Hoy tengo la conciencia limpia.
Como muchos sabrán (y en caso de que no, no sé por qué entraste en este post), hoy se realizaron las votación primarias en Argentina, ese hermoso momento en el cual las urnas dan a conocer la voz del pueblo con la elección de sus representantes mediante el sufragio. ¿Puede existir cosa más hermosa? Lo dudo...
Pero para mí, también es un día triste, lleno de decepciones en el que miré la realidad de frente.
¿Y cuál es la realidad? ¡¡La realidad es que este país está lleno de malagradecidos!!
Tras ejercer mi voto, como buen ciudadano, me vi en la tarea de ser fiscal para ayudar a mi madre que milita en X partido político, y ahí fue cuando la realidad me golpeo de frente...
Veía que Massa, Insaurralde e incluso el frente de izquierda conseguían más votos que la lista que yo elegí, de la cual no vi ni un solo voto en las mesas que estuve presente para el escrutinio.
He de admitir sin vergüenza que se me piantó un lagrimón en ese momento.
Porque me di cuenta que ustedes argentinos desagradecidos se olvidaron de él, no lo tuvieron en cuenta, si quiera lo imaginaron dentro de su sobre.
La lista que yo voté con mucho orgullo, llevándola desde mi casa, es esta:
Después de la cantidad de veces que salvaron la tierra ellos no estarán en las próximas elecciones y ustedes lo tendrán que llevar en su conciencia por siempre...