Muchas veces las personas caen enfermas y mueren porque fallan sus órganos vitales. Pero estamos a punto de disponer de recambios para nuestros cuerpos; es decir, de poder fabricar a voluntad órganos que después podamos implantarnos para reemplazar aquellos que ya no nos funcionan por edad o enfermedad. De hecho el aspecto quirúrgico, la fontanería con permiso de los cirujanos, está perfectamente resuelta: desde el primer trasplante de un órgano con éxito (un riñón, en Boston, en 1958; antes hubo intentos varios que fracasaron) se han puesto a punto técnicas para implantar órganos de reemplazo para casi todos los más importantes sistemas del cuerpo. Hemos transplantado corazones, pulmones, hígados, riñones, intestinos, e incluso hemos reimplantado órganos seccionados como brazos, manos o dedos. Hay dos problemas, no obstante: la escasez de órganos producto de donación que puedan usarse, y las dificultades que genera el rechazo por parte del sistema inmunitario del receptor. Esto limita las posibilidades: lo ideal sería disponer de órganos fabricados a voluntad y compatibles con el sistema inmunológico del paciente; es decir, de repuestos orgánicos, como los recambios de un automóvil.
Y eso es lo que estamos consiguiendo, por diversas técnicas. Ya se ha realizado con éxito el cultivo in vitro y la implantación funcional de un órgano en ratones : el timo, una pequeña glándula clave en el sistema inmune. El órgano se cultivó a partir de células madre del propio receptor, por lo que era compatible con su sistema sin posibilidad de rechazo. El cirujano estadounidense Anthony Atala y su equipo construyen hasta 30 tipos de tejidos diferentes en el laboratorio a partir de células del paciente, y con ellos órganos completos como hígados completos , uretras, vejigas urinarias o narices para personas que las habían perdido.
Según conocemos más del proceso por el que las células se diferencian y una masa informe de unidades idénticas se transforma en diferentes tejidos especializados podremos fabricar órganos más complejos. Se han fabricado ya, e implantado, órganos como vaginas para niñas nacidas sin ella por anormalidades genéticas . El equipo de Atala es capaz de crear hasta 30 tipos diferentes de tejidos y órganos a partir de células madre por diversos tratamientos.
Por supuesto un órgano funcional no es simplemente un tejido ya diferenciado, sino algo mucho más complejo: una estructura tridimensional en la que se integran múltiples tejidos, a veces con un andamiaje tridimensional de sujeción. Para resolver estos problemas se trabaja en extraer estos andamiajes biológicos de órganos de difuntos para quitarles las células y después repoblarlos con tejidos cultivados a partir de las células madre del paciente. Se obtiene así un órgano funcionalmente nuevo, y sin problemas de rechazo. Otra técnica es la construcción de órganos usando una versión especializada de una impresora 3D que va depositando células en capas sucesivas; igual que una impresora de plástico, es posible intercalar diferentes tipos de células (como si fueran los distintos colores de una impresora), lo que permite construir órganos complejos.
Pronto podremos fabricar órganos fuera del cuerpo para reemplazar los dañados y sin posibilidad de rechazo, que luego podrán implantarnos mediante cirugía. El paso siguiente, sin embargo, irá aún más lejos: algún día quizá sea posible regenerar órganos perdidos , es decir, activar los poderes de curación hasta hacer que el propio cuerpo reconstruya lo dañado sin necesidad de implantarlo quirúrgicamente. Entonces será posible que los recambios nos crezcan dentro. Y nuestra vida se podrá alargar décadas.
Y eso es lo que estamos consiguiendo, por diversas técnicas. Ya se ha realizado con éxito el cultivo in vitro y la implantación funcional de un órgano en ratones : el timo, una pequeña glándula clave en el sistema inmune. El órgano se cultivó a partir de células madre del propio receptor, por lo que era compatible con su sistema sin posibilidad de rechazo. El cirujano estadounidense Anthony Atala y su equipo construyen hasta 30 tipos de tejidos diferentes en el laboratorio a partir de células del paciente, y con ellos órganos completos como hígados completos , uretras, vejigas urinarias o narices para personas que las habían perdido.
Según conocemos más del proceso por el que las células se diferencian y una masa informe de unidades idénticas se transforma en diferentes tejidos especializados podremos fabricar órganos más complejos. Se han fabricado ya, e implantado, órganos como vaginas para niñas nacidas sin ella por anormalidades genéticas . El equipo de Atala es capaz de crear hasta 30 tipos diferentes de tejidos y órganos a partir de células madre por diversos tratamientos.
Por supuesto un órgano funcional no es simplemente un tejido ya diferenciado, sino algo mucho más complejo: una estructura tridimensional en la que se integran múltiples tejidos, a veces con un andamiaje tridimensional de sujeción. Para resolver estos problemas se trabaja en extraer estos andamiajes biológicos de órganos de difuntos para quitarles las células y después repoblarlos con tejidos cultivados a partir de las células madre del paciente. Se obtiene así un órgano funcionalmente nuevo, y sin problemas de rechazo. Otra técnica es la construcción de órganos usando una versión especializada de una impresora 3D que va depositando células en capas sucesivas; igual que una impresora de plástico, es posible intercalar diferentes tipos de células (como si fueran los distintos colores de una impresora), lo que permite construir órganos complejos.
Pronto podremos fabricar órganos fuera del cuerpo para reemplazar los dañados y sin posibilidad de rechazo, que luego podrán implantarnos mediante cirugía. El paso siguiente, sin embargo, irá aún más lejos: algún día quizá sea posible regenerar órganos perdidos , es decir, activar los poderes de curación hasta hacer que el propio cuerpo reconstruya lo dañado sin necesidad de implantarlo quirúrgicamente. Entonces será posible que los recambios nos crezcan dentro. Y nuestra vida se podrá alargar décadas.