La muerte de Cherspirito, hoy, se me hace de lo más irrelevante. Mientras todos los periódicos le dedican su portada, sólo uno hace referencia a la detención arbitraria de Sandino Bucio (La Jornada), cuya carga simbólica sorprende.
Hoy una editorial en El Universal lo llama “genio del lenguaje”, dudoso y cómico a la vez. Absurdo. Descanse en paz Chespirito, panista y opositor del aborto. Aquel que dijo que Vicente Fox era el mejor presidente que México haya visto. Descanse en paz ese que le generó 1,700 millones de pesos a Televisa haciéndole creer a la gente que la pobreza puede llegar a ser divertida. Descanse en paz ese que acompañaba al presidente, junto con Pati Chapoy y otros “ilustres personajes”, en Palacio Nacional durante el grito de independencia. Descanse en paz ese burgués que se hizo pasar por pueblo.
Una muerte que le viene como anillo al dedo al oficialismo. Nos recuerdas a Jenni Rivera y la forma en que su muerte eclipsó la inconformidad y controversia por las elecciones del 2012. La caja china, de nuevo. Maldita sea Roberto, te hubieras muerto después.
Homenajes todo el día, poco seguimiento de lo público y relevante, mucho pan y circo. Un homenaje que consta del mismo chiste repetido una y otra vez, desde hace 34 años, síntoma de una sociedad incapaz de renovarse. Ojalá un día tengamos productos nacionales igual de exitosos que el tuyo, pero esta vez que nos hagan sentir orgullo.
Ya hay y habrá quién juzgue su trabajo de manera formal. Sin embargo, insisto en que hay que reconocerle su impacto en la cultura popular, más no su notable aportación a la misma.
Ha de estar chafa trascender como parte de una serie de chistes banqueteros, pero lo es más creer que se nos ha ido un grande.