Este es el relato en primera persona de los oficiales británicos que capturaron la máquina codificadora Enigma cuando barcos de la Royal Navy lograron capturar un submarino alemán. Hasta entonces, los submarinos habían sido hundidos o escapaban. Pero el U-110 fue abandonado por su tripulación tras un duro aunque breve combate, en la seguridad de que se estaba hundiendo.
Según los informes no fue así. Después de soportar 24 cargas de profundidad, el submarino, gravemente dañado, subió sin control a la superficie y allí se vio superado por los cañones de 4,7 y 3 pulgadas y las piezas de dos libras de los buques. Un obús de 3 pulgadas impactó en la torreta, matando a varios hombres y la tripulación recibió la orden de abandonar la nave.
Mientras el “HMS Aubertia” recogía a los supervivientes en el agua, desde el “HMS Bulldog” se envió una lancha para abordar el U-110. No había bandera blanca. Los de la lancha de abordaje llevaban armas y máscaras antigás. Solo sabían que el submarino debía estar hundiéndose y cualquier segundo era precioso. Con la popa sumergida y la torre tocada, nadie podía asegurar cuánto tiempo le quedaba. Quien habla desde este punto es el subteniente D. E. Balme, en el completo informe que redactó tres días después de capturar la máquina Enigma del submarino U-110.
A las 12:45 del 9 de mayo, abandoné el "Bulldog" al mando de un equipo de abordaje hacia un submarino enemigo que había salido a la superficie. La lancha que comandaba tenía una tripulación de 6 marineros, 1 telegrafista y 1 fogonero. El "Bulldog" se detuvo a barlovento del submarino y como había un fuerte oleaje traté de ganar un valioso tiempo abordándolo directamente por la banda de barlovento. El blindaje de la Torre tenía numerosos agujeros causados por el cañón de 3 pulgadas del “Bulldog” y el de 2 libras.
Como nadie abrió fuego sobre nuestra lancha, yo estaba bastante seguro de que no había nadie en la torre de mando. Entramos en la torreta por el lado de estribor. La escotilla estaba firmemente cerrada. (Tenía entre 18 y 24 pulgadas de diámetro, era de superficie esférica con la rueda para atornillar y cerrar, para abrir la escotilla saltaba en cuanto se accionaba una pequeña palanca).
Bajé por la escala hacia la base de la torre, donde había una escotilla similar cerrada. ¡Debajo de esta escotilla encontré la Sala de Control desierta! Todo estaba iluminado y las puertas estancas principales hacia proa y popa estaban abiertas. Un trozo de la torre había caído sobre esta cubierta. Detectamos un ligero escape de aire en la sala de control, pero ni rastro de cloro por lo que las máscaras de gas que llevábamos fueron descartadas. Lo mismo que los revólveres, que ahora parecían más un peligro que una ventaja.
Era evidente que la tripulación había abandonado el submarino a toda prisa. Los libros e instrumentos estaban esparcidos. Se formó una cadena humana para sacar todas las cartas y los libros. La velocidad era esencial debido a la posibilidad de que el barco se estuviera hundiendo (aunque parecía completamente seco) Di órdenes para enviar arriba todos los libros, excepto los libros de lectura, obviamente, por lo tanto fue recuperada una serie de libros de navegación aparentemente inútiles. Todas las cartas estaban en cajones debajo de la mesa de cartas en la sala de control y había también algunos libros de señales, de registro, etc. Los diagramas fueron asegurados en cubierta.
Mientras tanto, el telegrafista se dirigió a la oficina de transmisiones (W/T), justo delante de la sala de control en el lado de estribor. Estaba en perfectas condiciones, al parecer nadie había tratado de destruir ni los aparatos ni los libros de registro. Aquí se encontraron códigos, manuales de señales, bitácoras y correspondencia en general, como si esta dependencia hubiera sido utilizada como la oficina del buque. También la máquina de codificación se encontró aquí, enchufada y como si estuvieran usándola cuando abandonaron la nave. El aspecto general de esta máquina es la de una máquina de escribir, el telegrafista pulsó algunas teclas y le pareció muy peculiar, por lo que se envió arriba. Esta oficina W/T parece mucho menos complicada que las nuestras ya que no parece tener el exceso habitual de interruptores, enchufes, perillas, etc.
El informe incluye detalles de cómo trataron de amarrar y asegurar la flotación del submarino mientras continuaban registrando. También la oficina de hidrófonos centró mucha de su atención, lo mismo que las dependencias de oficiales, de donde cogieron muchas tiras de papel, fotografías, cámaras fotográficas, carteras y una cámara de cine. Tras 5 horas en la nave, ante el peligro de naufragio, abandonaron el submarino.
Al subteniente Balme le impresionó tanto la limpieza como el diseño y la organización, el impresionante receptor de radio que podía escucharse en todo el submarino que tenía 200 estaciones de radio señaladas en el dial. También destaca la utilización de altavoces y teléfonos en lugar de tubos para comunicación interna.
En el asalto al U-boat, el 9 de mayo de 1941, murieron 15 personas: el capitán, tres suboficiales y once marineros. El resto fueron rescatados.




