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Que tal Amigods Taringueros! pues el día de hoy les traigo una pequeña investigación acerca de los fantasmas.

Los fantasmas (del griego φάντασμα, "aparición", en el folclore de muchas culturas, son supuestos espíritus o almas desencarnadas de seres muertos (más raramente aún vivos) que se manifiestan entre los vivos de forma perceptible (por ejemplo, tomando una apariencia visible, produciendo sonidos o aromas o desplazando objetos —poltergeist—), principalmente en lugares que frecuentaban en vida, o en asociación con sus personas cercanas. Constituye uno de los tipos más conocidos de superstición.



Quienes dicen haberlos visto los describen como siluetas o sombras monocromas, por lo general oscuras o blanquecinas, más bien difuminadas, nebulosas o antropomórficas, de carácter inmaterial y trasparentes, que flotan y pueden no estar completas o no tener rasgos definidos ni rostro; pero también y más raramente aparecen opacos, de cuerpo entero y con apariencia humana normal. Algunos parapsicólogos afirman que cuando se mueven adoptan la apariencia de esferas de luz u orbes, que supuestamente han sido filmados saliendo o entrando a través de paredes; en realidad, podría tratarse de rods, artefactos, motas de polvo, insectos o ilusiones ópticas producidas por pareidolia, apofenia o cualquier otro prejuicio cognitivo.
Según algunos parapsicólogos, la aparición del fantasma no suele sobrepasar unos pocos segundos, raramente llega al minuto; cuando ocurre, se supone que la temperatura baja sensiblemente; pueden acompañarlos aromas penetrantes, golpes, ruidos (generalmente pasos), música o voces que pueden grabarse magnetofónicamente (los llamados fenómenos electrónicos de voz, mal llamados psicofonías), aunque cada uno de estos fenómenos puede darse también separada y aisladamente. Su aparición supuestamente provoca a veces en los seres humanos decaimiento, opresión o cefaleas; en los lugares y en el momento de su manifestación estos parapsicólogos dicen haber medido una carga electromagnética inusual.1 Se afirma también que en los lugares que frecuentan los fantasmas a menudo se descargan las baterías de los aparatos eléctricos destinados a captarlos o se apagan las luces, lo que se debería a que los fantasmas manipulan (absorben, y menos frecuentemente expulsan) una cierta energía cinética (en forma de movimientos de objetos, frío o calor) o electromagnética, o están relacionados de algún otro modo con distorsiones en las mismas; en este sentido, algunos experimentos, como los diseñados por el doctor Michael Persinger, han logrado reproducir fantasmas (o más bien tulpas o ideoplastias) por medio de leves corrientes electromagnéticas sobre el lóbulo temporal del cerebro y han intentado relacionarlos con entornos geológicos concretos de materiales transductores y fenómenos como la piezoelectricidad. Con fundamento en estas investigaciones, algunos mecanismos tecnológicos han sido diseñados para transformar estas distorsiones electromagnéticas en sonido, con la sorpresa de que se reproduce un lenguaje humano coherente y consciente, que responde a preguntas. Aseguran también que es un hecho muy frecuente y previo a su aparición un cambio físico o psíquico en el entorno en que se manifiesta; el más corriente son obras de reforma de una casa antigua, un nuevo habitante en la misma, etcétera. Si se trata de un cambio anímico, suele ser un hecho emotivo y/o trágico: el fallecimiento reciente de un familiar o el nacimiento de un familiar, un cambio hormonal (adolescencia, climaterio, menopausia), algo en todo caso emocionalmente significativo. Se trata de las llamadas apariciones críticas. A veces concurren ambos hechos.
Como las leyendas etiológicas, los fantasmas se creen ligados a un lugar. Se afirma que algunas veces han sido vistos y grabados traspasando muros sólidos, y que algunos pueden mover o transportar objetos de leve peso, pero siempre por poco tiempo. Supuestamente, obedecen a las leyes de la perspectiva según el punto del espacio desde el que se los contempla; muchos parecen sólidos y opacos, por lo que pueden ser filmados, se reflejan en los espejos y producen ruidos sincronizados con sus movimientos (pasos, etc). Generalmente dan la impresión de ser tan reales como las personas vivas, aunque sólo durante un periodo de tiempo muy breve.



La creencia en aparecidos (muertos que vuelven a aparecer para encomendar alguna misión) o revenants (lo mismo, en francés), espectros, ánimas del Purgatorio, almas en pena, o fantasmas es muy propia de la naturaleza humana, tanto que tiene visos de ser o constituir un meme antropológico abstracto que pervive, como otros tipos de superstición, a través de numerosos factoides concretos. Ha generado y genera una amplia literatura (novela gótica o de terror), inspira la cinematografía y el teatro y ha creado innumerables leyendas y mitos, si es que estos, inversamente, no han creado este bulo; la ciencia considera creer en fantasmas un tipo de superstición muy asentado en la psicología del ser humano, porque se alimenta de la necesidad de vida eterna, como la religión, y sublima una muerte inaceptable y aborrecible por medio del acto apotropaico de creer que la conciencia pervive más allá del fin de la misma. Estudios recientes indican que muchos occidentales creen en fantasmas; en sociedades donde la religión tiene mucho predicamento, como los Estados Unidos, una encuesta demostró que el 32% de sus habitantes cree en fantasmas y en la vida luego de la muerte o más allá, siempre en forma paralela a la religión o de forma menos regulada por un sistema escatológico como han hecho las religiones más frecuentes, que se aprovechan de este meme antropológico para crear estructuras económico-culturales de creencias.
Desde antiguo la mitología, la religión y otras manifestaciones de folklore o literatura han creído, o pretendido creer, en la existencia de entidades sobrenaturales, manifestaciones vitales o númenes más o menos inmmateriales de varios tipos:
1. Abstractos, más o menos alegóricos, como Dios.
2. Naturales o no humanos: inanimados sin movimiento o cosas, e inanimados con movimiento o semovientes, como el aire, el agua, el fuego, las plantas, los astros.
3. Naturales animados: animales o animalizados.
4. Antropomórficos.
5. Humanos.

G. N. M. Tyrrell, autor de un clásico libro sobre el tema, Apparitions (Apariciones), publicado en 1943, identificaba cuatro grupos principales en base a la conducta adoptada por los presuntos espíritus, más conocida que su propia naturaleza:
Apariciones que frecuentan habitualmente un lugar determinado. Generalmente no suscitan miedo, son inofensivos y a veces llegan a ser tratados como un miembro más de la familia.
Apariciones post-mortem. Suelen tener lugar muy poco tiempo después de la muerte de la persona reaparecida, y no acostumbran a estar relacionadas con un lugar o acontecimiento concreto; parecen ser como despedidas.
Apariciones en casos críticos: el aparecido es alguien que está viviendo una experiencia importante (a menudo desconocida por el testigo de la aparición), como un accidente, una enfermedad o, por supuesto, la muerte, y se muestra ante una persona o personas simultáneamente a esa experiencia, no después de la misma.
Aparición inducida. En estos casos, el fantasma no es el de una persona muerta o moribunda, sino el de alguien vivo, que intenta con deliberación hacer que su imagen se haga visible a otra persona; se habla entonces de bilocación, si se trata de santos, o en el folclor alemán de doppelganger (en el irlandés, fetch).
En este tipo de apariciones parecen haberse excluido aquellas en las que la aparición adopta una actitud comunicativa e interactiva con aquel a quien se muestra, pudiendo hablar o comunicarse con él, mucho tiempo después de su fallecimiento.



En México
La Llorona es una leyenda muy antigua de origen azteca. Se dice que es una mujer indígena, enamorada de un caballero español o criollo, con quien tuvo tres niños; el hombre la abandonó por una española con la que casó y la indígena, loca de celos, mató a sus tres hijos ahogándolos en el río, y luego, al ver lo que había hecho, se suicidó. Desde entonces su fantasma pena y se la oye gemir fuertemente un largo y escalofriante "¡Aaahhh!". Suele hallársela cerca de los ríos y lugares donde hay agua, aunque hay testimonios de lloronas vistas u oídas en otros lugares de México e Hispanoamérica. Algunos ponen la leyenda en relación con la creencia totonaca en las Cihuateteo, mujeres muertas en el parto, a las que se consideraba diosas. Algunas versiones de la leyenda afirman que las oyen y ven los que van a morir, como la Banshee irlandesa; sería pues un psicopompo o guía al ultramundo. En Colombia lleva el cabello largo y rizado, de color plateado, negro y dorado, y en él se posan grillos, luciérnagas, cocuyos y mariposas. Su rostro es una calavera aterradora, y en las cuencas de sus ojos giran dos bolas incandescentes. De su nariz cuelga un cordón umbilical y con sus enormes dientes muerde el tallo de una rosa roja. Las mangas de la batola le llegan hasta sus muñecas y con sus manos grandes, huesudas y ensangrentadas, arrulla a un feto muerto de rostro angelical. En ese sentido se parece a las ubume japonesas, aunque las asiáticas son benéficas.
En el Panteón de Belén de la ciudad de Guadalajara, se han manifestado presencias anómalas de día y de noche y hay muchas historias sobre fantasmas y aparecidos en el recinto; estos testimonios incluyen fotografías y videos con imágenes de siluetas y sonidos ruidosos.
En el Castillo de Chapultepec los empleados de mantenimiento aseguran haber visto el fantasma de la Emperatriz Carlota Amalia buscando a el alma de su esposo; algunos paseantes aseguran también haber visto el alma en pena de la emperatriz entre los bosques que rodean el castillo.
En el Archivo General de la Nación o antiguo Palacio de Lecumberri, que hace años fue una cárcel donde se torturó y ejecutó a varios presos, cronistas urbanos aseguran que el alma de alguno de estos prisioneros camina por los pasillos de la construcción.
En el viejo Hospital Juárez, localizado entre las calles Jesús María y Fray Servando del Centro Histórico, una leyenda urbana afirma que se muestra una enfermera en apariencia inofensiva cuya risa es calificada de siniestra y escalofriante. Es conocida como La planchada por su atuendo colonial, perfectamente almidonado.

-BUENO POS ESTE FUÉ MI POST ESPERO LES HAYA GUSTADO, SI ES ASI DEJEN PUNTOS NO SEAN Y NO OLVIDEN RECOMENDAR-
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