Nueva Holanda; fundaron puestos comerciales en la isla de Manhattan y en las proximidades de la actual Albany, entre los años 1613 y 1614. Dado el beneficioso comercio de pieles, los holandeses no intentaron colonizar de inmediato Nueva Holanda, lo que no implicó que comenzaran a establecerse colonos de forma permanente desde 1624. Al año siguiente se fundó Nueva Amsterdam (hoy Nueva York).
Las colonias de Nueva Inglaterra
La actividad colonizadora inglesa se reanudó en 1620, cuando los separatistas adquirieron el derecho para asentarse en Virginia. El Mayflower entró en la bahía de Massachusetts. Los peregrinos o Pilgrim Fathers (cuarenta y uno de los hombres del grupo), asumiendo que eran ajenos a cualquier clase de gobierno establecido, se reunieron a bordo del buque y firmaron el Pacto del Mayflower, que es la primera legislación escrita del país; más tarde fundaron la colonia de Plymouth.
La creación de Plymouth fue el punto de partida de la colonización de Nueva Inglaterra, que se llevó a cabo principalmente por puritanos. En este periodo el suceso más significativo fue la fundación y desarrollo entre 1629 y 1630 de la Compañía de la Bahía de Massachusetts.
Desarrollo político
La primera manifestación de la autoridad parlamentaria sobre las colonias fue la Ley de Navegación de 1651 que obligaba a que las importaciones y exportaciones de las colonias debían embarcarse en buques de bandera inglesa; leyes posteriores prohibieron las relaciones comerciales entre las colonias y terceros países. Aunque los comerciantes de las colonias solían hacer caso omiso de estas disposiciones cuando afectaban a sus intereses, esta legislación creó un ambiente comercial que por lo general beneficiaba a las colonias y a la metrópoli por igual.
En 1660 con el nuevo reinado de Carlos II de Inglaterra se ampliaron las leyes de navegación y New Hampshire y Massachusetts pasaron a ser provincias reales. En 1684 Jacobo II decretó la unificación de las colonias de Nueva York, Nueva Jersey y Nueva Inglaterra en una única provincia real, el dominio de Nueva Inglaterra. La resistencia de las colonias a este control por parte del rey adoptó diversas formas; así, en Massachusetts estalló una rebelión armada y en Boston el populacho se hizo con el control de la colonia.
Como resultado de la guerra el déficit público británico se duplicó, por lo que se hicieron necesarios nuevos ingresos y algunos sectores políticos creyeron que las colonias eran las que debían contribuir a recaudar estos fondos. Se promulgaron nuevas leyes impositivas como la Stamp Act que provocaron amplia indignación y oposición entre los colonos. Se crearon sociedades secretas de patriotas que se llamaban a sí mismos hijos de la libertad y que en 1765 demandaron una serie de derechos. El Parlamento británico rechazó estas demandas pero derogó la Stamp Act. Sin embargo, en 1767 se reavivó la política de establecer impuestos directos a las colonias. El Parlamento aprobó una serie de medidas conocidas como las Townshend Acts, que gravaban una serie de artículos. Las colonias se opusieron a estos nuevos impuestos con boicoteos de productos británicos o, como en Boston, mediante un abierto desafío al gobierno británico. El 5 de marzo de 1770 tropas británicas abrieron fuego contra una multitud hostil, produciendo el primer derramamiento de sangre del conflicto.
En 1770 el gobierno británico retiró todos los impuestos establecidos excepto el del té. Sin embargo, en un intento por evitar la quiebra de la Compañía de las Indias Orientales, el Parlamento concedió a esta empresa el monopolio de la venta del té a las colonias. lo que provocó una nueva crisis al considerar las colonias que esta nueva Ley del Té las obligaba a someterse a los impuestos del Parlamento, lo que culminó con la destrucción de algunos cargamentos de té en Boston. Ver Fiesta del té de Boston.
La reacción del Parlamento a los sucesos de Boston fue rápida y severa; fue cerrado el puerto de Boston y se impusieron nuevas sanciones. La indignación que se suscitó entre las colonias condujo a la celebración en septiembre de 1774 del primer Congreso Continental. En este Congreso se envió una petición al soberano británico Jorge III para que reparara los agravios, se pidió la intensificación del boicot comercial a Gran Bretaña y se preparó un nuevo congreso en el caso de que los británicos rehusaran aceptar las demandas de las colonias.
El rey Jorge III rechazó la petición del Congreso y consideró el movimiento de protesta de las colonias como una rebelión. En menos de cuatro meses, el conflicto armado estalló en Massachusetts cuando el gobernador real, general Thomas Gage, envió tropas contra Concord, ciudad en la que los dirigentes de la resistencia habían acumulado armas y municiones. El 19 de abril tropas regulares británicas dispararon contra la formación de una milicia patriótica en Lexington, precipitando la primera batalla de la guerra de la Independencia estadounidense.
El segundo Congreso Continental, celebrado el 10 de mayo de 1775 en Filadelfia, proclamó la decisión de las colonias de resistir la agresión británica mediante la fuerza, determinó crear un ejército continental, proclamó a George Washington jefe supremo del mismo, autorizó la emisión de papel moneda y asumió otras prerrogativas propias de poder ejecutivo. El Congreso también apeló al gobierno británico para alcanzar una solución pacífica del conflicto, pero Jorge III respondió en agosto con una proclama que exhortaba a sus “leales súbditos” para “reprimir la rebelión y la sedición” en aquellos territorios. Mientras tanto, las tropas coloniales habían infligido importantes bajas a un gran ejército de tropas regulares británicas en Charlestown, Massachusetts. El segundo Congreso Continental declaró la independencia el 2 de julio de 1776 y dos días más tarde adoptó una declaración formal de principios, redactada por Thomas Jefferson, justificando esa acción.
El crecimiento de la nación
Entre 1776 y 1865 la confederación estadounidense pasó de 13 a 36 estados miembros. La joven nación tuvo que hacer frente a serios problemas sociales, económicos y políticos. Los dos más graves fueron cuál de las autoridades prevalecería, la del gobierno federal o la de cada uno de los estados, y hasta qué punto la esclavitud debería permitirse. La controversia sobre ambas cuestiones se hizo cada vez más agria y dividió al país en dos bandos opuestos: el Norte y el Sur.
Los Artículos de la Confederación
Con la firma del Tratado de París (1783), que puso fin a la guerra con Gran Bretaña, el país se enfrentó con nuevos problemas, el principal de los cuales era establecer una forma de gobierno que mantuviera a los trece estados en una unión sólida y efectiva. Poco después de la independencia se firmó un acuerdo entre los miembros del Congreso Continental, conocido como los Artículos de la Confederación que fueron aprobados por el Congreso en 1777 y ratificados sucesivamente por los diversos estados. Según los artículos, los estados miembros conservaban de forma explícita su autoridad soberana, el Congreso era un órgano en el que estaban representados los estados y no el pueblo, funcionaba como un gran poder ejecutivo plural, no como una asamblea legislativa.
La Constitución
Los más ardientes nacionalistas, como James Madison y Alexander Hamilton, creían que los Artículos de la Confederación deberían deshacerse pero el Congreso acordó en 1787 permitir una reunión de delegados de todos los estados para que propusieran enmiendas al sistema. Reunidos en Filadelfia desde mayo hasta septiembre, con George Washington en la presidencia, la asamblea redactó la Constitución de los Estados Unidos. En general, la Constitución echaba las bases para una unión nacional efectiva gracias en gran medida al trabajo de Madison, James Wilson, Roger Sherman y otros delegados nacionalistas, creando un sistema gubernamental articulado en tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial.
La Constitución entró en vigor en 1788 después de que nueve estados la hubieran ratificado; doce estados aprobaron el documento a finales de 1788. El 4 de marzo de 1789 el primer Congreso de los Estados Unidos se reunió en Nueva York, por aquel entonces capital de la nueva nación. George Washington, elegido por unanimidad primer presidente de Estados Unidos, inició su mandato el 30 de abril de ese año.
El primer conflicto entre los partidos y sus diferencias básicas
La política económica llevada a cabo por el secretario del Tesoro Alexander Hamilton provocó la oposición de quienes pensaban que favorecía a los banqueros y a los industriales en perjuicio de los agricultores. Los debates habidos en el Congreso entre 1790 y 1791 pusieron pronto de manifiesto las distintas concepciones políticas y económicas que existían sobre la nueva nación. Esta división quedó de manifiesto con la formación de los dos primeros partidos políticos más relevantes en la historia estadounidense: el Partido Federalista y el Republicano. Los federalistas propugnaban la existencia de un gobierno federal fuerte que defendiera los intereses nacionales. Los republicanos, cuyos líderes más destacados eran James Madison y Thomas Jefferson, sostenían por el contrario la limitación de los poderes federales y la protección de los derechos de cada uno de los estados. Ambos partidos también discrepaban respecto de la política exterior de Estados Unidos. Los republicanos mostraban simpatías por la ideología de la Revolución Francesa y favorecían a Francia por encima de Gran Bretaña. Los federalistas se inclinaban por una estricta neutralidad. George Washington, favorable al punto de vista federalista, proclamó la neutralidad estadounidense en la guerra entre Francia y Gran Bretaña.
La presidencia de Jefferson
En las elecciones presidenciales de 1800 Jefferson derrotó al candidato federalista John Adams. A pesar de los temores federalistas de reformas radicales, Jefferson dejó intactas muchas de las leyes e instituciones que sus correligionarios habían criticado. El hecho más importante de la primera presidencia de Jefferson fue la adquisición del territorio de Luisiana, vasta región entre el río Mississippi y las montañas Rocosas, y que desde el golfo de México llegaba hasta Canadá. Napoleón Bonaparte ofreció la venta de este territorio, temporalmente en posesión de Francia. Jefferson aceptó y, de este modo, Estados Unidos duplicó su extensión (véase Compraventa de Luisiana). Jefferson fue reelegido en 1804; este segundo mandato estuvo marcado por crecientes tensiones en las relaciones internacionales. Gran Bretaña y Francia habían adoptado medidas económicas restrictivas que afectaron al comercio, especialmente al estadounidense. Jefferson logró que el Congreso aprobara una serie de leyes a fin de reducir el comercio de Estados Unidos con Gran Bretaña y Francia.
FIN DEL POST!
La historia nunca antes contada sobre los estados unidos de américa.
Los Estados Unidos surgen como entidad política a finales del siglo XVIII, pero la historia nacional se inicia con una breve reseña de los principales acontecimientos que dieron lugar al nacimiento de la Unión. Los viajes, a finales del siglo XV, de Cristóbal Colón y en menor medida de Giovanni Caboto, constituyeron el inicio del descubrimiento y de la colonización del continente americano. Tras los viajes de Colón y de los descubridores españoles, España conquistó vastos dominios en todo el continente americano. Caboto, navegante al servicio del monarca inglés Enrique VII, consiguió tocar brevemente Terranova en 1497.
Las tierras que estos navegantes conocieron estaban habitadas desde hacía más de 20.000 años antes de la llegada de Colón. En 1492, la población indígena sobrepasaba los 90 millones de personas, de los cuales unos 10 millones vivían al norte del México actual. El contacto con los europeos provocó un desastre demográfico para la población indígena. La gripe, el tifus, el sarampión y la viruela redujeron el número de habitantes de las regiones más pobladas de América Central y del Sur: hasta en un 95% durante los primeros 150 años. En algunas zonas de América del Norte donde, con la excepción de México, las culturas autóctonas eran seminómadas y la densidad de población más baja, el colapso demográfico fue menor, pero no por ello menos devastador. La colonización europea supuso la destrucción completa de las culturas autóctonas. Para mayor detalle sobre la historia de los pueblos indígenas de Estados Unidos, véase Indígenas americanos y los artículos individuales de estos pueblos.
(Barco británico,saliendo del puerto y empezando el viaje al nuevo mundo)
Los peregrinos al patir tuvieron un largo viaje,durante el atlantico,muchos murieron en el viaje.Hasta que finalmente,lograron llegar a las costas de plymouth cerca de new york.
La fundación de San Agustín (en la actual Florida) por los españoles, en 1565, marcó el inicio de la colonización europea dentro de las actuales fronteras estadounidenses. El primer asentamiento permanente creado por los ingleses fue Jamestown. Fundada en 1607, fue una instalación de la Compañía de Virginia de Londres, una sociedad anónima patrocinada por Jacobo I de Inglaterra con la finalidad de comerciar con aquellos territorios y de colonizarlos. La corona británica se hizo en 1624 con el control de la colonia, que pasó a ser una provincia real. Después de que las autoridades inglesas eliminaran los controles sobre la producción de tabaco, se produjo un gran desarrollo económico y demográfico en la región de la bahía de Chesapeake. La incesante demanda de mano de obra para el cultivo del tabaco originó un duro régimen de servidumbre.
En el último cuarto del siglo XVII, en que se hizo excesivamente caro importar mano de obra inglesa, los colonos ingleses en aquellas zonas comenzaron a importar esclavos africanos que se convirtieron en la mano de obra predominante en el Sur.
Presencia francesa y holandesa
En la década posterior a la fundación de Jamestown, Francia y los Países Bajos participaron en la tarea de ocupar territorios en el subcontinente americano.
Los franceses fundaron Quebec en 1608, como primer paso en su estrategia. Los brillantes logros alcanzados por descubridores como Jacques Marquette, Louis Jolliet y René Robert Cavalier de La Salle hicieron que Francia obtuviera vastos territorios en el interior, incluido todo el valle alto del río Mississippi, durante los 75 años siguientes. La incapacidad para consolidar este enorme dominio motivó el deseo de Francia de establecer un comercio de pieles con los nativos, más que intentar desalojarlos de sus tierras, como hicieron los ingleses. Además, su política colonial no incentivó una inmigración a gran escala por lo que la población colonial francesa se mantuvo reducida durante los siglos XVII y XVIII.
Los holandeses basaron sus pretensiones sobre estos territorios en las exploraciones de Henry Hudson, marinero inglés al servicio de la Compañía de las Indias Orientales. Éste llegó a la actual bahía de Nueva York en 1609 y exploró el río que lleva su nombre. Durante los años siguientes, los holandeses enviaron diversos navíos mercantes hasta esa zona, a la que denominaron Nueva Holanda; fundaron puestos comerciales en la isla de Manhattan y en las proximidades de la actual Albany, entre los años 1613 y 1614. Dado el beneficioso comercio de pieles, los holandeses no intentaron colonizar de inmediato Nueva Holanda, lo que no implicó que comenzaran a establecerse colonos de forma permanente desde 1624. Al año siguiente se fundó Nueva Amsterdam (hoy Nueva York).
Las colonias de Nueva Inglaterra
La actividad colonizadora inglesa se reanudó en 1620, cuando los separatistas adquirieron el derecho para asentarse en Virginia. El Mayflower entró en la bahía de Massachusetts. Los peregrinos o Pilgrim Fathers (cuarenta y uno de los hombres del grupo), asumiendo que eran ajenos a cualquier clase de gobierno establecido, se reunieron a bordo del buque y firmaron el Pacto del Mayflower, que es la primera legislación escrita del país; más tarde fundaron la colonia de Plymouth.
La creación de Plymouth fue el punto de partida de la colonización de Nueva Inglaterra, que se llevó a cabo principalmente por puritanos. En este periodo el suceso más significativo fue la fundación y desarrollo entre 1629 y 1630 de la Compañía de la Bahía de Massachusetts.
Desarrollo político
La primera manifestación de la autoridad parlamentaria sobre las colonias fue la Ley de Navegación de 1651 que obligaba a que las importaciones y exportaciones de las colonias debían embarcarse en buques de bandera inglesa; leyes posteriores prohibieron las relaciones comerciales entre las colonias y terceros países. Aunque los comerciantes de las colonias solían hacer caso omiso de estas disposiciones cuando afectaban a sus intereses, esta legislación creó un ambiente comercial que por lo general beneficiaba a las colonias y a la metrópoli por igual.
En 1660 con el nuevo reinado de Carlos II de Inglaterra se ampliaron las leyes de navegación y New Hampshire y Massachusetts pasaron a ser provincias reales. En 1684 Jacobo II decretó la unificación de las colonias de Nueva York, Nueva Jersey y Nueva Inglaterra en una única provincia real, el dominio de Nueva Inglaterra. La resistencia de las colonias a este control por parte del rey adoptó diversas formas; así, en Massachusetts estalló una rebelión armada y en Boston el populacho se hizo con el control de la colonia.
Como resultado de la guerra el déficit público británico se duplicó, por lo que se hicieron necesarios nuevos ingresos y algunos sectores políticos creyeron que las colonias eran las que debían contribuir a recaudar estos fondos. Se promulgaron nuevas leyes impositivas como la Stamp Act que provocaron amplia indignación y oposición entre los colonos. Se crearon sociedades secretas de patriotas que se llamaban a sí mismos hijos de la libertad y que en 1765 demandaron una serie de derechos. El Parlamento británico rechazó estas demandas pero derogó la Stamp Act. Sin embargo, en 1767 se reavivó la política de establecer impuestos directos a las colonias. El Parlamento aprobó una serie de medidas conocidas como las Townshend Acts, que gravaban una serie de artículos. Las colonias se opusieron a estos nuevos impuestos con boicoteos de productos británicos o, como en Boston, mediante un abierto desafío al gobierno británico. El 5 de marzo de 1770 tropas británicas abrieron fuego contra una multitud hostil, produciendo el primer derramamiento de sangre del conflicto.
En 1770 el gobierno británico retiró todos los impuestos establecidos excepto el del té. Sin embargo, en un intento por evitar la quiebra de la Compañía de las Indias Orientales, el Parlamento concedió a esta empresa el monopolio de la venta del té a las colonias. lo que provocó una nueva crisis al considerar las colonias que esta nueva Ley del Té las obligaba a someterse a los impuestos del Parlamento, lo que culminó con la destrucción de algunos cargamentos de té en Boston. Ver Fiesta del té de Boston.
La reacción del Parlamento a los sucesos de Boston fue rápida y severa; fue cerrado el puerto de Boston y se impusieron nuevas sanciones. La indignación que se suscitó entre las colonias condujo a la celebración en septiembre de 1774 del primer Congreso Continental. En este Congreso se envió una petición al soberano británico Jorge III para que reparara los agravios, se pidió la intensificación del boicot comercial a Gran Bretaña y se preparó un nuevo congreso en el caso de que los británicos rehusaran aceptar las demandas de las colonias.
El rey Jorge III rechazó la petición del Congreso y consideró el movimiento de protesta de las colonias como una rebelión. En menos de cuatro meses, el conflicto armado estalló en Massachusetts cuando el gobernador real, general Thomas Gage, envió tropas contra Concord, ciudad en la que los dirigentes de la resistencia habían acumulado armas y municiones. El 19 de abril tropas regulares británicas dispararon contra la formación de una milicia patriótica en Lexington, precipitando la primera batalla de la guerra de la Independencia estadounidense.
El segundo Congreso Continental, celebrado el 10 de mayo de 1775 en Filadelfia, proclamó la decisión de las colonias de resistir la agresión británica mediante la fuerza, determinó crear un ejército continental, proclamó a George Washington jefe supremo del mismo, autorizó la emisión de papel moneda y asumió otras prerrogativas propias de poder ejecutivo. El Congreso también apeló al gobierno británico para alcanzar una solución pacífica del conflicto, pero Jorge III respondió en agosto con una proclama que exhortaba a sus “leales súbditos” para “reprimir la rebelión y la sedición” en aquellos territorios. Mientras tanto, las tropas coloniales habían infligido importantes bajas a un gran ejército de tropas regulares británicas en Charlestown, Massachusetts. El segundo Congreso Continental declaró la independencia el 2 de julio de 1776 y dos días más tarde adoptó una declaración formal de principios, redactada por Thomas Jefferson, justificando esa acción.
El crecimiento de la nación
Entre 1776 y 1865 la confederación estadounidense pasó de 13 a 36 estados miembros. La joven nación tuvo que hacer frente a serios problemas sociales, económicos y políticos. Los dos más graves fueron cuál de las autoridades prevalecería, la del gobierno federal o la de cada uno de los estados, y hasta qué punto la esclavitud debería permitirse. La controversia sobre ambas cuestiones se hizo cada vez más agria y dividió al país en dos bandos opuestos: el Norte y el Sur.
Los Artículos de la Confederación
Con la firma del Tratado de París (1783), que puso fin a la guerra con Gran Bretaña, el país se enfrentó con nuevos problemas, el principal de los cuales era establecer una forma de gobierno que mantuviera a los trece estados en una unión sólida y efectiva. Poco después de la independencia se firmó un acuerdo entre los miembros del Congreso Continental, conocido como los Artículos de la Confederación que fueron aprobados por el Congreso en 1777 y ratificados sucesivamente por los diversos estados. Según los artículos, los estados miembros conservaban de forma explícita su autoridad soberana, el Congreso era un órgano en el que estaban representados los estados y no el pueblo, funcionaba como un gran poder ejecutivo plural, no como una asamblea legislativa.
La Constitución
Los más ardientes nacionalistas, como James Madison y Alexander Hamilton, creían que los Artículos de la Confederación deberían deshacerse pero el Congreso acordó en 1787 permitir una reunión de delegados de todos los estados para que propusieran enmiendas al sistema. Reunidos en Filadelfia desde mayo hasta septiembre, con George Washington en la presidencia, la asamblea redactó la Constitución de los Estados Unidos. En general, la Constitución echaba las bases para una unión nacional efectiva gracias en gran medida al trabajo de Madison, James Wilson, Roger Sherman y otros delegados nacionalistas, creando un sistema gubernamental articulado en tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial.
La Constitución entró en vigor en 1788 después de que nueve estados la hubieran ratificado; doce estados aprobaron el documento a finales de 1788. El 4 de marzo de 1789 el primer Congreso de los Estados Unidos se reunió en Nueva York, por aquel entonces capital de la nueva nación. George Washington, elegido por unanimidad primer presidente de Estados Unidos, inició su mandato el 30 de abril de ese año.
El primer conflicto entre los partidos y sus diferencias básicas
La política económica llevada a cabo por el secretario del Tesoro Alexander Hamilton provocó la oposición de quienes pensaban que favorecía a los banqueros y a los industriales en perjuicio de los agricultores. Los debates habidos en el Congreso entre 1790 y 1791 pusieron pronto de manifiesto las distintas concepciones políticas y económicas que existían sobre la nueva nación. Esta división quedó de manifiesto con la formación de los dos primeros partidos políticos más relevantes en la historia estadounidense: el Partido Federalista y el Republicano. Los federalistas propugnaban la existencia de un gobierno federal fuerte que defendiera los intereses nacionales. Los republicanos, cuyos líderes más destacados eran James Madison y Thomas Jefferson, sostenían por el contrario la limitación de los poderes federales y la protección de los derechos de cada uno de los estados. Ambos partidos también discrepaban respecto de la política exterior de Estados Unidos. Los republicanos mostraban simpatías por la ideología de la Revolución Francesa y favorecían a Francia por encima de Gran Bretaña. Los federalistas se inclinaban por una estricta neutralidad. George Washington, favorable al punto de vista federalista, proclamó la neutralidad estadounidense en la guerra entre Francia y Gran Bretaña.
La presidencia de Jefferson
En las elecciones presidenciales de 1800 Jefferson derrotó al candidato federalista John Adams. A pesar de los temores federalistas de reformas radicales, Jefferson dejó intactas muchas de las leyes e instituciones que sus correligionarios habían criticado. El hecho más importante de la primera presidencia de Jefferson fue la adquisición del territorio de Luisiana, vasta región entre el río Mississippi y las montañas Rocosas, y que desde el golfo de México llegaba hasta Canadá. Napoleón Bonaparte ofreció la venta de este territorio, temporalmente en posesión de Francia. Jefferson aceptó y, de este modo, Estados Unidos duplicó su extensión (véase Compraventa de Luisiana). Jefferson fue reelegido en 1804; este segundo mandato estuvo marcado por crecientes tensiones en las relaciones internacionales. Gran Bretaña y Francia habían adoptado medidas económicas restrictivas que afectaron al comercio, especialmente al estadounidense. Jefferson logró que el Congreso aprobara una serie de leyes a fin de reducir el comercio de Estados Unidos con Gran Bretaña y Francia.
FIN DEL POST!