La más reciente apuesta de Microsoft para renovar por completo su popular sistema operativo de escritorio, para algunos ha supuesto un balde de agua fría. Hay quienes comparan Windows 8 con Windows Vista, la problemática versión del sistema; pero esta comparación no es del todo cierta.
Hay un refrán muy conocido que reza: "si no está dañado, no lo toques"; y en muchos casos, o mejor dicho, en la mayoría de los casos, puede ser cierto. Pero no debería aplicar en la tecnología, dado que si fuera así, no existiría la innovación. Los cambios son difíciles para muchos, lo sé, pero en muchas ocasiones son necesarios. El problema está cuando no es un cambio para bien, para algo mejor, sino algo engorroso y problemático. Esto fue lo que le sucedió a Microsoft con Windows 8
Entre los amantes de la tecnología, se suele bromear con que "Microsoft lanza una versión buena y una mala"; comenzando por ejemplo con el gran Windows XP (que aún sigue con una cuota de usuarios enorme), seguido por el fiasco de Windows Vista, para luego volver al camino del bien con el gran ¨Windows 7, una versión que solucionó todos los fallos, bugs, molestias y quejas de los usuarios del sistema operativo, y que prometía ser la versión "definitiva". Pero mucho ha cambiado desde el lanzamiento de Win7, y el sistema operativo sencillamente no podía seguir igual
La era del cambio.
Comparar los fallos y molestias de Windows Vista con los de Windows 8 puede parecer exacto. Vista suponía un sistema operativo incompleto, como si siguiese en desarrollo y sentíamos que retrocedíamos en calidad de experiencia en comparación con el sencillo, limpio y fácil de usar Windows XP.
Windows 8, por su lado, también nos hacía sentir así. Era un cambio de la simplicidad de Windows 7 a algo complicado, con menús escondidos y una interfaz que ni era completamente táctil, ni completamente de escritorio. Un "ni-ni", podría decirse. No fueron pocos los que comentaban que ni siquiera sabían cómo apagar el computador. Vamos, personalmente conocí varias personas que al no encontrar la opción de apagado, sencillamente dejaban presionado el botón de encendido de sus portátiles hasta que se apagaba de golpe. Esto es grave, en cuanto a experiencia de usuario, que pasó a peor
No nos debe extrañar entonces que personas como Paul Thurrott, recoonocido editor de tecnología especializado en Windows, asegure que sus "fuentes internas" en Microsoft le han comentado que incluso los empleados llaman, en son de broma, a Windows 8 "el nuevo Windows Vista".
Pero aún así, es muy fácil comparar ambos sistemas de forma crítica sin detenerse a ver el panorama completo, que es lo que importa. En la era de los smartphones, tablets, Android, iPhone y las pantallas táctiles por doquier, el cambio era necesario; sino, la futura era Post-PC se comería a Microsoft.
Hay un refrán muy conocido que reza: "si no está dañado, no lo toques"; y en muchos casos, o mejor dicho, en la mayoría de los casos, puede ser cierto. Pero no debería aplicar en la tecnología, dado que si fuera así, no existiría la innovación. Los cambios son difíciles para muchos, lo sé, pero en muchas ocasiones son necesarios. El problema está cuando no es un cambio para bien, para algo mejor, sino algo engorroso y problemático. Esto fue lo que le sucedió a Microsoft con Windows 8
Entre los amantes de la tecnología, se suele bromear con que "Microsoft lanza una versión buena y una mala"; comenzando por ejemplo con el gran Windows XP (que aún sigue con una cuota de usuarios enorme), seguido por el fiasco de Windows Vista, para luego volver al camino del bien con el gran ¨Windows 7, una versión que solucionó todos los fallos, bugs, molestias y quejas de los usuarios del sistema operativo, y que prometía ser la versión "definitiva". Pero mucho ha cambiado desde el lanzamiento de Win7, y el sistema operativo sencillamente no podía seguir igual
La era del cambio.
Comparar los fallos y molestias de Windows Vista con los de Windows 8 puede parecer exacto. Vista suponía un sistema operativo incompleto, como si siguiese en desarrollo y sentíamos que retrocedíamos en calidad de experiencia en comparación con el sencillo, limpio y fácil de usar Windows XP.
Windows 8, por su lado, también nos hacía sentir así. Era un cambio de la simplicidad de Windows 7 a algo complicado, con menús escondidos y una interfaz que ni era completamente táctil, ni completamente de escritorio. Un "ni-ni", podría decirse. No fueron pocos los que comentaban que ni siquiera sabían cómo apagar el computador. Vamos, personalmente conocí varias personas que al no encontrar la opción de apagado, sencillamente dejaban presionado el botón de encendido de sus portátiles hasta que se apagaba de golpe. Esto es grave, en cuanto a experiencia de usuario, que pasó a peor
No nos debe extrañar entonces que personas como Paul Thurrott, recoonocido editor de tecnología especializado en Windows, asegure que sus "fuentes internas" en Microsoft le han comentado que incluso los empleados llaman, en son de broma, a Windows 8 "el nuevo Windows Vista".
Pero aún así, es muy fácil comparar ambos sistemas de forma crítica sin detenerse a ver el panorama completo, que es lo que importa. En la era de los smartphones, tablets, Android, iPhone y las pantallas táctiles por doquier, el cambio era necesario; sino, la futura era Post-PC se comería a Microsoft.