En la infancia todos sufrimos diferentes tipos de martirios. Cada familia tiene sus costumbres y dentro de éstas pueden existir verdaderas monsergas. Pero independientemente de las tradiciones, cualquier infante ha padecido y experimentará las grandes tragedias que como niños detestas. Aquí algunas de esas cosas que realmente te sacaban de quicio cuando no existían preocupaciones.
7 Acompañar a las compras
Desde ir al super,que tenía ventajas como elegir comida y probar cosas ricas, hasta acompañar a tus padres de compras, era agonizar lentamente. Te obligaban a ir y a para las horas más aburridas de tu vida. Tu querías jugar en tu casa o echar la flojera y ¡Tómala! Acababas aburrido. Jugando y escondiéndote en las tiendas departamentales. De vez en cuando hasta te perdías y ¡Vaya problema que armabas! La peor broma para un niño es ir de compras.
6 Leer subtítulos
No existía otra opción de película o estabas justo en proceso de crecimiento que tus padres, en mayor ocasiones tu papá, querían que aprendieras a leer los subtítulos en la películas. ¡Puf! No te interesaba en lo más mínimo leer subtítulos. Leías muy lento por la edad y te costaba trabajo. A pero para los padres ya sabes que todo zapato entra sin calzador. ¡A qué cosa mas molesta! Y ni como ponerte con sansón a las patadas.
5 Bañarte y lavarte los dientes
Estabas viendo tu programa o caricatura favorita y de repente el grito chillante de tu madre ¡Es la hora del baño! ¡Agh! Esto incluía lavarte los dientes después de bañarte. Para algunos en la edad adulta sigue siendo una verdadera perdida de tiempo y un mal momento en el día. Otros los disfrutan. Pero a esa edad era motivo de pleito con tus madres.
4 Acudir a misa
¡Puf! Llegaba el domingo y ¡Tómala!... tus padres te hacían escuchar durante 45 minutos a un señor de avanzada edad hablando de cosas que ni entendías ni te interesaban. Aparte te traían pa`rriba y pa`bajo. Sentados y parados una y otra vez. Aunque no fuera católica tu familia, no faltaba el bautizo, primera comunión o boda que ibas de invitado a una misa. ¡Por favor señores! Las misas no son lugares para niños. Algo que era inevitable, pero detestable.
3 Que se acabara el recreo
El mejor momento de la cascarita de futbol o justo el momento en que ibas a llegarle a una niña y ¡Chaz! Sonaba la campana. Era como un castigo. Regresar a clases y a la aburrición. El único motivo por el que ibas a la escuela se desvanecía de tus manos. La maestra salía y pedía que volvieran todos al salón. Los niños sudados, las niñas un poco despeinadas y todos en espera del recreo del día siguiente.
2 Viajar en coche
El típico e incesante ¿Ya vamos a llegar? Cuando eras niño las distancias eran eternas. Ibas al cine y eran horas. Ibas a jugar futbol y recorrías días sentado en un coche. Qué decir de las vacaciones. Tenías puesto el traje de baño antes de salir. Siempre preguntando a tus padres ¿Cuánto falta? Como niño era desesperante y como papá una fiaca.
1 Que te recogieran en casa de un amigo
¿Te acuerdas? Te ibas con tu amiguito a comer después de la escuela. Las madres se ponían de acuerdo y una le pedía a la otra que dejará a su hijo ir a jugar y a comer a su casa y… ¡Tu mamá accedía! ¡Pum! Horas de diversión. Aunque te peleabas con tu cuate, era jugar hasta cansarte. ¿Cuándo se derrumbaba tu mundo? Llamaban a la puerta diciendo que habían llegado por ti. Típico que le decías a tu mamá que se echara un cafecito o un cigarrito con la mamá de tu amigo. Alargabas el mayor tiempo posible ese tarde con tu amigo. Era lo peor la hora de irte.