El Rambo canadiense
Leo Major fue quizá el más destacado soldado canadiense de la Segunda Guerra Mundial. Tiene el prototipo de aquellos héroes anónimos que lo arriesgan todo, hasta su vida, por defender su bandera y en lo que creen. Nació en Massachusetts el 23 de enero de 1921, pero antes de cumplir un año su familia se trasladó a Montreal. Desde muy pequeño la relación que mantuvo con su padre fue conflictiva, por lo que terminó fugándose de casa a los 14 años y se fue a vivir donde una tía.
Esa mala relación con su progenitor combinada con la falta de oportunidades de trabajo, le animaron a enrolarse en el ejército cuando Canadá le declaró la guerra a la Alemania nazi. Leo quería demostrarle su padre que era alguien de quien se podría sentir orgulloso.
Inmediatamente después de entrar en el ejército, fue enviado a Escocia a recibir entrenamiento como francotirador, donde fue escogido entre los mejores para estar en el selecto grupo de soldados que desembarcaron el Día D en Normandía.

Leo Major
Desde el mismo día del desembarco, Leo Major empezó a convertirse en leyenda. Poco después de pisar las costas francesas, Leo se separó del grupo para buscar un buen sitio que le sirviera como trinchera para disparar. Mientras busca del sitio divisó un par de soldados alemanes que hacían guardia a un Hanomag -vehículo blindado alemán-, y se escondió intuyendo que estaba muy cerca del enemigo. Luego de esperar y cerciorarse que no estaba rodeado, desde su posición dio de baja a los soldados nazis y capturó el vehículo blindado alemán. Este acto temerario y arriesgado de Leo fue de gran ayuda para los aliados, ya que el vehículo estaba lleno de equipos de comunicación alemanes, junto a varios documentos y códigos secretos.

Blindado alemán "Hanomag"
Dos días después, incursionando hacia territorio francés, tuvo su primer encuentro con una patrulla nazi, y claro, su primer combate. Dieron de baja todos los soldados alemanes, pero uno antes de morir, lanzó una granada hacia donde estaban los francotiradores aliados que para mala suerte cayó cerca de donde estaba Leo, y al explotar, sufrió muchos daños en su rostro.
Ya en la enfermería le dieron la mala noticia, había perdido un ojo. El doctor le dijo que en esas condiciones no podía seguir siendo parte del ejército y que debía ser evacuado inmediatamente hacia Inglaterra, pero el soldado canadiense se negó. No quiso irse y les dijo:
"Yo soy un francotirador y para cumplir con mi trabajo sólo necesito un ojo"
A finales de 1944 participó en la Batalla de Scheldt en Holanda bajo el mando del General Simonds. Leo Major fue enviado a hacer un reconocimiento cerca de un dique, se encontraba solo cuando divisó a dos alemanes. Especialmente ese día Leo se encontraba de mal humor porque llovía, hacía frío y se encontraba empapado. Alguien iba a pagar los platos rotos, y serían en ese par de alemanes…
Leo capturó sigilosamente al primer soldado y lo utilizó como cebo para capturar al segundo, quien trató de utilizar su arma, pero enseguida fue dado de baja. Luego obligó a su rehén a que lo llevara sigilosamente hacia la guarnición alemana, donde él personalmente capturó al oficial al mando, a quien obligó a rendirse matando en su delante a tres soldados alemanes, y terminó haciendo prisioneros sin ninguna ayuda a los 93 soldados nazis de la guarnición. Por esta hazaña fue invitado a recibir una condecoración de manos del mismísimo General Montgomery, la cual se negó a aceptar ya que consideraba que Montgomery era un incompetente que sólo servía para estar regalando condecoraciones en plena guerra.

El 13 de abril de 1945 fue enviado junto con su mejor amigo, Willy Arsenault, a una misión en la ciudad de Zwolle, en Holanda, donde tenían que realizar espionaje sobre las líneas alemanas, pero desgraciadamente en esta misión murió su amigo Willy. Leo Major decidió seguir en solitario la misión y el 14 de abril de 1945, antes de las 5:00 estaba liberando él solo la ciudad. En una incursión suicida el canadiense entró en la ciudad disparando a gente clave, entre ellos cuatro oficiales de las SS, y lanzando granadas al cuartel de los nazis, quienes asustados entre el ruido y la confusión pensaron que venía un ejército a desalojarlos. Huyeron más de cien soldados alemanes dejando abandonada la pequeña ciudad. Esta vez sí fue galardonado con la Medalla de Conducta Distinguida (la segunda condecoración más alta) y su amigo Willy recibió una condecoración post mortem.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Leo volvió a Canadá y se reintegró a la vida civil. Continuó con su antiguo oficio montando tuberías, pero poco tiempo después la guerra estalló en otro lado del mundo y nuevamente fue enviado como francotirador de élite a la Guerra de Corea en 1951.
Ya en Corea, Leo Major y un grupo de 20 francotiradores de élite canadienses fueron llamados para ayudar a recuperar una colina -Colina 355- que originalmente había estado en manos de los norteamericanos, pero que los chinos la habían tomado, desalojando los estadounidenses quienes huyeron dejando ahí equipos, municiones, armamento y vehículos. Debían recuperar las posiciones y el armamento.
Leo y sus hombres treparon la colina que estaba rodeada por los chinos, usando zapatillas para evitar hacer el mínimo ruido y avanzaron casi hasta la cima. A una señal, los hombres de Leo abrieron fuego y pusieron en pánico a los chinos que no lograban entender cómo es que recibían balazos desde el centro de la maleza donde estaban sus tropas, y no desde fuera. Para las 12:45 de ese mismo día, el escuadrón canadiense ya había retomado la colina, sin embargo una hora más tarde el ejército americano se enteró que se acercaban dos divisiones de soldados chinos para desalojarles de la colina. Leo recibió la orden de retirada pero se negó a irse. Él y sus hombres mantuvieron alejados al enemigo toda la noche hasta que llegaron los refuerzos. Sorprendentemente el escuadrón de élite canadiense no sufrió ninguna baja frente al asalto de las dos divisiones chinas, en contraste con el pelotón norteamericano que había sido desalojado de la cima un día anterior.

Leo Major recibiendo un homenaje en Zwolle, Holanda
Después de la guerra de Corea, Leo fue invitado por el alcalde de la ciudad holandesa de Zwolle a un homenaje público que se le hizo en 1970, en reconocimiento por haber liberado él solo de los nazis a la ciudad.

Leo Major murió en octubre del 2008 y es considerado un héroe para los canadienses y holandeses.
Fuentes: 1 2 3
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