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Una miradita a la situación económica, sin ideologías.

Info12/2/2014
Una miradita a la situación económica, sin ideologías.
La teoría que repiten públicamente muchos economistas mediáticos plantea constantemente una relación bastante directa entre la emisión monetaria y el crecimiento en los precios. Este análisis no se sustenta en la práctica, ya que la inflación es un fenómeno multicausal que en economías como la nuestra se relaciona con la estructura de los mercados y la puja distributiva.

No hay ninguna ley económica que asegure que la emisión por si misma ocasiona inflación. Lo que genera inflación es una cantidad de dinero circulando mayor que la demanda que se corresponde con un determinado nivel de precios, y en argentina existe una puja distributiva impensable en cualquier economía civilizada.

Hay quien dice que hemos caído en lo que Keynes denominó “trampa de la liquidez” (tasas tan bajas que la gente no tiene otra opción que gastar todo su dinero o comprar divisas). En ese caso no habría emisión que alcance para activar la economía porque la demanda de dinero sería infinita orientada no al consumo – como desea esta administración - sino a la compra de divisas (de algo de eso tomaron nota) y la administración se vio obligada a cerrar el mercado de cambios.

Tuvieron que anclar la economía geográficamente y entrar en una mecánica de prueba y error sin plan económico que perdurará hasta que sean reemplazados luego de las elecciones, con suerte sin una crisis mayúscula.

No existen recetas económicas de valor universal para cualquier tiempo y espacio, por eso asumir que existe una ¨trampa de liquidez¨ en argentina parece errado porque ese concepto keynesiano fue válido en un muy diferente medio ambiente condicionante donde la compra de otra moneda no era una opción sensata.

Tomando esto en cuenta, si bien la emisión monetaria en argentina es exóticamente grande, no hay una correspondencia directa con la inflación, porque si la hubiera la tasa sería hiperinflacionaria.

El cuadro lo muestra.



De hecho, el déficit primario está por encima de los $ 260 mil millones, creciendo más que 70% en un año, pero la inflación se mantiene creciente menos que proporcionalmente.
Esta administración nacional requerirá nuevamente una asistencia récord de emisión, serían alrededor de ARS 240 mil millones de emisión monetaria adicional para financiar al Tesoro, lo que representa el 5% del PIB, y eso es más de la mitad de la base monetaria (todo el dinero en circulación que existe).

A pesar de lo antedicho respecto de una falta de correlación directa con la inflación estas cifras resultan tan extrañas y sus efectos tan desconocidos que parece necesario ser prudentes y reducir la principal fuente de emisión -el déficit fiscal-.

Aunque esto no parece lo mejor en un año electoral sería como mínimo una medida cercana a lo que una conducción económica de cualquier parte del mundo tomaría para no poner en peligro de crisis a sus ciudadanos.

Emisión que no impulsa, sigue la recesión.

La actividad económica en octubre registró una caída anual de 4 por ciento, con lo que acumula una baja de dos por ciento hasta octubre.

La industria y el comercio siguen mostrando descensos anuales de 6 y 7 por ciento, respectivamente.

Los servicios se mantienen en terreno positivo, junto – no puede ser de otra manera - con la actividad de la administración pública.

Las variaciones acumuladas en el período enero-octubre, en comparación con igual lapso de 2013, sector por sector fueron:

• Electricidad, agua y gas: 2,8%
• Servicios sociales y salud: 1,9%
• Administración pública: 1,4%
• Agricultura, ganadería, pesca y silvicultura: 1,4%
• Minas y canteras: 1,2%
• Construcción: -0,5%
• Actividad inmobiliaria: -0,6%
• Total: -2%
• Intermediación financiera: -2,6%
• Transporte y comunicación: -3,4%
• Industria manufacturera: -4,1%
• Comercio mayorista y minorista: -4,4%

Transcurridos diez meses del año, el nivel general de actividad mantiene una muy fuerte tendencia negativa. Dos de los sectores más importantes, como la industria y el comercio, continúan mostrando importantes descensos interanuales.

A esto se agrega la caída del sector agrícola a partir del tercer trimestre del año, momento en que pierde influencia el efecto de la producción de soja y maíz.

El sector financiero ha dejado de ser uno el principales impulsores del nivel de actividad para convertirse en la rama con peor rendimiento en la segunda mitad de 2014, situación que no cambiará hasta las elecciones.

Hasta octubre la producción exhibe su mayor retroceso desde la crisis de 2009. La menor producción de maquinaria y equipos, por las menores ventas de automóviles es el factor que provoca la caída del sector fabril, pero no es el único.

Si no se toma en cuenta el impacto de la fabricación de automotores sobre la industria, el retroceso del sector industrial es del 3,2% anual. Lejos de una recuperación, la crisis que vive la industria continúa extendiéndose y alcanza a prácticamente la totalidad de los sectores, situación que esperamos continúe en los restantes meses de este año.

Reservas y Sector Externo

En octubre, el balance comercial fue positivo de US$ 361 millones, 39% menor con respecto al mismo mes del año anterior.

Esto fue porque las exportaciones cayeron 15% más que las importaciones por eso el superávit comercial acumula en lo que va de 2014 $ 6.151 millones, 11% menos que en 2013.

Las exportaciones cayeron 16% en un año, fueron de US$ 5.967 millones.

Se registraron caídas anuales bruscas en las manufacturas de origen agropecuario, manufacturas de origen industrial y combustibles y energía, que bajaron 18%, 21% y 19%, respectivamente.
En tanto, los productos primarios exportados crecieron 2% con respecto octubre del año anterior a fuerza de entregar más cantidad porque los precios siguieron bajando y tuvieron una caída anual de 11%.

Las importaciones, bajaron 14% en relación a un año atrás. Esto fue consecuencia de bruscas disminuciones en las compras de piezas y accesorios para bienes de capital y de autos, que cayeron 37% y 55% en un año.

Cayeron brutalmente los bienes de consumo (-15%) mientras que la compra de combustibles y lubricantes resultaron mayores (5% y 10%, respectivamente) porque ya no producimos ni para la recesión.

Perspectivas poco halagüeñas.

El tipo de cambio oficial apenas se movió en noviembre: registró un alza del orden del 1%. La intención es no devaluar.

No queda claro el cómo. La administración actual quiere volver a sobrevaluar el peso como ancla para frenar la inflación: anclar el tipo de cambio para que se queden quietos los precios y los salarios. Esto es lo de siempre, bajar la inflación aplastando el tipo de cambio.

Las tarifas públicas estarán lo más quietas posibles y la brecha cambiaria entre el oficial y el paralelo o real mantenida con la venta de dólares oficiales para que el público los venda en el paralelo, los bonos ajustables por el dólar y los controles policiales. No se sabe si una mezcla novedosa de ¨trampa argentina de liquidez¨ con peso sobrevaluado y recesión puede terminar muy mal, mal o pésimo, pero esta administración juega a prueba y error.

Hasta hoy no pasó nada grave porque las empresas decididoras de precios no quieren suicidarse y los particulares están entre embriagados y alocados con comprar cuotas (de productos que no necesitan) porque contienen intereses cobrados por adelantado a tasas exóticas incluidas en el precio de los ¨ahora 12 ó 18¨.

A nadie se le ocurre y menos a los productores, vendedores y financiadores que la gente compra entre 60 y 100% más caro que en cualquier país vecino y 200% más caro que en los países desarrollados, con ingresos que son un cuarto, pero la fiesta sigue hasta que algo inesperado ocurra.

La intención oficial de no devaluar para contener precios se enfrenta a una realidad local e internacional, de sentido contrario. Por lo tanto, el panorama es incierto y con final muy peligroso.
El peso está tan sobrevaluado como cuando se hizo la devaluación de enero.

Para las elecciones de 2015, si devaluara a razón de 1% promedio por mes y la tasa de inflación fuera milagrosamente 2% promedio por mes, el tipo de cambio en diciembre de 2015 sería 7,70 pesos de hoy.

Las condiciones macroeconómicas internas para no devaluar son más incómodas que nunca.

Las reservas del Banco Central son más bajas, las exportaciones caen mucho y mal, el financiamiento externo está trabado por lo ya conocido, la brecha cambiaria se mantiene cerca del 50% aun con todas las medidas las policiales y costosas emisiones de bonos y las necesidades financieras en pesos del gobierno son gigantescas

Afortunadamente, las reservas caen pero a un ritmo menor que en los meses previos a la devaluación de enero por los swaps del Banco de China y de Francia y por el cepo al acceso a dólares oficiales para importar. Complementariamente, la tasa de interés está más alta y el nivel de actividad está en baja lo que hace caer las importaciones y se ahorran divisas al precio de la recesión y el creciente desempleo.

Anclar el peso es caro, lo sobrevalua. Es muy difícil hacer eso: subir el tipo de cambio oficial de a poco y encerrar el dólar paralelo para bajar la inflación y bajar salarios y jubilaciones en términos reales, mientras el gasto público sobre más del 40% anual y la expansión monetaria supera 30% anual.

En los últimos meses las cosas en el exterior: cayeron los precios internacionales de las materias primas y se devaluó en los países compradores de la región.
La caída de los precios de los granos agrava la tendencia declinante que las exportaciones vienen registrando desde hace tres años.
La caída del precio del petróleo compensa en parte este problema (al ser Argentina importador neto de combustibles y gas).

La administración actual quiere anclar (sobrevaluar) el peso: cómo manejará el Banco Central la fuerte emisión de moneda de fin de año para financiar al Tesoro? Qué pasará con el juicio de la deuda pública en EE.UU.: si se encamina un arreglo o no? En los meses de menor ingreso de dólares de exportación del año donde crece las compras en el paralelo o los pedidos de cambio oficial para vacacione y las compras con tarjetas hasta donde aguantan sin un crecimiento de la brecha?

Esta paz cambiaria durará muy poco.
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