Dawkins y el daño que hace la “visión sobrenatural”
Al criticar las religiones, el biólogo inglés y ateo célebre generó una catarata de ataques a sus dichos
El científico y divulgador británico Richard Dawkins se defendió hoy de las críticas que ha recibido tras afirmar que los cuentos de hadas pueden ser “perniciosos” para los niños.
“Ni condené ni condeno los cuentos de hadas. Toda mi vida ha girado alrededor de estimular la imaginación y durante la infancia eso se logra con ese tipo de historias”, dijo Dawkins, de 73 años, a la web del diario The Guardian.
La nueva controversia protagonizada por el científico, uno de los ateos militantes más influyentes del Reino Unido, se desató cuando los medios británicos señalaron, durante el Festival de Ciencia de Cheltenham (oeste) que Dawkins dijo: “Es pernicioso inculcar a un niño una visión del mundo basada en lo sobrenatural”.
“Ya tenemos bastante de eso”, apostillaba el científico, que, según la versión del tabloide británico Daily Mail, criticó además “el mito de Santa Claus”.
Sin embargo, el divulgador matizó hoy sus declaraciones al asegurar: “Si inculcas lo sobrenatural en la mente de un niño, eso sería pernicioso. La cuestión es si los cuentos de hadas hacen eso realmente y ahora pienso que probablemente no, incluso, podría ser lo contrario”.
“Santa Claus también podría ser una lección valiosa, porque el niño aprenderá que hay cosas que te cuentan que no son verdad. ¿No vale la pena aprender esa lección?”, afirmó Dawkins.
Entre las reacciones que levantó las primeras declaraciones de Dawkins, el ex ministro laborista Tom Watson lo describió en Twitter como un hombre “aburrido y sin alma”.
La escritora británica de cuentos infantiles Lauren Child dijo, por su parte: “Los niños están siempre utilizando su imaginación” y que los cuentos de hadas “no giran en torno a la magia, sino que son una forma de comenzar a comprender el mundo”.
Ante las numerosas críticas recibidas, Dawkins dijo ayer que no le importa quedar retratado como un “lobo feroz”, pero que no quiere dar la impresión de ser un “aburrido” porque siente “adoración hacia la imaginación”.
Al criticar las religiones, el biólogo inglés y ateo célebre generó una catarata de ataques a sus dichos
El científico y divulgador británico Richard Dawkins se defendió hoy de las críticas que ha recibido tras afirmar que los cuentos de hadas pueden ser “perniciosos” para los niños.
“Ni condené ni condeno los cuentos de hadas. Toda mi vida ha girado alrededor de estimular la imaginación y durante la infancia eso se logra con ese tipo de historias”, dijo Dawkins, de 73 años, a la web del diario The Guardian.
La nueva controversia protagonizada por el científico, uno de los ateos militantes más influyentes del Reino Unido, se desató cuando los medios británicos señalaron, durante el Festival de Ciencia de Cheltenham (oeste) que Dawkins dijo: “Es pernicioso inculcar a un niño una visión del mundo basada en lo sobrenatural”.
“Ya tenemos bastante de eso”, apostillaba el científico, que, según la versión del tabloide británico Daily Mail, criticó además “el mito de Santa Claus”.
Sin embargo, el divulgador matizó hoy sus declaraciones al asegurar: “Si inculcas lo sobrenatural en la mente de un niño, eso sería pernicioso. La cuestión es si los cuentos de hadas hacen eso realmente y ahora pienso que probablemente no, incluso, podría ser lo contrario”.
“Santa Claus también podría ser una lección valiosa, porque el niño aprenderá que hay cosas que te cuentan que no son verdad. ¿No vale la pena aprender esa lección?”, afirmó Dawkins.
Entre las reacciones que levantó las primeras declaraciones de Dawkins, el ex ministro laborista Tom Watson lo describió en Twitter como un hombre “aburrido y sin alma”.
La escritora británica de cuentos infantiles Lauren Child dijo, por su parte: “Los niños están siempre utilizando su imaginación” y que los cuentos de hadas “no giran en torno a la magia, sino que son una forma de comenzar a comprender el mundo”.
Ante las numerosas críticas recibidas, Dawkins dijo ayer que no le importa quedar retratado como un “lobo feroz”, pero que no quiere dar la impresión de ser un “aburrido” porque siente “adoración hacia la imaginación”.