Quién no ha guardado un minuto de silencio en alguna ocasión aunque no sea motivo de un buen recuerdo. En nuestra sociedad esta acción suele ser para recordar u honrar a una persona fallecida o para recordar un acontecimiento marcado por lo trágico.
Fue en 1919 en el primer aniversario del armisticio que puso fin a la 1ª Guerra Mundial. Edward Honey, un periodista australiano tuvo la idea de guardar silencio para recordar a los muertos, Edward sirvió en el ejército británico durante la Primera Guerra Mundial.

.envió una carta al Evening News bajo el pseudónimo de Warren Foster. En la misiva sugería una conmemoración adecuada para el primer aniversario del tratado de armisticio que marcó el final de la Primera Guerra Mundial , los dos minutos de silencio debían ser a la “hora undécima del undécimo día del undécimo mes”
.Es que el 11 de noviembre, pero del año anterior, se da el día del armisticio, firmado en bosque de Compiegne, en las cercanías de París en un vagón de tren, en él Alemania reconocía su derrota y comenzaba un largo proceso de negociaciones que culminó con los tratados de Versalles de 1919

.A Honey le había molestado ver como la gente salió a la calle bailando y cantando para celebrar el fin de la guerra y estaba convencido que guardar un par de minutos de silencio estaba más acorde para honrar la memoria de los fallecidos a causa de la guerra
A esta petición se unió el rey Jorge V que pidió a su pueblo que dejaran todo lo que estaban haciendo durante dos minutos para que nadie olvidara lo que había supuesto la I Guerra Mundial.
