El día en que Chile le cedió soberanamente mar a Bolivia
Justo en días cuando Bachelet anuncia que se objetará la competencia de La Haya en la demanda marítima de Bolivia, el ex embajador de Chile en Perú, Demetrio Infante, entrega sabrosos detalles del mítico acuerdo de Charaña, donde Chile le entregaba mar y soberanía a Bolivia en plena dictadura militar en un acuerdo que no fue aceptado por los altiplánicos.
“El acuerdo de Charaña estuvo dado, de hecho incluso estuvo dibujado. Bolivia obtuvo el mar, nosotros le dimos mar a Bolivia pero sus problemas internos lo impidieron”, afirma el ex embajador de Chile en Perú, Demetrio Infante, cuando recuerda aquellos días de 1975 que pudieron cambiar la historia entre ambos países si se hubiera firmado el histórico acuerdo de Charaña entre Pinochet y Banzer.
Así lo deja en claro el ex embajador chileno en Lima, Demetrio Infante, quien en su libro “Confidencias limeñas. Charaña, espionaje y algo más” relata parte de sus años viviendo en el Rimac, sobre todo en los 70 y 80 cuando las historias de diplomacia, inteligencia, espionaje y mucho más, estaban a la orden del día.
El proceso de escritura de estas historias -cuasi memorias- fue intenso pero muy especial para el ex diplomático: “Hubo momentos en que pasaba 8 horas diarias escribiendo. Luego de Perú trabajé en oficinas diplomáticas en Washington, Nueva York, Tokyo, Brasil, Sudáfrica, Nueva Zelanda y mis cajas con archivos y recortes de esa época siempre viajaban conmigo a todos lados. Quedé conforme pues se cuentan muchas cosas que me tocó vivir y se mezclan con diversas anécdotas de esos tiempos”.
La verdad sobre el acuerdo de Charaña
Justo cuando la presidenta chilena Michelle Bachelet anunció que se objetará la competencia de La Haya en la demanda marítima de Bolivia, el exdiplomático recuerda como si fuera ayer uno de los momentos más desconocidos de esta larga historia de desencuentros y polémicas con Perú y Bolivia: el momento en que en plena dictadura Chile cedería soberanía a Bolivia en el acuerdo de Charaña de 1975 que firmarían Pinochet y Banzer:
“El acuerdo de Charaña estuvo dado, de hecho incluso estuvo dibujado. Bolivia obtuvo el mar, nosotros le dimos mar a Bolivia pero sus problemas internos lo impidieron. Nosotros lo único que le decíamos era que si les entregábamos 10 kilómetros cuadrados nosotros queríamos esos mismos 10 kilómetros cuadrados de vuelta pues nunca en la historia de Chile un Presidente había entregado el mando con menos territorio de lo que recibió, nunca se había regalado territorio”, rememora Infante.
El histórico apretón de manos entre los generales Augusto Pinochet y Hugo Banzer cuando se intentaba recomponer relaciones entre ambos países.
“Banzer estaba de acuerdo con las compensaciones pero él perdió apoyo político interno, se le bajaron grupos de los sindicatos y el hombre perdió pie y una vez más el problema interno boliviano fregó todo, tal como ha pasado toda la vida. Piensa que lo del Silala fue hace poco tiempo también, eso se negoció por mucho tiempo y se llegó a un acuerdo pero finalmente los grupos políticos le dijeron que no al gobierno y no aceptaron ese otro acuerdo con Chile. Eso nos pasará con los bolivianos siempre”, afirma enfático el ex embajador.
Infante recuerda cómo se llevaron adelante las conversaciones y cuál era la solución para la salida soberana al mar para Bolivia: “Cuando nosotros presentamos lo de Charaña, el Perú hizo una entelequia, una cosa horrorosa pues puso una especie de rombo ahí. La contraposición peruana nosotros la rechazamos de inmediato pues ponía en duda la soberanía chilena sobre Arica, y además la solución peruana tampoco le daba mar a Bolivia, pero eso nadie lo dice”, recuerda.
Chile entregaba playa, mar y soberanía
“Los bolivianos que estaban metidos en esto no encontraron nada mejor que hacerle caso a Perú y optar por eso. Ellos deberían haber optado por decir, ‘la única solución que nos da mar, tierra y corredor es la chilena por lo que yo llamo a la comunidad internacional a presionar al Perú para que acepte la propuesta chilena’ pero no lo hicieron”, señala enfático.
Portada del libro "Confidencias limeñas. Charaña, espionaje y algo más", del ex embajador chileno en Lima, Demetrio Infante.
“Por otra parte la propuesta chilena era un corredor de aproximadamente 7 kilómetros al sur del Punto de la Concordia y era un corredor que no solamente daba playa, costa, mar sino que unía hasta Bolivia mismo. Además le entregábamos el aeropuerto de Arica pues quedaba en la franja, pero bueno, se tasaba y se entregaba. También le entregábamos el ferrocarril Arica-La Paz por lo que había que valorarlo y cobrar un justo precio por ello”, asegura el ex embajador Infante.
Con esta propuesta chilena, el terreno cedido a Bolivia quedaba entre Chile y Perú por lo que para cruzar a Tacna incluso se pensaba en un túnel que no sería barato pero que sería absolutamente viable y con aduanas en ambos extremos.
“Igual primero había que terminar la negociación y ver qué pasaba, pero considerando la integración económica entre Tacna y Arica se podía hacer perfectamente un túnel de 4 pistas como los que hoy existen en una autopista como Costanera Norte”, reflexiona Infante.
Sin embargo, el exembajador asegura que la misma situación boliviana hizo que nunca se confiaran en el éxito de la propuesta: “Nosotros íbamos viendo cómo se desarrollaban las cosas y a medida que Banzer iba perdiendo apoyo interno imaginábamos que esa cosa no la iban a aceptar, porque ellos se agarraron de las compensaciones y nosotros no podíamos aceptar terminar con menos territorio”.
A cambio Chile solicitaría una proporcional de terreno que pudiera ayudar en ciertos temas específicos, “nosotros habíamos buscado dos áreas en la zona cercana a Antofagasta pero hacia la frontera, cada una de las cuales era del mismo tamaño de la que entregaría Chile. Nosotros como negociadores no conocíamos la zona y le pedimos ayuda a gente experta entre ellas a Zauschkevich, un ingeniero experto en cobre, entonces hicimos una reunión en Cancillería y le dijimos ¿qué opinas tú?, entonces él dijo que habían antecedentes que al este de Chuquicamata existía una gran mina de cobre, tal como se ha confirmado hoy en día, pero que al mismo tiempo existía un gran problema de agua, agua que estaba en dos sitios específicos tras las líneas bolivianas”, afirma el ex diplomático.
“Entonces nosotros esos dos bolsones que dibujamos eran los que tenían agua, pero tan pronto como dijimos eso en Bolivia se dijo ‘ahhh los chilenos saben que ahí hay oro y por eso quieren esa zona’, lo que Infante asegura era totalmente mentira, pues ese eventual oro nunca fue el interés.
El ex embajador Infante con el ex Presidente peruano Fernando Belaúnde Terry
El exembajador de Chile en Perú, Demetrio Infante, recuerda aquellos momentos en que nuestro país vivió el peligro de un enfrentamiento armado y que afortunadamente no fueron utilizados por las fuerzas militares peruanas: “Hay dos momentos en que Perú pudo dar un manotazo importante a Chile. Uno fue justo después del 11 de septiembre del 73 pues en Chile se vivía una situación calamitosa en las FF.AA. y los militares tenían como objetivo el control interno y el año 1978, en medio de la crisis con Argentina pues era un hecho evidente que todas nuestras fuerzas estaban presentes en el sur y en el norte no había nada. Eso habría sido un paseo y hubieran llegado a Iquique cantando la marinera”, señala ahora con un dejo de sonrisa el exdiplomático.
Consultado por qué Chile no tomó resguardos en el norte, Infante afirma insólitamente “la verdad es que Chile se jugó a que esa alternativa no pasará” algo que también estaba dado por las características del gobernante de turno en Perú: “Yo creo que aquí influyó mucho la personalidad del presidente Morales Bermúdez. Él tenía como objetivo en su mente que el Perú tuviera una capacidad militar para que nunca más se repitiera lo de la Guerra del Pacífico. Además tenía de segundo al general Molina Paloquia, un tipo muy decente que fue el interlocutor ante el embajador argentino”.
“El general Morales Bermúdez era un tipo muy respetado por lo que nadie le iba a decir ‘aprovechemos y tirémonos’ y a pesar de que si él hubiera optado por tomarse Arica le habría sido muy fácil, él tenía otro objetivo claro, él quería pasar a la historia como el general que llevara a Perú a un gobierno democrático. En ese sentido, él era mucho más estadista que un simple general exitoso, pues su bisabuelo fue Presidente de la República”, recuerda Demetrio Infante.
Personal de la embajada chilena en Lima en 1980
En “Confidencias limeñas. Charaña, espionaje y algo más”, Infante además toca las polémicas acciones de espionaje entre Chile y Perú en esos años y recuerda cómo se vivía esa época en la embajada de Chile en Lima: “En la inteligencia hay una cuestión básica y es que si te pillan no hiciste bien la pega. Esos errores chilenos fueron unas tonteras y ellos optaron por echar al embajador que nunca supo lo que estaba pasando. Fue una etapa intensa pues meses antes habíamos pillado a tres peruanos espiando en Valparaíso cuando decían que venían a un partido de fútbol. Los casos nuestros fueron tontos y no sabíamos de nada en la embajada”.
Ese mismo ambiente los obligaba a inventar muchas cosas en pro de buscar información, “leíamos y analizábamos todo en Perú. Alguna vez en una recepción el nuevo embajador italiano se acerca y me dice ‘me dijeron que quien más sabe de Perú es usted’ y comenzó a hacerme mil preguntas de política interna de ellos y yo le respondía. Luego me tocó preguntarle por la compra de aviones Aeromachi a Italia, cantidad de naves y si las turbinas serían francesas o inglesas, hasta que se molestó y le señalé que la entrega de información era de a dos. Finalmente me señaló en inglés que yo era un hombre ‘muy complicado’ y se acercó al oído para decirme ‘son inglesas’ y se fue. Esas cosas hacíamos y trabajábamos como equipo con el resto de la embajada”, finaliza Infante.
Justo en días cuando Bachelet anuncia que se objetará la competencia de La Haya en la demanda marítima de Bolivia, el ex embajador de Chile en Perú, Demetrio Infante, entrega sabrosos detalles del mítico acuerdo de Charaña, donde Chile le entregaba mar y soberanía a Bolivia en plena dictadura militar en un acuerdo que no fue aceptado por los altiplánicos.
“El acuerdo de Charaña estuvo dado, de hecho incluso estuvo dibujado. Bolivia obtuvo el mar, nosotros le dimos mar a Bolivia pero sus problemas internos lo impidieron”, afirma el ex embajador de Chile en Perú, Demetrio Infante, cuando recuerda aquellos días de 1975 que pudieron cambiar la historia entre ambos países si se hubiera firmado el histórico acuerdo de Charaña entre Pinochet y Banzer.
Así lo deja en claro el ex embajador chileno en Lima, Demetrio Infante, quien en su libro “Confidencias limeñas. Charaña, espionaje y algo más” relata parte de sus años viviendo en el Rimac, sobre todo en los 70 y 80 cuando las historias de diplomacia, inteligencia, espionaje y mucho más, estaban a la orden del día.
El proceso de escritura de estas historias -cuasi memorias- fue intenso pero muy especial para el ex diplomático: “Hubo momentos en que pasaba 8 horas diarias escribiendo. Luego de Perú trabajé en oficinas diplomáticas en Washington, Nueva York, Tokyo, Brasil, Sudáfrica, Nueva Zelanda y mis cajas con archivos y recortes de esa época siempre viajaban conmigo a todos lados. Quedé conforme pues se cuentan muchas cosas que me tocó vivir y se mezclan con diversas anécdotas de esos tiempos”.
La verdad sobre el acuerdo de Charaña
Justo cuando la presidenta chilena Michelle Bachelet anunció que se objetará la competencia de La Haya en la demanda marítima de Bolivia, el exdiplomático recuerda como si fuera ayer uno de los momentos más desconocidos de esta larga historia de desencuentros y polémicas con Perú y Bolivia: el momento en que en plena dictadura Chile cedería soberanía a Bolivia en el acuerdo de Charaña de 1975 que firmarían Pinochet y Banzer:
“El acuerdo de Charaña estuvo dado, de hecho incluso estuvo dibujado. Bolivia obtuvo el mar, nosotros le dimos mar a Bolivia pero sus problemas internos lo impidieron. Nosotros lo único que le decíamos era que si les entregábamos 10 kilómetros cuadrados nosotros queríamos esos mismos 10 kilómetros cuadrados de vuelta pues nunca en la historia de Chile un Presidente había entregado el mando con menos territorio de lo que recibió, nunca se había regalado territorio”, rememora Infante.
El histórico apretón de manos entre los generales Augusto Pinochet y Hugo Banzer cuando se intentaba recomponer relaciones entre ambos países.
“Banzer estaba de acuerdo con las compensaciones pero él perdió apoyo político interno, se le bajaron grupos de los sindicatos y el hombre perdió pie y una vez más el problema interno boliviano fregó todo, tal como ha pasado toda la vida. Piensa que lo del Silala fue hace poco tiempo también, eso se negoció por mucho tiempo y se llegó a un acuerdo pero finalmente los grupos políticos le dijeron que no al gobierno y no aceptaron ese otro acuerdo con Chile. Eso nos pasará con los bolivianos siempre”, afirma enfático el ex embajador.
Infante recuerda cómo se llevaron adelante las conversaciones y cuál era la solución para la salida soberana al mar para Bolivia: “Cuando nosotros presentamos lo de Charaña, el Perú hizo una entelequia, una cosa horrorosa pues puso una especie de rombo ahí. La contraposición peruana nosotros la rechazamos de inmediato pues ponía en duda la soberanía chilena sobre Arica, y además la solución peruana tampoco le daba mar a Bolivia, pero eso nadie lo dice”, recuerda.
Chile entregaba playa, mar y soberanía
“Los bolivianos que estaban metidos en esto no encontraron nada mejor que hacerle caso a Perú y optar por eso. Ellos deberían haber optado por decir, ‘la única solución que nos da mar, tierra y corredor es la chilena por lo que yo llamo a la comunidad internacional a presionar al Perú para que acepte la propuesta chilena’ pero no lo hicieron”, señala enfático.
Portada del libro "Confidencias limeñas. Charaña, espionaje y algo más", del ex embajador chileno en Lima, Demetrio Infante.
“Por otra parte la propuesta chilena era un corredor de aproximadamente 7 kilómetros al sur del Punto de la Concordia y era un corredor que no solamente daba playa, costa, mar sino que unía hasta Bolivia mismo. Además le entregábamos el aeropuerto de Arica pues quedaba en la franja, pero bueno, se tasaba y se entregaba. También le entregábamos el ferrocarril Arica-La Paz por lo que había que valorarlo y cobrar un justo precio por ello”, asegura el ex embajador Infante.
Con esta propuesta chilena, el terreno cedido a Bolivia quedaba entre Chile y Perú por lo que para cruzar a Tacna incluso se pensaba en un túnel que no sería barato pero que sería absolutamente viable y con aduanas en ambos extremos.
“Igual primero había que terminar la negociación y ver qué pasaba, pero considerando la integración económica entre Tacna y Arica se podía hacer perfectamente un túnel de 4 pistas como los que hoy existen en una autopista como Costanera Norte”, reflexiona Infante.
Sin embargo, el exembajador asegura que la misma situación boliviana hizo que nunca se confiaran en el éxito de la propuesta: “Nosotros íbamos viendo cómo se desarrollaban las cosas y a medida que Banzer iba perdiendo apoyo interno imaginábamos que esa cosa no la iban a aceptar, porque ellos se agarraron de las compensaciones y nosotros no podíamos aceptar terminar con menos territorio”.
A cambio Chile solicitaría una proporcional de terreno que pudiera ayudar en ciertos temas específicos, “nosotros habíamos buscado dos áreas en la zona cercana a Antofagasta pero hacia la frontera, cada una de las cuales era del mismo tamaño de la que entregaría Chile. Nosotros como negociadores no conocíamos la zona y le pedimos ayuda a gente experta entre ellas a Zauschkevich, un ingeniero experto en cobre, entonces hicimos una reunión en Cancillería y le dijimos ¿qué opinas tú?, entonces él dijo que habían antecedentes que al este de Chuquicamata existía una gran mina de cobre, tal como se ha confirmado hoy en día, pero que al mismo tiempo existía un gran problema de agua, agua que estaba en dos sitios específicos tras las líneas bolivianas”, afirma el ex diplomático.
“Entonces nosotros esos dos bolsones que dibujamos eran los que tenían agua, pero tan pronto como dijimos eso en Bolivia se dijo ‘ahhh los chilenos saben que ahí hay oro y por eso quieren esa zona’, lo que Infante asegura era totalmente mentira, pues ese eventual oro nunca fue el interés.
El ex embajador Infante con el ex Presidente peruano Fernando Belaúnde Terry
El exembajador de Chile en Perú, Demetrio Infante, recuerda aquellos momentos en que nuestro país vivió el peligro de un enfrentamiento armado y que afortunadamente no fueron utilizados por las fuerzas militares peruanas: “Hay dos momentos en que Perú pudo dar un manotazo importante a Chile. Uno fue justo después del 11 de septiembre del 73 pues en Chile se vivía una situación calamitosa en las FF.AA. y los militares tenían como objetivo el control interno y el año 1978, en medio de la crisis con Argentina pues era un hecho evidente que todas nuestras fuerzas estaban presentes en el sur y en el norte no había nada. Eso habría sido un paseo y hubieran llegado a Iquique cantando la marinera”, señala ahora con un dejo de sonrisa el exdiplomático.
Consultado por qué Chile no tomó resguardos en el norte, Infante afirma insólitamente “la verdad es que Chile se jugó a que esa alternativa no pasará” algo que también estaba dado por las características del gobernante de turno en Perú: “Yo creo que aquí influyó mucho la personalidad del presidente Morales Bermúdez. Él tenía como objetivo en su mente que el Perú tuviera una capacidad militar para que nunca más se repitiera lo de la Guerra del Pacífico. Además tenía de segundo al general Molina Paloquia, un tipo muy decente que fue el interlocutor ante el embajador argentino”.
“El general Morales Bermúdez era un tipo muy respetado por lo que nadie le iba a decir ‘aprovechemos y tirémonos’ y a pesar de que si él hubiera optado por tomarse Arica le habría sido muy fácil, él tenía otro objetivo claro, él quería pasar a la historia como el general que llevara a Perú a un gobierno democrático. En ese sentido, él era mucho más estadista que un simple general exitoso, pues su bisabuelo fue Presidente de la República”, recuerda Demetrio Infante.
Personal de la embajada chilena en Lima en 1980
En “Confidencias limeñas. Charaña, espionaje y algo más”, Infante además toca las polémicas acciones de espionaje entre Chile y Perú en esos años y recuerda cómo se vivía esa época en la embajada de Chile en Lima: “En la inteligencia hay una cuestión básica y es que si te pillan no hiciste bien la pega. Esos errores chilenos fueron unas tonteras y ellos optaron por echar al embajador que nunca supo lo que estaba pasando. Fue una etapa intensa pues meses antes habíamos pillado a tres peruanos espiando en Valparaíso cuando decían que venían a un partido de fútbol. Los casos nuestros fueron tontos y no sabíamos de nada en la embajada”.
Ese mismo ambiente los obligaba a inventar muchas cosas en pro de buscar información, “leíamos y analizábamos todo en Perú. Alguna vez en una recepción el nuevo embajador italiano se acerca y me dice ‘me dijeron que quien más sabe de Perú es usted’ y comenzó a hacerme mil preguntas de política interna de ellos y yo le respondía. Luego me tocó preguntarle por la compra de aviones Aeromachi a Italia, cantidad de naves y si las turbinas serían francesas o inglesas, hasta que se molestó y le señalé que la entrega de información era de a dos. Finalmente me señaló en inglés que yo era un hombre ‘muy complicado’ y se acercó al oído para decirme ‘son inglesas’ y se fue. Esas cosas hacíamos y trabajábamos como equipo con el resto de la embajada”, finaliza Infante.