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Poemas Aztecas Los aztecas, también conocidos como mexicas, fueron un pueblo indígena de filiación nahua. Su cultura logró desarrollar una escritura jeroglífica o ideográfica, aunque nunca se ha podido comprobar si representaban los sonidos con letras. Al momento de la llegada de los conquistadores españoles, los aztecas se encontraban en una etapa fonética. Muchos de los registros literarios de los aztecas fueron destruidos por los europeos; sin embargo, varios relatos lograron trascender en el tiempo a través de la tradición oral y por medio de los misioneros. Los poemas aztecas, llamados cuicatl, incluían cantos y bailes. Sus textos solían presentar una significación religiosa e incluían historias sobre la vida y la muerte. Los aztecas también desarrollaban cantos divinos (teocuícatl) y guerreros (yaocuícatl). Es importante destacar que los jóvenes de las clases privilegiadas acudían a colegios denominados calmecac para aprender a escribir poesía. En cuanto a las casas de canto, recibían el nombre de cuicalli. Los tres sitios más importantes del Imperio Azteca en cuanto al desarrollo literario fueron Tenochtitlán (la capital), Texcoco y Cualhtitlán. En cuanto a los exponentes literarios de la época, solían ser los monarcas, como Nezahualcoyotl de Texcoco (1402-1472). Esta es una poesía escrita por este tlatoani (gobernante): ¿Acaso en verdad se vive en la tierra? No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende. y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Otros ejemplos de la poesía azteca: ¡No te amedrentes, corazón mío! Allá en el campo de batalla ansío morir a filo de obsidiana. Oh, los que estáis en la lucha: yo ansío morir a filo de obsidiana. Sólo quieren nuestros corazones la muerte gloriosa. Llovieron esmeraldas; ya nacieron las flores: Es tu canto. Cuando tú lo elevas en México, el sol está alumbrando. Poesía de Nezahualcóyotl Canto de la huida En vano he nacido, en vano he venido a salir de la casa del dios a la tierra, ¡yo soy menesteroso! Ojalá en verdad no hubiera salido, que de verdad no hubiera venido a la tierra. No lo digo, pero ¿qué es lo que haré?, ¡oh príncipes que aquí habéis venido!, ¿vivo frente al rostro de la gente? ¿qué podrá ser?, ¡reflexiona! ¿Habré de erguirme sobre la tierra? ¿Cuál es mi destino?, yo soy menesteroso, mi corazón padece, tú eres apenas mi amigo en la tierra, aquí. ¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres? ¡Vive en paz, pasa la vida en calma! Me he doblegado, sólo vivo con la cabeza inclinada al lado de la gente. Por ésto me aflijo, ¡soy desdichado!, he quedado abandonado al lado de la gente en la tierra. ¿Cómo lo determina tu corazón, Dador de la Vida? ¡Salga ya tu disgusto! Extiende tu compasión, estoy a tu lado, tú eres dios. ¿Acaso quieres darme la muerte? ¿Es verdad que nos alegramos, que vivimos sobre la tierra? No es cierto que vivimos. Y hemos venido a alegrarnos en la tierra. Todos aquí somos menesterosos. La amargura predice el destino aquí, al lado de la gente. Que no se angustie mi corazón. No reflexiones ya más verdaderamente apenas de mí mismo tengo compasión en la tierra. Ha venido a crecer la amargura, junto a ti a tu lado, Dador de la Vida. Solamente yo busco, recuerdo a nuestros amigos. ¿Acaso vendrán una vez más, acaso volverán a vivir; sólo una vez perecemos, sólo una vez aquí en la tierra. ¡Qué no sufran sus corazones, junto y al lado del Dador de la Vida! Estoy triste Estoy triste, me aflijo, yo, el señor Nezahualcóyotl. Con flores y con cantos recuerdo a los príncipes, a los que se fueron, a Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin. En verdad viven allá en donde de algún modo se existe. ¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes, llevarles nuestras flores! ¡Si pudiera yo hacer míos los hermosos cantos de Tezozomoctzin! Jamás perecerá tu nombre, ¡oh mi señor, tú, Tezozomoctzin! Así, echando de menos tus cantos, me he venido a afligir, sólo he venido a quedar triste, yo a mí mismo me desgarro. He venido a estar triste, me aflijo. Ya no estás aquí, ya no, en la región donde de algún modo se existe, nos dejaste sin provisión en la tierra, por ésto, a mí mismo me desgarro. Los comentarios inadecuados serán Eliminados
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