martes, 06 de mayo de 2014
Lautaro tiene 11 años y padece la enfermedad a pesar de haber sido vacunado, según relató su papá en Radio 2 de Rosario.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó la emergencia sanitaria mundial por el aumento de casos de poliomielitis registrado en los últimos meses en más de diez países de Asia Central, Oriente Medio y el centro de África. En este marco, desde el ministerio de Salud nacional recomendaron cumplir con el calendario de vacunación, que contempla la vacuna Sabin –uno de los tratamientos preventivos contra la enfermedad– como obligatorio. Aunque aseguraron que hace tres décadas que no se registra un caso en el país, en Rosario hay un nene de 11 años que padece polio posvacunal. Su padre contó en Radiópolis (Radio 2) su historia y pidió profundizar en campañas informativas sobre los distintos tipos de vacunas.
En 2004, las vidas de Javier Ortolani y María Laura, su mujer, cambiaron para siempre. Entonces, su pequeño hijo Lautaro tenía poco más de un año y, aunque estaba vacunado, le diagnosticaron polio, una de los peores pesadillas de cualquier padre.
La poliomielitis es una enfermedad muy contagiosa que no tiene cura y afecta principalmente a los niños menores de cinco años. Sus secuelas son de por vida. Es causada por un virus que invade el sistema nervioso y puede provocar parálisis en cuestión de horas.
Lautaro tiene hoy 11 años y “dentro de sus posibilidades, está bien”, aseguró su padre, en diálogo con el periodista Roberto Caferra, aunque dijo que “ve a los demás chicos” y ahí todo se derrumba. Y es que la enfermedad le afectó seriamente una pierna e inmovilizó una mano.
Ortolani contó que lo que le sucedió a su hijo fue un efecto de la vacuna Sabín, que, según él, “ya no se usa más en ninguna parte del mundo” y sin embargo se la aplicaron igual sin siquiera comunicarle que contraer polio era una contraindicación.
Consultado por el caso, el director de Epidemiología de la provincia, Julio Befani, explicó que casos como los de Lautaro, posvacunales, son extremadamente raros, pero probables. Señaló que en la erradicación del virus se utilizan dos vacunas, la Sabín y la Salk; aunque reconoció, no obstante, que la primera “se intenta dejar de usar”.
Para evitar que la historia de Lautaro se repita, Ortolani pidió brindar información más precisa sobre el virus y su prevención.
Pelear a la vida
Conmovido por el caso de Lautaro, Luis, un taxista de 68 años que hace 65 vive con las secuelas de la polio se comunicó con el programa radial y contó cómo pudo vencer el virus en una época en la que los niños contagiados “morían como moscas”. Hoy, sin ningún tipo de asistencia ortopédica va de acá para allá, trabaja y disfruta de sus nietos. Pero aseguró, no fue fácil y si logró sobrevivir y recuperarse fue gracias a la infinita paciencia de sus padres.
Luis contrajo poliomielitis en el gran brote de 1973. Cuando se enfermó, tenía 3 años y ocho meses y tuvo que pasar una temporada internado junto con muchos otros niños de su edad en el hospital Víctor J. Vilela.
“Los pulmotores que ocupábamos eran eléctricos y cuando se cortaba la luz había que usarlos a mano. Mi viejo le daba manija al pulmotor para que yo no me muera. Estoy vivo gracias a ellos”, recordó emocionado.
“Le pude pelear a la vida”, aseguró y advirtió que no hay consejos cuando se tiene un hijo con polio, simplemente “tener paciencia y darle al nene la fuerza que necesita”.