"Mío, ahora, no quiero, yo... Siempre con el mismo egoísmo, ¿cuándo se va a acabar?" Muchos habremos podido pensar esto en diferentes situaciones, quejándonos desesperados al no saber cómo responder ante la actitud aparentemente egoísta de los niños en algunas épocas.
¿Y qué hacemos? Necesitamos tener mucha empatía, confianza en nosotros mismos y en el niño, comprender la fase del desarrollo en la que se encuentra y... un pequeño manual para que la situación no nos desborde.
¿A qué edad los niños son más egoístas?
Los niños no son egoístas sin razón alguna, solemos utilizar la palabra egoísmo para explicar que sólo piensan en ellos. Pero, realmente, el rasgo que define este comportamiento se le conoce con la palabra egocentrismo.
El egocentrismo está presente en el desarrollo cognitivo del niño desde el nacimiento hasta alrededor de los cuatro años de edad.
¿Por qué mi hijo es egocéntrico?
Principalmente, porque es un rasgo necesario en su desarrollo. Si éste no estuviera presente, nos indicaría que algo no va bien. El egocentrismo domina todo el pensamiento del niño con mayor fuerza durante sus primeros años de vida. Los niños de uno y dos años creen que sólo existe lo suyo, las cosas como las que él/ella tienen, y los pensamientos que ellos generan. Por eso, es tan común que se centren en sus propios deseos en esta primera etapa, y no les importe tanto los deseos de los demás. Incluso, es normal que no comprendan que algo no le gusta a otra persona, o que le pueda molestar.
A los dos años comienza la edad del no, una edad en la que los niños quieren experimentar el efecto de sus negaciones, el lugar que tienen en la familia, y cómo pueden enfrentarse o aceptar los límites y normas. Esta etapa de negatividad es muy positiva que suceda, ya que nos da información sobre el adecuado desarrollo cognitivo del niño. No obstante, para los adultos cercanos al niño puede ser algo incómodo, desconocido y desconcertante, ya que se encuentran con la transformación de su hijo en un aparente pequeño tirano. En cambio, el niño puede llegar a vivir las consecuencias de no ver sus deseos cumplidos con mucha frustración y miedo al rechazo.
¿Alguna solución para el egoísmo?
*No debemos preocuparnos en exceso. Las dificultades que surjan en la educación de los niños, ya sea el egoísmo, o como hemos dicho, el egocentrismo o los límites, van a tener una mejor solución cuanto mejor estemos los adultos cercanos a nivel emocional, y más positivos estemos en torno a la solución del problema.
*Dejar de poner límites a los niños no sirve de nada, puesto que necesitan enfrentarse a ellos y a la frustración sentida. Eso sí, los límites los tendremos que poner con coherencia, pensando en que el niño va a aprender algo con ellos, y que no es fruto de nuestro capricho, cansancio o de las rutinas.
*Armarnos de paciencia, comprensión y afecto ante sus negativas o acciones más egocéntricas. Los niños seguirán pensando en sí mismos y sus pensamientos/experiencias serán su primera referencia hasta alrededor de los cuatro años. A partir de ese año, comenzará un cambio cognitivo al surgir lo que los psicólogos llamamos teoría de la mente. A partir de este momento, los niños tienen la capacidad de ponerse en el lugar del otro, por lo que no debemos ser muy exigentes con su empatía antes de esa edad.
*Ser un buen modelo en la comunicación. En los momentos en los que sólo se centre en sus deseos y esté afectando a otra persona, es importante que le expresemos que no nos gusta que nos hagan eso, que nos ponemos tristes o nos duele. Poner palabras a nuestros sentimientos será muy importante para que el niño se habitúe a una comunicación sincera donde la expresión de emociones no es un tabú.
*Dejarle satisfacer sus deseos cuando no haya ningún peligro ni riesgo. Un niño feliz, que consigue sus objetivos, que su autoestima va aumentando, y que recibe afecto, seguridad y libertad, no necesitará demostrar continuamente su egoísmo, ya que ha sido capaz de satisfacer sus necesidades cuando lo ha sentido, o cuando le hemos dejado un tiempo y espacio para hacerlo, aunque sea un poco después.
Fin