Esta es es la casa que siempre nos dió miedo.Pero, tambien nos sentíamos invitados a entrar en ella,
o por lo menos arrimarnos a mirarla lo más cerca posible,
quién se iba a animar?
Aunque no nos parecía tan fea ni tan terrorifica como nos quisieron convencer los grandes.
Hasta que una tarde...
lo decidimos, entraríamos, a ver qué pasaba y listo.
Por supuesto alguno llevó agua bendita, por si acaso.
La noche se apuró y tambien por si acaso prendimos una fogata,
no vaya a ser que nos quedaramos sin ninguna luz...
Nadie tenía miedo
o por lo menos lo disimulaban.
Alguno dijo que el único miedo era...que todo aquello que decían los mayores pudiera ser cierto.
Entramos, y ellos salieron
como buscando una libertad a la que no estaban acostumbrados,
se chocaban entre todos, el espacio les quedaba grande luego de salir de la casa; y nosotros solo los mirabamos irse, ellos salieron.
Nosotros no sabíamos si saldríamos de ahí.
Y así fué que ya estabamos dentro, la casa parecía haber quedado vacía,
la verdad es que ninguno de nosotros creíamos eso.
Y como siempre pasa, un ruido, un chillido bajito y lamentoso,
fuimos acercandonos al lugar de donde provenía y allí estaba, escondido pero como
quien quiere que lo vean, como si nos hubiera estado esperando.
No teníamos la más absurda idea de qué era, nos parecía espléndido,
su brillo, las luces que despedía, las cobras que le rodeaban
y ese ruido?, jamás podía descubrirse de donde le salía.
Qué era? por qué no nos animabamos a tocarlo?
Era algo bello pero tan frío que ponía distancia o respeto.
Ahí lo dejamos, donde estaba y nos alejamos de él sin dejar de mirarlo.
Seguía solamente un pasillo, angosto, no quedaba otra opción que seguiir por él.
y la emoción era más fuerte, como obligados a un camino que nunca hubieramos elegido fuimos pasando y pasando y pasando.
No recuerdo cuánto tiempo estuvimos recorriéndolo.
Quizás no fué tanto, pudo haber sido que con miedo todo está más lejos!
Y nos ibamos agarrando de las manos.
Quien nos hubiera visto, esto que no lo sepa nadie.
Afuera, antes de la casa, todos eramos fuertes y valientes o casi
sin sensaciones debiles, acá adentro era otra cosa.
Pasó volando cuando pudimos verlo, uno se había quedado.
No huyó con los demás, quizás acostumbrado al lugar.
Quizás sin animo de conocer lo distinto y acomodado a lo conocido, pobre!
Algo se movió, no; está quieto, no; está desapareciendo, no se quiere dejar ver eso parece, pero está ahí.
Lo ven? pueden verlo?, estaremos alucinando?, el lugar es húmedo, no tenemos abrigo, y hace frío.
Pero qué era?, desapareció?
Llegamos, a dónde?. el pasillo de repente sin notarlo desapareció,
solo frente a nosotros esa puerta.
Invita insistentemente a que pasemos por ella, obviamente dudamos y buscamos
otra alternativa.
Debe haberla, no será bueno entrar donde las puertas ya están abiertas casi gratuitamente sin dejarnos margen para elegir. No , no deberíamos entra