MUNDIAL
Boudou/Holdouts: Cristina necesita una ‘fiesta de todos’ (y todas)
“La fiesta de todos” se llamó la película dirigida por Sergio Renán sobre la Copa Mundial de Fútbol de 1978, organizada por la dictadura militar y que pretendía ‘tapar’ mucho de lo que ocurría con el gobierno del Proceso, con un clima festivo. A ese filme propagandístico se prestaron muchas figuras de las artes y el periodismo. Desde entonces el mundial de fútbol se aprovechó en democracia de diversas maneras. Cristina no será una excepción, pero las malas noticias en materia económica y judicial la obligan –más que otros gobiernos- a apostar por un triunfo del seleccionado argentino que modifique a su favor el ánimo social para lo que se viene si la Justicia sigue avanzando sobre Lázaro Báez y Amado Boudou y la economía no repunta en el segundo semestre, especialmente en la posibilidad trunca del endeudamiento por el fallo a favor de los fondos buitre.
01/07/2014|09:05
Cristina con su camiseta del seleccionado argentino.
VALOR AGREGADO
Para YPF, blanquiceleste utilitaria: Tarifazo en día clave del Mundial
Curiosidad mundial: Argentina tiene un vicepresidente procesado (fallo completo)
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Cristina había apostado en 2014 a un primer semestre de sacrificios con un ajuste vía devaluación del peso, aumento de tarifas por recorte de subsidios y una inflación mayor con paritarias techadas. Luego vendría un segundo semestre de endeudamiento que le diera aire a la economía para afrontar también el 2015, último tramo de su presidencia.
Para eso, el gobierno se propuso el acuerdo con Repsol, antes pagó juicios perdidos en el CIADI, luego acordó con el Club de París y en New York esperaba al menos que la Corte Suprema de Justicia de USA tomara el caso argentino, consulte al Gobierno de Barack Obama –que respaldaba la postura argentina en virtud de la afectación de las reestructuraciones de deuda similares que correrían peligro en el mundo- y termine respaldando a nuestro país o al menos diera más tiempo al Gobierno mientras se endeudaba.
Con todo ese paquete, en el segundo semestre Axel Kicillof pretendía salir a recorrer el mundo en busca de tasas accesibles para financiar lo que quedaba de gobierno K. Pero todo quedó en la nada con el rechazo de la Corte de USA a tomar el caso argentino y la orden del juez Thomas Griesa de iniciar negociaciones entre nuestro país y los holdouts, que ahora demandarán un mes -hasta el 30 de julio- demorando los planes del kirchnerismo.
Pero el plano económico no era el único en el que Cristina debía operar. El terreno judicial amenazaba a su vicepresidente y a ella misma con el caso Lázaro Báez.
En cuanto al Lazarogate, se había suspendido al fiscal José María Campagnoli y se descontaba su desplazamiento por un tribunal de enjuiciamiento con mayoría kirchnerista, pero la presión social por el escandaloso proceso al que está sometido el funcionario judicial que investigaba a Báez, hicieron dudar a la jueza María Cristina Martínez Córdoba, el voto menos ‘atado’ que tenían los K y que antes había votado en contra de Campagnoli. Ahora ese juicio está virtualmente paralizado hasta que el viernes (04/07) se resuelva la inclusión de un suplente, que también responde a la procuradora Alejandra Gils Carbó.
Sobre Boudou todo está más complicado. El kirchnerismo intentó desprestigiar al juez Ariel Lijo propagando a través de los medios adictos fallos cuestionables del magistrado en el pasado, pero las pruebas y testimonios en contra del vicepresidente eran insoslayables y no podían derivar en otra cosa que el procesamiento.
El caso Ciccone continuará también este viernes 04/07 cuando Boudou amplíe su defensa tras la citación del juez. El vicepresidente había pedido a Lijo completar su indagatoria; ahora, tras el procesamiento, sus abogados ponen en duda la utilidad del trámite; pero poco le queda por hacer al vice. Y poco también la queda a Cristina, que se resiste a pedirle la renuncia o una licencia en el cargo, lo que terminaría siendo una claudicación –según su visión- ante la prensa y la oposición. Ya le pasó con Guillermo Moreno.
Por eso se ilusiona con una selección argentina de fútbol triunfante y que la fiesta cambie lo que ella ya no puede modificar.
Boudou/Holdouts: Cristina necesita una ‘fiesta de todos’ (y todas)
“La fiesta de todos” se llamó la película dirigida por Sergio Renán sobre la Copa Mundial de Fútbol de 1978, organizada por la dictadura militar y que pretendía ‘tapar’ mucho de lo que ocurría con el gobierno del Proceso, con un clima festivo. A ese filme propagandístico se prestaron muchas figuras de las artes y el periodismo. Desde entonces el mundial de fútbol se aprovechó en democracia de diversas maneras. Cristina no será una excepción, pero las malas noticias en materia económica y judicial la obligan –más que otros gobiernos- a apostar por un triunfo del seleccionado argentino que modifique a su favor el ánimo social para lo que se viene si la Justicia sigue avanzando sobre Lázaro Báez y Amado Boudou y la economía no repunta en el segundo semestre, especialmente en la posibilidad trunca del endeudamiento por el fallo a favor de los fondos buitre.
01/07/2014|09:05
Cristina con su camiseta del seleccionado argentino.
VALOR AGREGADO
Para YPF, blanquiceleste utilitaria: Tarifazo en día clave del Mundial
Curiosidad mundial: Argentina tiene un vicepresidente procesado (fallo completo)
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Cristina había apostado en 2014 a un primer semestre de sacrificios con un ajuste vía devaluación del peso, aumento de tarifas por recorte de subsidios y una inflación mayor con paritarias techadas. Luego vendría un segundo semestre de endeudamiento que le diera aire a la economía para afrontar también el 2015, último tramo de su presidencia.
Para eso, el gobierno se propuso el acuerdo con Repsol, antes pagó juicios perdidos en el CIADI, luego acordó con el Club de París y en New York esperaba al menos que la Corte Suprema de Justicia de USA tomara el caso argentino, consulte al Gobierno de Barack Obama –que respaldaba la postura argentina en virtud de la afectación de las reestructuraciones de deuda similares que correrían peligro en el mundo- y termine respaldando a nuestro país o al menos diera más tiempo al Gobierno mientras se endeudaba.
Con todo ese paquete, en el segundo semestre Axel Kicillof pretendía salir a recorrer el mundo en busca de tasas accesibles para financiar lo que quedaba de gobierno K. Pero todo quedó en la nada con el rechazo de la Corte de USA a tomar el caso argentino y la orden del juez Thomas Griesa de iniciar negociaciones entre nuestro país y los holdouts, que ahora demandarán un mes -hasta el 30 de julio- demorando los planes del kirchnerismo.
Pero el plano económico no era el único en el que Cristina debía operar. El terreno judicial amenazaba a su vicepresidente y a ella misma con el caso Lázaro Báez.
En cuanto al Lazarogate, se había suspendido al fiscal José María Campagnoli y se descontaba su desplazamiento por un tribunal de enjuiciamiento con mayoría kirchnerista, pero la presión social por el escandaloso proceso al que está sometido el funcionario judicial que investigaba a Báez, hicieron dudar a la jueza María Cristina Martínez Córdoba, el voto menos ‘atado’ que tenían los K y que antes había votado en contra de Campagnoli. Ahora ese juicio está virtualmente paralizado hasta que el viernes (04/07) se resuelva la inclusión de un suplente, que también responde a la procuradora Alejandra Gils Carbó.
Sobre Boudou todo está más complicado. El kirchnerismo intentó desprestigiar al juez Ariel Lijo propagando a través de los medios adictos fallos cuestionables del magistrado en el pasado, pero las pruebas y testimonios en contra del vicepresidente eran insoslayables y no podían derivar en otra cosa que el procesamiento.
El caso Ciccone continuará también este viernes 04/07 cuando Boudou amplíe su defensa tras la citación del juez. El vicepresidente había pedido a Lijo completar su indagatoria; ahora, tras el procesamiento, sus abogados ponen en duda la utilidad del trámite; pero poco le queda por hacer al vice. Y poco también la queda a Cristina, que se resiste a pedirle la renuncia o una licencia en el cargo, lo que terminaría siendo una claudicación –según su visión- ante la prensa y la oposición. Ya le pasó con Guillermo Moreno.
Por eso se ilusiona con una selección argentina de fútbol triunfante y que la fiesta cambie lo que ella ya no puede modificar.