El búnker de hormigón armado de 80 metros servía de refugio al aliado de Hitler durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. El refugio subterráneo se encuentra en el recinto que albergaba las oficinas de Mussolini y desde el que pronunció algunos de los discursos más importantes al pueblo.
La conocida en Roma como la "catacumba fascista" fue descubierta por la superintendente de la ciudad, Anna Imponente (curioso apellido), y el arquitecto Carlo Serafini mientras supervisaban las obras de reconstrucción del Palazzo Venezia, en el centro histórico de Roma.

Durante las obras Serafini e Imponente notaron la presencia de una trampilla de madera en el suelo que les condujo hasta el búnker situado a unos 50 metros bajo tierra.
Cuando vieron el hormigón, todo quedó claro. Es el duodécimo búnker de Roma, el último búnker de Mussolini. Las paredes descansan sobre los cimientos de una antigua torre y presentan en algunos lugares casi dos metros de espesor. Es muy probable que haya sido diseñado para el propio Mussolini y otra persona; probablemente su amante Clara Petacci.
Desde marzo de 2013, está abierto al público.



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