Los hombres y mujeres somos distintos. Esto no es un secreto, el problema es que rara vez nos interesamos por conocer la verdadera naturaleza de los hombres; de alguna manera los hemos estigmatizado con la frase: "Todos son iguales" pero, aunque parezcan predecibles, hay mucho por descubrir.
Buscan una amiga.
¿Quién lo creyera? los hombres esperan encontrar una mujer con quién intimar emocionalmente. Me refiero a una mujer que los escuche, que los entienda, una mujer a la que no teman hablar de cualquier tema, lo que sea.
Esa mujer que no reacciona impulsivamente, que sabe comprender sin juzgarlos, que no interrumpe para decir "yo te lo dije", esa mujer los enamora.
Esa mujer que no reacciona impulsivamente, que sabe comprender sin juzgarlos, que no interrumpe para decir "yo te lo dije", esa mujer los enamora.
Adoran a la mujer que juega.
Buscan a alguien que no teme a que el rímel se le corra por jugar con él,los hombres son seres lúdicos por naturaleza, necesitan expresarse como niños. Así que no temas parecer infantil, juega con él a la pelota, un juego de vídeo, deja que él saque su niño interior y de paso saca el tuyo.
Quieren una mujer que tenga su propia vida.
Pese a ser egocéntricos, paradójicamente mueren por la mujer que tiene una vida, que su vida no gira en torno a ellos, sino que con amor y dulzura le hacen entender que ellos son parte de su vida, pero no toda.
Aman a las mujeres felices.
Los hombres solo quieren de una mujer, que ella sea feliz. Así es, buscan esa mujer que se ama y se acepta a sí misma, que conoce claramente cuáles son su limitaciones pero que sabe sacarle el mejor partido a sus fortalezas, esa mujer que no hace de cada cosa una tragedia.
Los hombres solo quieren de una mujer, que ella sea feliz. Así es, buscan esa mujer que se ama y se acepta a sí misma, que conoce claramente cuáles son su limitaciones pero que sabe sacarle el mejor partido a sus fortalezas, esa mujer que no hace de cada cosa una tragedia.
Aman la esencia de la mujer.
Recientemente un amigo me dijo: “Me encantan las mujeres femeninas”. Con eso quería decirme que ellos aman nuestra esencia, aman lo que nos diferencia de ellos, la capacidad de ser fuertes sin dejar de lado la sutileza y la suavidad que debe caracterizarnos.
Recientemente un amigo me dijo: “Me encantan las mujeres femeninas”. Con eso quería decirme que ellos aman nuestra esencia, aman lo que nos diferencia de ellos, la capacidad de ser fuertes sin dejar de lado la sutileza y la suavidad que debe caracterizarnos.
Odian el llanto que manipula.
Y mi conclusión personal es que odian sentirse culpables y responsables de nuestro dolor y sufrimiento, por eso no soportan nuestras lágrimas, ese llanto que usamos las mujeres como arma de control y manipulación.
Aman las mujeres que los apoyan y los defienden en público.
Esa mujer que nunca se le ocurre descalificarlo en público a pesar de los problemas, esa mujer los conquista, los enamora.