¿Por qué me fui de mi país?
Porque me he pasado la vida combatiendo a los corruptos, la ignorancia, la dejadez, la comodidad en la que se refugiaban mis compatriotas. Porque mientras me mataba en las villas miseria intentando rescatarme de tanta miseria con los que creía que efectivamente estarían dispuestos a un cambio, mis amigos comían asaditos los domingos como si no pasara nada. Porque nadie se daba, dio ni dará cuenta que la educación no es enseñar donde queda el Yant-Se-Kian sino ayudar a descubrir al otro, al que estando ahí nos negamos a ver.
Porque me echaron de 11 colegios por el único pecado de estar honestamente en los demás, porque tuve nueve hijos por algo más que azar y tenía, tengo y tendré la necesidad de abrirles camino en el mundo y no en un charco donde la impudicia se ha hecho con todos, con la indiferencia de todos. Porque nadie me hospitalizó nunca en mis errores; al contrario, me recordaban que me lo habían advertido; porque me descalificaban a mí, en lugar de descalificar mis ideas, porque viví rodeado de espectros distinguidos, aspirantes a intelectuales, librescos ignorantes, cobardes que nunca se jugaron por nada ni por nadie.
Porque he visto cómo la Argentina se llevó por delante a los Sábato, a los Borges, a los Milstein, a los Bunge , a los Isaacson... para entronizar un segundo pelo de barylkos, y grondonas.
Porque a mi madre la atropelló un coche que se dio a la fuga, dejándola muerta en la calle, y en tribunales el responsable pagó para que desapareciera la causa; porque mi padre murió como una rata en una clínica del PAMI mal operado por un médico argentino; porque a mi primera mujer un médico le dio “por error” un abortivo en lugar de un remedio para retener nuestro hijo; porque me coimearon para hacer el trámite de la cremación de los restos de mis padres, en el mismísimo momento de la cremación, con los cajones ahí, a mi lado, en la furgoneta que los había trasladado hasta el crematorio; porque los militares me sacaron de mi oficina en Lomas, delante de mi hijo mayor y me tuvieron 4 días de “fiesta” de un lado para otro; porque la escolarización de mis hijos fue un desastre irresponsable en manos de maestros, profesores y directores entregados al “¿Y qué quiere que haga?”...
En resumidas cuentas me fui de Argentina porque pese a mis luchas contra la promiscuidad, la injusticia, una educación acartonada que no sirve para nada y la falta de compañeros de lucha, nada he logrado. Porque me he dado cuenta que no basta con la voluntad, que el afecto sin inteligencia no va a ningún lado y que la libertad no existe donde nos está vedado elegir. El resultado está a la vista.
(El texto no es mio)