#Wirikuta
POR ADRIANA AMEZCUA - Viernes 9 de mayo de 2014
El pueblo huichol libra una batalla contra corporaciones mineras canadienses y sus filiales mexicanas para salvar Wirikuta, su lugar más sagrado donde hay una reserva natural de 140 mil hectáreas que alberga el ecosistema desértico con la mayor diversidad del planeta
antes que nada quiero explicar que es el peyote (por si ahi alguien que no sepa)
-----------PEYOTE (MESCALINA)------------------------
El peyote es una especie perteneciente a la familia Cactaceae. Es endémica de México y la parte sudoccidental de Texas. Muy conocida por sus alcaloides psicoactivos, entre ellos la mescalina, principal sustancia responsable de sus efectos psicodélicos. Posee una larga tradición de uso tanto medicinal como ritual entre los indígenas americanos y está extendido mundialmente como enteógeno y complemento de diversas prácticas entre las que se encuentran la meditación y la psicoterapia psicodélica.
Los especímenes cultivados crecen a mayor velocidad, normalmente tardan entre 6 y 10 años en alcanzar la madurez a partir de plántulas de semillero. Debido a este lento crecimiento y a la sobre recolección a que está sujeto, se le considera en peligro de extinción.
Otras denominaciones:
Pan de los dioses, raíz del diablo, whiskey seco, tuna de tierra. En Chile, este cactus se confunde con uno que crece en la zona andina de América del Sur llamado San Pedro.
Aspecto
El peyote es un pequeño cactus globular, redondo y de menos de 12 centímetros de diámetro (normalmente entre 6 y 9 cm), con un color verde azulado glauco, aunque en algunas zonas desérticas puede adquirir tonalidades blancas o rojizas debido al polvo y al sol. Carece de espinas (excepto en la fase inicial de crecimiento) y en lugar de éstas posee unas prolongaciones lanosas “pubescentes” de color blanco o ligeramente amarillentas similares al algodón. Pertenece a la familia de las cactáceas y al género de las Lophophoras.
La flor del peyote es generalmente es de color blanco pálido rosáceo, aunque puede variar dependiendo de la especie, variedad o fenotipo en cuestión. En México, el peyote es conocido popularmente como “la rosita” por su hermosas y pequeñas flores.
Sus semillas son de color negro, verrugosas y de tamaño minúsculo. Tardan alrededor de 3 a 6 meses en desarrollarse, y una vez maduras, sobresalen a través del meristemo apical de la planta dentro de una vaina carnosa de color rosáceo-rojizo o blanquecino amarillento.
peyote trip
Los efectos del peyote duran entre 10 horas y 3 días. A las 4 horas se experimentan síntomas similares a los producidos por el LSD, entre ellos:
A bajas dosis, el peyote produce sentimientos de relajación no muy diferentes a los de los hongos psilocíbicos. -Los usuarios a menudo reportan un sentimiento de bienestar y que las cosas son más bellas que de costumbre.
A dosis altas, la experiencia es similar a la del LSD, y se producen coloridas alucinaciones visuales y sentimientos de euforia. Sensación de separación del cuerpo.
Los usuarios reportan que la experiencia con peyote es más “celeste” que con otros psiquedélicos, incrementando la conciencia emocional y causando menor confusión psicológica.
Muchos usuarios encuentran la experiencia con peyote como significativamente espiritual mientras que otros la encuentran aterradora.
‘Los últimos guardianes del peyote’
No es una función de cine común. Antes de iniciar la película, tres huicholes hacen una breve ceremonia en la pequeña sala del Cine Tonalá.
Alzan las manos y giran hacia los cuatros puntos cardinales y el centro.
El olor a copal cubre el ambiente y se escucha por momentos el sutil chirrido de un violín.
Está casi oscuro, pero resaltan los trajes blancos de manta de los indígenas y la colorida indumentaria que portan encima.
Los asistentes escuchan la petición del marakame (chamán) que guía el ritual. Acompañan sus peticiones al cielo, a las montañas y las estrellas, y sus agradecimientos a Tatevari, el abuelo fuego, a Ometeotl y a Pachamama, entre otras deidades.
“Gracias Tata Sol, gracias Universo”, dice el marakame al concluir su rezo.
Se trata de el “Katira” José Luis, uno de los integrantes de la familia Ramírez que protagoniza “Huicholes: los últimos guardianes del peyote”, el documental que se estrenará a nivel nacional el 17 de mayo y que comenzará a proyectarse a nivel internacional.
A Hernán Vilchez le fue encomendada la tarea de dirigir este largometraje de forma independiente. Narra la historia del pueblo Wixárika (huichol) y la batalla que libran con corporaciones transnacionales mineras canadienses y sus filiales mexicanas.
“Queremos que usted haga un documental sobre nuestra lucha para salvar Wirikuta, fuente de nuestra existencia como cultura”, pidieron los habitantes de San Andrés Cohamita, Jalisco, al director argentino.
En 2010 el gobierno de Felipe Calderón otorgó concesiones a varias compañías mineras de capitales canadienses para explorar y explotar Wirikuta, reserva de 140 mil hectáreas de desierto y sierra de San Luis Potosí.
Vilchez, junto con la otra productora del documental, Paola Stefani, se plantearon el reto de presentar en el largometraje las distintas versiones sobre el conflicto que entraña Wirikuta que sirva como un referente para que la sociedad tome consciencia de lo que ahí está en juego.
“Para que todas las partes dialoguen y lleguen a un acuerdo que no ponga en peligro la riqueza natural y cultura del Wirikuta”, asegura.
En 1988 esta zona fue declarada parte de la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales de la Unesco.
Alfonso Valiente, doctor del Instituto de Ecología de la UNAM y una de las decenas de voces que aparece en el filme, destaca que Wirikuta es el ecosistema semidesértico con la mayor biodiversidad en el planeta.
Por su parte, Pedro Roquero, ingeniero químico de la misma casa de estudios, alerta que la minería industrial con la escala y las técnicas actuales destruirían el jardín de Wirikuta.
El área es rica en oro, plata y otros minerales, pero los wixárikas no los ven como objetos preciados por su valor comercial sino porque sirven para mantener el equilibrio energético de la vida de la región y del planeta.
Entre la miseria y el abandono
Las condiciones en las que viven los pobladores de Wirikuta, tanto de la Sierra como del Bajío, son de alta marginación y pobreza.
Los huicholes piensan que por no llevar “el pago”, la ofrenda a Hikuri, los han castigado sin lluvia.
“Ora sÍ nos duele”, se escucha decir a uno de ellos en el filme, “porque no tenemos maíz”.
Otros pobladores cuentan cómo las autoridades los han dejado abandonados a su suerte.
Algunos piensan que la llegada de las mineras podría darles fuentes de ingreso para sus familias. Otros piensan los ingresos serían, como siempre, pasajeros.
Es el caso de un minero que cuenta que ingresó a trabajar a la Mina de la Luz en 1971 y que para 1989 ganaba cien pesos al mes. La mayor aspiración que tiene la mayoría, dice otra oriunda de Real de Catorce, hija de un minero, es obtener 900 pesos mensuales.
“La nueva minería no requiere de tanta gente”, opina por su parte Claudio Garibay.
El documental revela que en 22 años, las mineras han obtenido ganancias que ronda los 90 mil millones de dólares de los cuales en la zona se han quedo apenas unos 100 mil dólares.
Aun así Ricardo Flores, gerente del proyecto Mina Real Bonanza, asegura que se podrían generar 500 empleos directos y mil 500 indirectos en el lugar durante 15 años. Que de no echar a andar los proyectos mineros, mil familias -de al menos cuatro habitantes- se verían afectadas.
Al respecto Eduardo Santana, un experto consultado por los realizadores, indica que la minería no supone un actividad económicamente sustentable ni hay garantía alguna de que se beneficiará a la población en pobreza. No ocurrió antes. Y que “no está a discusión la minería sino dónde se hace”.
Sin embargo, los actores consultados a favor de los proyectos mineros alegan que no afectarán los centros ceremoniales -pues trabajarán a 8 kilómetros del Cerro del Quemado, donde nace el sol para los huicholes- que no tocarán la superficie del terreno -pues trabajarán a 450 metros de profundidad- y que no tomarán el agua de los manantiales que escasea de por sí en el lugar.
La lucha no cesará
La defensa por Wirikuta ha propiciado una amplia adhesión de diversas organizaciones no gubernamentales, activistas sociales, artistas y gente de distintos países. Muchos de ellos piden que se comprenda que lo que está en juego son dos cosmovisiones que se confrontan.
Postura a favor y en contra van y vienen. Lo cierto es que los propios indígenas huicholes reconocen que no les ha ayudado la comercialización de su cultura, donde el Hikuri es visto como un medio “para alucinar y darse un viaje”.
En 2010, Felipe Calderón otorgó concesiones a varias compañías mineras canadienses para explorar y explotar Wirikuta, una reserva de 140 mil hectáreas de desierto y sierra pertenecientes a San Luis Potosí
Algunos oriundos de Real de Catorce han criticado al Wirikuta Fest. Dicen que de las ganancias no llegó ni un quinto a sus poblados/size]
90,000
millones de dólares han obtenido de ganancias las mineras en 22 años
100,000
dólares se han quedo en la zona de Wirikuta.