El tiroteo de Sandy Hook no logra despolarizar las opiniones sobre el control de armas
El 14 de diciembre de 2012, Adam Lanza disparó y mató a su madre, después condujo hasta la Escuela Primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut (EEUU) y asesinó a 20 niños y seis miembros del personal adulto antes de suicidarse.
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Pero, ¿sigue ocurriendo lo mismo incluso cuando se producen incidentes graves como el de Sandy Hook? Koutra y su equipo (perteneciente a Microsoft Research) decidieron averiguarlo mediante el análisis del comportamiento de navegación web de personas que visitaron una amplia gama de sitios relacionados con armas, observando los cambios antes y después de la masacre.
"De las páginas web extraídas que tratan el tema, el 25% son puramente fácticas, el 10% muy equilibradas, el 31% y el 21% apoyan el derecho a tener un arma, de forma moderada y extrema respectivamente, y el 9% y el 4% apoyan el control moderado y extremo de armas", señalan Koutra y su equipo.
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Lanza, divorciado de Nancy Lanza unos años antes de la tragedia, recuerda que su hijo tuvo problemas desde la niñez, cuando le diagnosticaron el síndrome de Asperger, y reconoce que los problemas se agravaron progresivamente con la adolescencia.
Adam no se abrió a la terapia. No quería hablar sobre los problemas y no quería admitir que tenía Asperger", recuerda su padre, quien desde la matanza ha tenido ocasión de reunirse con los familiares de dos de las víctimas.
"Sé que Adam me hubiera matado sin dudarlo si hubiera tenido la ocasión. No lo dudo ni un momento", respondió Peter Lanza, quien cree que el joven mató a su madre de cuatro disparos, uno por cada miembro de la familia: sus padres, su hermano Ryan y él mismo.
Adam Lanza, poco antes de la matanza