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Argentina: programa de alfabetización cubano

Info8/24/2013


Comenzó el innovador programa de alfabetización cubano “Yo si puedo”

El método de alfabetización cubano "Yo, sí puedo", que enseñó a leer y escribir a 24.000 personas en Argentina y a más de 6 millones en el mundo, se puso en marcha en San Luis, a partir de una iniciativa del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea).



Rodrigo Martínez, el pedagogo cubano a cargo de la coordinación del programa, explicó a Télam que en San Luis la iniciativa se inició ayer "con dos grupos en la capital y dos en Villa Mercedes con ocho facilitadores con el objetivo de alcanzar la estadística de analfabetismo cero” en siete semanas.

El programa, presente en 30 países, le permitió a gobiernos como los de Haití, Venezuela, Bolivia y Nicaragua alcanzar la estadística de “analfabetismo cero”, convocando a personas mayores de 15 años, sin límite de edad, en forma gratuita, que no hayan asistido a ningún proceso alfabetizador, señaló.

“Es un programa basado el amor, aquí la única paga que existe es el reconocimiento eterno de los que aprenden y pueden salir de ese lugar oscuro donde estaban", sostuvo el pedagogo.

Martínez explicó que los “participantes” se capacitan en grupos de no más de 10, donde “sólo hace falta un lugar, que puede ser una casa en el barrio, un televisor y un voluntario”.

El programa se puso en marcha por iniciativa del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea), un ente autárquico en jurisdicción del Ministerio de Trabajo, creado por el Nuevo Régimen de Trabajo Agrario (Ley 26.727).

El plan consta de 65 lecciones y permite enseñar a leer y escribir en un período de entre siete semanas a tres meses, con el empleo de medios audiovisuales y la ayuda de un asistente, que actúa como enlace entre el profesor y los estudiantes.

Para que el método sea exitoso, es fundamental identificar las necesidades y la idiosincrasia de los alumnos y también los niveles de conocimiento que tengan.

Las dificultades de la grafía se resuelven y consolidan utilizando un sistema lúdico, como si fuera un juego que desarrolla una escritura y una lectura inteligente, aún a nivel elemental, construyendo frases que tengan sentido lógico.

El programa, que hizo pie en Argentina en 53 municipios de la mano de la fundación “Un Mundo Mejor es Posible”, se inició en julio de 2003, con experiencias piloto en Neuquén y Jujuy.

El método, que recibió el premio alfabetización 2006 Rey Sejong de la Unesco, se concibió en la revolución cubana, con un carácter internacionalista, especialmente, latinoamericanista, y está preparado para ser adaptado a diferentes realidades sociales y lenguas.

Según datos de la Unesco, en el planeta hay alrededor de 796 millones de adultos analfabetos. De ese segmento las dos terceras partes son mujeres.

El programa existe también en sistema Braille, para sordos y personas con problemas intelectuales leves, y "se busca el desarrollo de la persona y transmitirles el sentimiento de que alguien se preocupó por enseñarles”, afirmó Martínez.

En Venezuela, donde hubo voluntad política y financiera y una participación activa e ilusionada de los beneficiados, se logró alfabetizar a un millón de personas en cinco meses y 27 días en las 34 lenguas y etnias que existen en el país, señaló.

Con ello se declaró a Venezuela territorio libre de analfabetismo e incentivó a la continuación de los estudios a todos los que lo desearan.

El método se utiliza en África y en Nueva Zelanda, y en la ciudad de Sevilla como primera experiencia del programa en Europa, donde se estima la existencia de al menos 35.000 analfabetos.




Método de alfabetización "Yo, sí puedo"


Los antecedentes de el método "Yo, sí puedo" están en el trabajo desarrollado por Leonela Relys junto a otros educadores cubanos en Haití que realizaron una campaña de alfabetización por radio.

"Yo, sí puedo" nació en 28 de marzo de 2001 cuando el gobierno de Cuba le encomienda la labor a Leonela de crear una cartilla de alfabetización de no más de cinco páginas que combinara las letras y los números. No se tardó más de un mes en realizar el encargo y en empezar a preparar la estrategia televisiva. Para el año 2002 ya se ultimaban las cartillas y los guiones de las clases televisadas. En mayo de ese año se comenzaron a grabar las clases.

Estaba concebido con un carácter internacionalista, en especial, latinoamericanista, y preparado para ser adaptado a diferentes realidades sociales y lenguas.

El método "Yo, sí puedo" divide la acción formativa en tres estadios diferentes; adiestramiento, enseñanza de lectura y escritura y consolidación.

La identificación de los alumnos y de sus necesidades así como un conocimiento amplio de su idiosincrasia es fundamental para el éxito del método. Es importante considerar el punto de partida del alumno ya que hay diferentes niveles de conocimiento, no todas las personas iletradas son analfabetas puras, para ello se realiza una clasificación de los alumnos en tres tipos;

Iletrados Puros, que no han tenido ninguna relación con la enseñanza, no han ido nunca a la escuela.

Semi-iletrados, han ido a la escuela o saben escribir alguna letra o palabra, o han olvidado lo aprendido por no hacer uso de ello.

Iletrados Especiales, son personas con necesidades educativas especiales, por lo que se debe tomar en cuenta las limitaciones físicas que presentan.

El proyecto tiene una etapa previa de preparación y adecuación al lugar donde se va a ejecutar. Hay que adaptarlo a la realidad e idiosincrasia de la propia sociedad que va a recibir el beneficio. Esto se hace junto con la organización que lo vaya a ejecutar en el lugar concreto.

El material docente es la cartilla, de suma importancia, y los vídeos. Con ellos se siguen las clases y se va desarrollando el proceso de aprendizaje.







¿Como llego a la Argentina?


Esta valiosa herramienta educativa llega a la Argentina, por solicitud de un grupo de compañeras y compañeros de distintos movimientos sociales de nuestro país.

Todo comenzó a partir de nuestro trabajo en las organizaciones de base, donde nos fuimos encontrando con problemas de analfabetismo en comunidades de pueblos originarios o en zonas muy humildes del gran Buenos Aires.

En distintos intercambios nos fuimos juntando bajo esta misma problemática, de manera que nos convencimos de que algo debíamos hacer o por lo menos intentar; así que en oportunidad de un viaje a Cuba –algunos compañeros- tuvieron noticias del método de alfabetización cubano “Yo sí, puedo”, programa creado por el IPLAC (Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño) de Cuba con el objetivo de ayudar a los pueblos del Tercer Mundo afectados por este flagelo.

De ahí que quienes conformamos la coordinación, asumimos este privilegio, lo que nos compromete a ser eficientes multiplicadores de este plan que llega a ONGs, instituciones docentes, movimientos barriales, organizaciones de desocupados, etc., las que aportan con su esfuerzo y trabajo voluntario el ingrediente necesario para resolver el problema del analfabetismo en nuestro país.

Trabajamos con la convicción de que estamos depositando un granito de arena para el cambio en la construcción de una sociedad más justa, en la que no existan excluidos, en la que todos nuestros compatriotas accedan, entre otros, al derecho elemental de la educación.

En esta tarea, todos estamos aprendiendo mucho, conociendo más a nuestro pueblo, por lo que constituye una experiencia valiosa no sólo para quienes aprenden a leer y escribir.

Este problema no es sólo de los iletrados, sino de toda la sociedad, que no debe permanecer indiferente ante tamaña injusticia. “…Todo hombre tiene derecho a educarse, y en pago contribuir a la educación de los demás..” José Martí.

Leer y escribir es mucho más que eso, es poder expresar lo que se piensa, lo que se siente, es tener una verdadera participación, es resolver cuestiones de la vida cotidiana sin depender de alguien que les lea una receta médica, o los acompañe a realizar un trámite, o sufra el miedo constante por no saber qué está firmando con su pulgar; es un salto cualitativo en la vida y por tanto de la sociedad.

En estos momentos hay 435 centros de alfabetización con más de 2.200 participantes, y 22.700 graduados en el país.

Trabajamos en las provincias de: Buenos Aires, Jujuy, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones, Córdoba, La Rioja, entre otras.

Este valioso esfuerzo de voluntariado en red, ha sido fruto de la comprensión de todos los movimientos y organizaciones participantes.

Los protagonistas son quienes están aprendiendo la lecto-escritura, y sus facilitadores que los acompañan de cerca en el proceso de aprendizaje, ello se tradujo en el 1º Encuentro de participantes y facilitadores realizado el 12/12/03. Los demás, estamos cumpliendo otras funciones, como es el monitoreo de ese aprendizaje y la garantización de la infraestructura, elementos imprescindibles para que el plan funcione.

Esta experiencia nos ha cambiado la vida, hemos aprendido de los iletrados valiosos saberes que ellos no saben que saben, nos hemos hermanado más aún entre quienes estamos participando, aprendimos un poquito más lo que sufre aquel que no sabe leer y escribir, pudimos conocer sus dolorosas motivaciones y sus penosos relatos de vida. También sabemos que a ellos este proyecto les ha cambiado la vida. Se ve en su renovado entusiasmo, están esperanzados en continuar estudiando, hacen planes de todo lo que podrán resolver cuando terminen el curso, comentan los cambios, por ejemplo que una participante pudo leer por sí misma una correspondencia de una oficina pública, un participante alcohólico comentó que se le habían ido las ganas de emborracharse, o un joven que por fin podría ver completa la película "Matrix" y podría leer la traducción o una abuela que por fin podría escribirles a sus nietos cuánto los quería o una mamá frustrada porque en la escuela no podía escribirle un mensaje de fin de curso a su hija, como lo habían hecho las demás.

Es decir, el analfabetismo es un fenómeno particular, solucionable, que deja heridas profundas en los seres humanos.

En el mundo existen más de 770 millones de analfabetos absolutos, el 98,5% de los cuales se concentra en los países del Tercer Mundo, sin contar los que se van sumando por la falta de atención escolar en las edades tempranas de la enseñanza básica, donde más de 130 millones de niños están fuera de las escuelas.

En América Latina en especifico el 12 % de la población es analfabeta, pero se calcula, conservadoramente en cifras absolutas 42 millones los iletrados y 110 millones de personas jóvenes que no han logrado concluir la educación primaria, por lo que pueden considerarse semianalfabetos o analfabetos funcionales.

La alfabetización de un pueblo, tanto como el hecho educativo mismo, es un acontecimiento político cuyo éxito depende de la participación masiva y unánime de todas las organizaciones existentes y de todos los sectores de la población.


U.M.M.E.P “Un Mundo Mejor Es Posible”
















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