Científico se congelará para ser revivido en 150 años
Klaus Sames ha estudiado el proceso de la criopreservación durante 18 años y confía en que en el futuro, tras siglo y medio de desarrollo científico, pueda ser devuelto a la vida sin fallos orgánicos.
El científico alemán Klaus Sames, de 75 años, planea someterse a un proceso para congelar su cuerpo y permanecer en este estado durante 150 años, tras los cuales confía en que podrá ser revivido.
Klaus Sames ha estudiado el proceso de la criopreservación durante 18 años y confía en que en el futuro, tras siglo y medio de desarrollo científico, pueda ser devuelto a la vida sin fallos orgánicos.
Para conseguir este objetivo -en un primer paso- su cuerpo deberá ser enfriado hasta 196 grados bajo cero, con lo que se conseguirá que su cerebro deje de registrar procesos neuronales.
Posteriormente será sumergido durante cinco minutos en una bañera con 60 kilogramos de hielo y se le inyectará una solución especial en las venas para así congelar el resto del cuerpo.
Tras alcanzar este estado, su cuerpo será transportado en una cápsula especial a la sede de Cryonic Institute en la ciudad de Clinton Township, en Michigan, Estados Unidos, donde se ha pedido que permanezca resguardado durante 15 años.
El costo de este proceso fue cubierto por el mismo Klaus Sames, quien pagó 28 mil 500 dólares.
Klaus Sames ha estudiado el proceso de la criopreservación durante 18 años y confía en que en el futuro, tras siglo y medio de desarrollo científico, pueda ser devuelto a la vida sin fallos orgánicos.
El científico alemán Klaus Sames, de 75 años, planea someterse a un proceso para congelar su cuerpo y permanecer en este estado durante 150 años, tras los cuales confía en que podrá ser revivido.
Klaus Sames ha estudiado el proceso de la criopreservación durante 18 años y confía en que en el futuro, tras siglo y medio de desarrollo científico, pueda ser devuelto a la vida sin fallos orgánicos.
Para conseguir este objetivo -en un primer paso- su cuerpo deberá ser enfriado hasta 196 grados bajo cero, con lo que se conseguirá que su cerebro deje de registrar procesos neuronales.
Posteriormente será sumergido durante cinco minutos en una bañera con 60 kilogramos de hielo y se le inyectará una solución especial en las venas para así congelar el resto del cuerpo.
Tras alcanzar este estado, su cuerpo será transportado en una cápsula especial a la sede de Cryonic Institute en la ciudad de Clinton Township, en Michigan, Estados Unidos, donde se ha pedido que permanezca resguardado durante 15 años.
El costo de este proceso fue cubierto por el mismo Klaus Sames, quien pagó 28 mil 500 dólares.