
UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN
La de Raúl Zambrana es una historia de superación plena de valores, un triatleta paralímpico que entrena con la mente puesta en los Juegos Paralímpicos de Río 2016.


A Raúl la vida le dio un vuelco una mañana de 2007 al sufrir un accidente de moto. Topó con el quitamiedos en la caída, y uno de esos guardaraíles asesinos vino a amputarle una pierna. Entró en Urgencias de Carlos Haya sin conocimiento y con el corazón parado, y allí, agotados los desfibriladores, un ángel de bata blanca vino a salvarlo pinchándole una inyección de adrenalina en el corazón.
Raúl despertó del coma a los cuatro días, y, lejos de hundirse en la fatalidad, decidió salir adelante dando toda una lección de esfuerzo, superación y sacrificio. De trabajar en un asador de pollos de la barriada del Carmen, pasó a convertirse en deportista profesional, entrenando duro y escalando puestos en las competiciones hasta auparse al podium en numerosos campeonatos nacionales e internacionales (en 2012 fue 3º en el Campeonato del Mundo de Acuatlón).




Nadar en el mar, pedalear en bicicleta y correr por el asfalto, en eso consiste el triatlón, uno de los deportes más exigentes del mundo (de hecho, a los amigos que cambiaron el atletismo por el triatlón siempre les digo lo mismo: "Te sales de Guatemala y te metes en Guatepeor", por la de horas que tienen que echarle de entrenamiento). Raúl, que es del pueblo malagueño de Alameda, usa una prótesis en su pierna izquierda para la carrera y otra diferente para la bicicleta, y en la natación compensa con su pundonor la movilidad reducida de uno de sus brazos.

Si queres saber mas acerca de este ejemplo de superación esta es su web:
www.raulzambrana.com
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