EL TÚNEL
Cerca de las célebres cataratas del Niágara, se encuentra un pequeño túnel al que la población local llama “screaming túnel”, o túnel de los gritos. ¿La razón?, si uno enciende una cerilla en medio del túnel, se escucha de pronto un grito aterrador y estridente y casi inmediatamente, de la nada, una brisa, como si alguien soplara para intentar apagar el fuego, aparece de repente.
Según una de las leyendas locales, una granja colindante al túnel se incendió, y una niña envuelta en llamas corrió tratando de apagar las llamas, pero cayó muerta justo en medio del túnel.
EL DUENDE CHULLACHAQUI
El Chullachaqui, duende de cuerpo deforme, busca a sus víctimas para llevarlas con él.
Nunca camines solo por la selva, es la advertencia más conocida en estos parajes solitarios. Se tejen muchos mitos sobre almas, espantos y demás entes, pero no fue sino hasta hace décadas atrás, que se empezó a popularizar la existencia de este pequeño duende.
En la solitaria selva se esconde un duende maligno, que recorre toda la espesura con asombrosa velocidad, vigilando a la que se convertirá en su próxima víctima. Esta leyenda, tiene mucha vigencia actualmente, porque varios jóvenes de las localidades cercanas han desaparecido, se dice a consecuencia del espectral duende.
El Chullachaqui fue antes un hombre, que convertido en duende, fue castigado por las fuerzas de la naturaleza al haber vivido para servir al demonio. El castigo, fue la deformidad de su cuerpo, ya que sus miembros inferiores, tienen la peculiaridad de ser opuestos. Algunos dicen que tiene un pie normal y el otro completamente doblado y purulento. Algunos otros dicen que sus piernas son como las de las cabras.
Su nombre proviene de la palabra nativa “Chulla = solo”,y , “Chaqui = pie”, que como frase significa “Un solo pié”.
La leyenda cuenta que el Chullachaqui espera atento a su victima, para llevársela y perderse en la vegetación. Aquellas presas de este espantoso duende, nunca regresarán ni encontrarán el camino a casa jamás.