InicioInfoPrimer: la película más complicada de la historia

Primer: la película más complicada de la historia

Info•5/17/2014




AVISO: Si no tenes ganas de leer todo, lee lo que está en naranja.






Calificar "Primer" como película complicada es una broma. Las películas complicadas, como Origen o Memento, quedan reducidas a nada en comparación con el endiablado "destrozacerebros" hecho por el director, productor, guionista, montador, músico y actor –¡ah, y matemático!– Shane Carruth con los 7.000 dólares mejor aprovechados de la historia del cine.





Debo advertir que este post contiene spoilers, sin embargo, podes seguir leyendo con toda tranquilidad, porque, en el caso de "Primer", hay que verla cómo mínimo un par de veces para entenderla.







Para quien no sepa de qué estoy hablando, "Primer" es un filme independiente realizado en 2004 por Shane Carruth (1972), matemático e ingeniero de software antes de dedicarse al cine.





La película dejó al jurado del festival de Sundance de 2004 con la boca tan abierta y el cerebro tan frito que no tuvieron otra sino concederle el Gran Premio, calificada por muchos como la mejor pelicula de ciencia-ficción desde 2001 (la película, no el año).





En cuanto a su estructura narrativa, es un puzle audiovisual de mil piezas. El crítico de Esquire Mike D’Angelo escribió de ella: “todo el que ha visto "Primer" una sola vez y dice haberla entendido es un genio o un mentiroso”.





La película narra las vicisitudes de Aaron (el propio Carruth) y Abe (David Sullivan), una pareja de amigos que, como actividad extraescolar de su trabajo en una gran corporación, mantienen un laboratorio de garaje en el que investigan en ingeniería electrónica.





Hartos de esta monotonía, deciden emprender un proyecto más ambicioso, construir una máquina que reduce el efecto de la gravedad sobre los objetos.





El aparato funciona, pero con un efecto secundario imprevisible: el objeto introducido en la máquina se ve atrapado en un bucle temporal iterativo. Una vez que Aaron y Abe logran ajustar los momentos de encendido y apagado de la máquina en función del bucle temporal, ya está: han inventado el viaje en el tiempo.






Después de dudar sobre publicar el hallazgo, deciden mantenerlo en secreto y utilizarlo para invertir en Bolsa conociendo de antemano la evolución de las cotizaciones. La historia se complica cuando ambos comienzan a actuar a espaldas del otro, aparecen nuevas copias de la máquina, y la relación entre ellos se deteriora de manera irremisible. Más o menos, hasta ahí puedo leer.





Desde el punto de vista cinematográfico, la película consigue mesmerizar al espectador por sus elecciones narrativas y estéticas: la iluminación fluorescente, los colores planos y la sobreexposición confieren a toda la escenografía un inconfundible sabor a laboratorio, a lo que contribuye la indumentaria de los personajes, siempre ataviados con su uniforme corporativo de camisa blanca y corbata de saldo. En cuanto a la narración, Carruth omite deliberadamente todo guiño al espectador.





Los protagonistas se limitan a hablar entre sí como científicos reales que ya han pasado suficientes años de su vida machacándose las neuronas en la Universidad como para tener que molestarse en explicar a la audiencia de qué están hablando o qué está ocurriendo. Ellos se entienden, y basta. En los escasos 77 minutos de metraje no se pronuncia una sola vez la expresión “viajar en el tiempo”.





Curiosamente, Carruth ha declarado en alguna entrevista que sus principales intereses eran desvelar cómo muchos hallazgos científicos son fruto de la casualidad y cómo la relación de amistad se ve enturbiada por las derivaciones del experimento.





Si "Primer" se ha convertido en película de culto no se debe a un análisis de tramas psicológicas que el cine ya ha abordado anteriormente siete millones de veces, sino a la suprema calidad de su ficción científica y a lo endemoniadamente enrevesado de su trama.





En cuanto a su ciencia, "Primer" acierta en primer lugar, al derribar la ley fundamental contra los viajes en el tiempo: el hecho de que nunca hayamos recibido a ningún visitante del futuro es la prueba de que los viajes en el tiempo jamás serán realidad. Salvo que exista un momento límite para los viajes hacia atrás en el tiempo, un punto cero hacia antes del cual no sea posible viajar, y que ese punto cero aún no haya llegado.





La opción más evidente es que ese punto cero sea el de la construcción y/o activación de la primera máquina capaz de abrir esa ventana temporal. La propuesta no solo es irrebatible con las pruebas actuales, sino que resulta más congruente pensar en el viaje en el tiempo limitado a la presencia de una máquina que imaginar.






El segundo acierto de Carruth es proponer que la máquina, o la caja, como se refieren a ella los protagonistas, simplemente es una especie de jaula de Faraday temporal en cuyo interior, el reloj corre a velocidad natural rebotando entre dos momentos. En otras palabras: para retroceder seis horas, es necesario esperar seis horas dentro de la caja. Para facilitar la comprensión del mecanismo, he aquí el diagrama que explica con claridad el funcionamiento del viaje en el tiempo de la película:





El esquema deja claro que Carruth no rehúye ese tabú que otras ficciones sobre travesías temporales evitan, la coexistencia de dos versiones diferentes de la misma persona. De hecho, "Primer" se lanza de cabeza a ello: cada vez que un personaje se introduce en la caja, surge una iteración de sí mismo y se inaugura una nueva cronología alternativa.





Durante la película llegan a convivir hasta siete clones del mismo personaje evolucionando a lo largo de nueve cronologías simultáneas, según el siguiente diagrama elaborado por un fan de la película (abran la imagen en una pestaña nueva para verla en alta resolución):





Claro que también existe esta otra versión:





Así, los personajes se sienten embridados por la obligación de no violar la consistencia de la causalidad, pero son conscientes de que se ha roto la simetría temporal cuando una misma llamada al celular de Aaron es recibida por dos versiones distintas del personaje en cronologías paralelas.





En uno de los escasos detalles técnicos explicados en la película, esto se debe a que el sistema de telefonía móvil detiene su búsqueda una vez que ha encontrado el número solicitado por primera vez. A medida que la lógica temporal se va diluyendo, los personajes llegan a experimentar con múltiples repeticiones de la misma situación, una fiesta en la que irrumpe un hombre armado.





Sin embargo, ninguno de estos sucesos plantea una verdadera paradoja temporal al estilo de “¿qué ocurriría si viajas al pasado y matas a tu abuelo?”, algo clásico en este subgénero. De hecho, las paradojas en "Primer" quedan soslayadas y, solo sugeridas. Dobles de Aaron y Abe llegan a secuestrar a versiones previas de sí mismos de las cuales depende su propia existencia, pero en ningún momento se explicita que esto les impida acudir a su cita con las cajas en el momento debido.






La paradoja más fuertemente insinuada afecta a un tercer personaje llamado Granger, el único que viaja en el tiempo además de Abe y Aaron, y a cuyo doble los dos protagonistas encuentran en estado comatoso, presumiblemente por haber abandonado la máquina de forma prematura.






Sin embargo, no se explica cómo ni por qué Granger ha conocido la existencia de las cajas y las ha empleado. Dado que Aaron y Abe pretendían solicitar el patrocinio financiero de este personaje, se puede deducir que en algún momento futuro le informarían de todo ello, pero esto no llega a suceder, tal vez porque el accidente sufrido por Granger les retrae de involucrarlo, aunque esto se deja plenamente abierto a la interpretación del espectador.






Con todo, sí existe una paradoja nunca abordada en la película, y que afecta al propio mecanismo de funcionamiento de las cajas:


#1- Imaginemos que, cuando Abe y Aaron activan las máquinas a las 12 del mediodía y se marchan, nos quedamos a observar cómo sus dobles emergen y abandonan el local. Si entonces abriéramos las cajas, ¿qué encontraríamos? Nada, puesto que los dobles ya no están allí.


#2- Si encontráramos a Abe y Aaron en su interior, las máquinas generarían más de un doble por viaje, lo que no es posible (tantos como veces abriéramos la caja y expulsáramos a su ocupante). Y sin embargo, cuando a las 6 de la tarde Abe y Aaron se introducen en las máquinas y recorren el tiempo a la inversa, se supone que ambos permanecen dentro de las cajas durante las seis horas de regreso hasta el mediodía.



En la película se afirma que las cajas son de un solo uso para una franja temporal concreta, ya que durante ese viaje están ocupadas. Siendo así, la paradoja consiste en que, si abrimos una caja en cualquier momento entre el mediodía y las 6 de la tarde, el personaje debe estar dentro, pero al mismo tiempo no estará. ¿Les suena?






Por si los atractivos de la película no bastaran, Carruth ha logrado además, una maravillosa paradoja con reminiscencias del gato de Schrödinger y que recuerda poderosamente a una interpretación minoritaria de la mecánica cuántica llamada Formalismo de Vector de Dos Estados.








Para finalizar, acá está la película completa por Youtube, con idioma en español (España). Véanla y saquen sus conclusiones








Datos archivados del Taringa! original
120puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
12visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

F
Farantic🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts20
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.