Corría el año 1561 y hace cien que todo gobierno central y orden habían desaparecido del Japón.
En una tierra de relieves tortuosos, de terremotos y tifones, de grandes señores de la guerra que luchan sin cesar uno contra otro, donde la traición es orden del día y donde los grandes clanes son destruidos sin más de cada día, dos hombres, dos samuráis, dos de los generales invictos del sol naciente se encontraban, cara a cara, en una batalla apocalíptica en lo que hoy es Nagano.
Los personajes
Takeda Shingen (usaremos el orden de la onomástica japonesa, primero el nombre del clan o familia, y luego el nombre de pila) nació en 1521 en la provincia de Kai, hijo del Señor regional, Takeda Nobutora. Si bien el clan Takeda era uno destacado de la región central de la isla de Honshu (la gran isla del Japón), fue Shingen quien llevó a su clan a su máxima gloria.
Como buen Samurái, en su carácter se entremezclaban dotes refinadas y cultas como otras más sangrientas y despiadadas. Gran poeta y músico, a los veintiún años hereda el liderazgo del clan y muestra ser un estratega consumado, así como un notable organizador del ejército.
La revolución militar del clan Takeda significó la creación de una caballería que se convertiría en leyenda.
Si bien la figura del Samurái siempre estuvo vinculada al caballo, los arqueros montados significaban más luchar individualmente orbitando alrededor de las formaciones de infantería en la batalla.
Takeda Shingen
Shingen creó una caballería organizada en formaciones predeterminadas, las verdaderas primeras cargas de infantería que aterrorizaron a los enemigos de Takeda. Filas completas de caballeros con lanzas haciendo de martillo contra el yunque de las complejas formaciones de infantería samurái.
Shingen tenía veinticuatro generales que, como funcionaría siglos después el ejército de Napoleón, comandaban grandes ejércitos con capacidad de maniobra individual, al mismo tiempo que respondían rápidamente en la cadena de mando al líder del clan.
Blasón (mon) del Clan Takeda
Shingen, al mismo tiempo brutal y sabio, se sentaba en su puesto de mando en el centro de las formaciones, con su armadura roja de penacho blanco y su tessen (bastón de mando de acero), y su presencia bastaba para dotar a sus hombres de una energía salvaje en la batalla.
Rojo era el color del clan Takeda, y su blasón eran cuatro rombos agrupados para formar un rombo mayor, representación su lema (tomado del Arte de la Guerra de Tsun Tzu) “Veloz como el viento, sereno como el bosque, feroz como el fuego, inmóvil como la montaña”.
Shingen fue apodado El tigre de Kai.
Estatua de Takeda Shingen con su bastón de mando o Tessen.
Uesugi Kenshin fue una de las paradojas más inquietantes del Japón. Religioso y guerrero, al mismo tiempo monje y samurái. Si alguna vez el honor del samurái existió en la era de los estados en guerra (sengoku Jidai) fue Kenshin quién mejor lo expresó. Capaz de salvar a sus peores enemigos si consideraba que la batalla no era justa, era un guerrero terrible en el campo de batalla.
Uesugi Kenshin
Kenshin nació en 1530, en la provincia de Echigo, en un momento en que el clan Uesugi luchaba por sobrevivir. Su padre había muerto en una campaña fallida en una provincia vecina, y su hermano mayor y heredero había tomado el mando del clan acuciado por todos los frentes luego de la derrota.
Kenshin fue destinado a un templo, donde vivió desde los siete a los catorce años. Pero una lucha de facciones dentro del propio clan llevó a que muchos de los principales generales de Uesugi lo reclamaran como líder. Harukage, su hermano mayor, no demostraba ser un buen líder, y Kenshin se vio obligado a entrar en guerra contra su propia sangre. En la batalla resultante, Kenshin demostró ser un general superior, y su facción resultó triunfante.
Mon del clan Uesugi
Kenshin nunca se perdonó del todo la muerte de su hermano, obligado a cometer seppuku, luego de la derrota. Varias veces las terribles decisiones que el sobrevivir a una era de guerra total imponía a los grandes señores lo llevaron a querer retirarse a una vida de monje, retirado de la violencia y traición de todos los días. Pero la sangre de un guerrero corría por sus venas.
Sus proezas en el campo de batalla fueron tales que sus seguidores llegaron a considerarlo un avatar o encarnación del dios budista de la guerra, Bishamonten.
Buscando conciliar tantas contradicciones, Kenshin se consagró al celibato y a una vida monástica, se rapó la cabeza (por eso solía luchar con el velo blanco que usaban los monjes guerrero del Japón) pero siguió manteniendo las armas del samurái. Incluso el nombre que eligió al convertirse era el de un guerrero. El hasta entonces Nagao Kagetora se llamaría Kenshin, “corazón de espada” en Japonés.
Estatua de Uesugi Kenshin
Tan temido como soldado, fue respetado y querido como líder. Uesugi Kenshin fue un notable administrador, y el nivel de vida en Echigo mejoró notablemente durante su gobierno. Incluso solía decir que los agricultores eran el verdadero tesoro de su feudo, y que el deber del guerrero en una época de guerra era protegerlos. Al mismo tiempo, su retiro a la vida religiosa no le fue fácil a un hombre eminentemente sensual, y nunca pudo vencer su amor por el sake (bebida alcohólica tradicional)
Solía liderar sus ejércitos desde el frente, con su armadura y su velo de monje. Estratega audaz, siempre trataba de ser el primero en actuar y adelantarse a las decisiones de sus rivales.
Kenshin fue apodado “El dragón de Kai”.
Cara a cara
Hacemos aquí una pequeña referencia a la mitología china. Recordamos que en la tradición del Ying y el Yang, el tigre y el dragón son los dos opuestos siempre en conflicto, el dragón siendo puro Yang, potencia, fuerza brutal activa desatada. El tigre es Ying, la fuerza pasiva que espera agazapada el movimiento de su rival y salta súbitamente a la acción. No es casual que los protagonistas de esta historia fueran apodados Tigre y Dragón. Ambos habían conquistado a sus vecinos, y siendo Kai y Echigo dos feudos cercanos, el tigre y el dragón estaban destinados a enfrentarse.
Conflicto
En septiembre de 1561 Kenshin invadió Shinano con 13.000 hombres. Al ser Shinano un feudo que lindaba con Kai, Shingen se vio obligado a dejar su tierra con 20.000 hombres. Kawanakajima era una encrucijada en donde Uesugi y Takeda ya se habían enfrentado anteriormente en reyertas menores.
Sobre Kawanakajima Shingen tenía una fortaleza, el castillo de Kaizu, con sólo 150 hombres, pero brillantemente defendido, al estar flanqueado por un río (el Chikuma) y una montaña, Saijoyama, por lo cual sólo podía ser atacado desde un lugar.
Kenshin fingió intentar un sitio poniendo su campamento en el monte Saijoyama. Kenshin sabía, por su red de espías, que Shingen se dirigía hacia allí con un gran ejército, así que tomo una posición alta desde la que la legendaria caballería Takeda fuera de poca utilidad.
Al llegar al castillo de Kaizu, Shingen reunió a sus veinticuatro generales. Su principal estratega, Yamamoto Kansuke, sugirió usar la llamada táctica del pájaro carpintero. El pájaro carpintero golpea el tronco de un árbol por un lado, forzando a los insectos a salir por otro lugar, y luego los captura por allí.
Kansuke sugirió dividir las fuerzas, superiores en número, en dos. 8.000 hombres atacarían de noche el monte Saijoyama, forzando al ejército de Uesugi a dejar la posición y dirigirse a la llanura de Kawanikajima, donde la principal fuerza de Takeda los esperaría en formación kakuyoku o Ala de grulla. Esta formación (todas las formaciones militares del período eran complejísimas) consistía en dejar una primera compañía en el centro (compuesta de lanceros y arcabuceros a los lados) para contener al enemigo mientras las “alas” de la grulla a los lados lo rodeaban.
Kakuyoku o "formación alas de grulla"
La batalla
Así comenzaba el duelo mental de los dos generales. Masanobu Kosaka, general de Shingen, dejó el castillo de Kaizu a la noche con 8.000 y se dirigió al monte Saijoyama a resguardo de la oscuridad.
En la noche, ocurrió algo que todavía es materia de debate. Se dice que Kenshin observó un movimiento de antorchas en el castillo de Kaizu. Se ha dicho también que la notable red de espías de Uesugi le informó del movimiento de tropas enemigo. Fuera como fuere, Kenshin debió hacer una de las apuestas más fuertes de la historia del período Sengoku. Decidió abandonar el campamento y bajar del monte Saijoyama con destino a la llanura. Era una maniobra peligrosa, de ser detectado podía alertar al ejército en el castillo, y así quedar atrapado entre las dos fuerzas de Takeda.
La disciplina del ejército de Uesugi fue puesta a prueba. En la completa oscuridad, se dice que incluso poniendo pedazos de tela en las pezuñas de los caballos, Kenshin lideró el descenso nocturno del monte.
A la mañana, Shingen dejó el castillo y al llegar a la llanura de Kawanakajima se horrorizó al encontrar los 13.000 hombres de Uesugi listos para la batalla. Shingen sólo tenía 12.000 hombres sin formar.
La apuesta consistía en velocidad contra resistencia, dragón (yang) contra tigre (ying). Kenshin tenía que aprovechar la ventaja táctica y de números para vencer a Shingen antes de que la fuerza de 8.000 a cargo de Masanobu Kosaka bajara de la montaña. Shingen tenía que contener el ataque de Kenshin hasta entonces.
Shingen se sentó sobre una silla portátil en forma de cruz en el centro de su formación defensiva, a la vista de todos. Eligió la formación ala de grulla, pero no con la intención de rodear a Uesugi, sino de que la formación central adelantada pudiera contener a la punta de lanza del ejército Uesugi, y al mismo tiempo que pudiera retroceder sin perder la formación.
Kenshin eligió su mejor formación ofensiva, Kuruma gakari (algo así como rotación de una rueda). Esta táctica sigue siendo un misterio. Aparentemente era una formación circular que en su rotación hacía que las fuerzas que entraban en combate siempre estuvieran frescas, mientras que la parte atacada siempre era la misma. Sin embargo, no se conocen planos de cómo pudo haberse visto o funcionado, ya que era una táctica secreta sólo conocida por los generales de Uesugi.
Cada vez que Kenshin había usado el Kuruma Gakari, las líneas del ejército enemigo se habían roto. Pero este no era cualquier ejército, era el Takeda, famoso por su ferocidad y disciplina.
El general destinado por Shingen para el centro de la formación ala de grulla fue nada menos que su hermano, Takeda Nobushige. En la primera oleada del Kuruma Gakari, loa vanguardia de Uesugi estaba a cargo de Kakizaki Kageie.
El choque fue brutal, y si bien la defensa de Takeda se mantuvo, las bajas fueron terribles, y en un momento el hermano de Shingen calló mientras luchaba valientemente. El gran estratega del clan, Yamamoto Kansuke, sintiéndose culpable por la falla de la estrategia de dividir el ejército, lideró una carga tratando de rescatar a Nobushige. Habiendo fallado, Kansuke cargó directamente contra la vanguardia de Uesugi y fue acribillado por sus arcabuceros.
Más allá de las pérdidas, la línea de Takeda se mantuvo.
La muerte de Yamamoto Kansuke
El tigre y el dragón
Sabiendo que era cuestión de tiempo para que los 8000 hombres restantes de Takeda llegaran desde el monte Saijoyama, Kenshin decidió tomar el asunto en sus manos.
Kenshin desenvainó su espada y se puso en el centro de la formación de rueda para una carga definitiva.
Aquí se produjo uno de los momentos legendarios de la era Sengoku.
Mientras la carga feroz de los Uesugi, liderada por Kenshin en persona, se abría paso por las fuerzas extenuadas de Takega, uno de los generales le sugirió (con buen juicio) a Shingen que se retirara a la seguridad del castillo. Shingen le respondió: “de ninguna manera, esta es la batalla más importante de mi vida”.
La carga de Kenshin se abrió paso, y en un momento, encontró una brecha en la formación que dejaba el camino libre al puesto de mando de Shingen. La táctica más vieja de la guerra, matar al rey.
Kenshin y sus guerreros más cercanos galoparon a Shingen. Shingen, que estaba dando órdenes, no tuvo tiempo de sacar su espada. Kenshin y Shingen, el dragón y el tigre, estaban por primera y última vez, frente a frente. Kenshin atacó desde el caballo con su espada, y Shingen atajó el espadazo con lo único que tenía a mano, su bastón de mando, su tessen. Luego Kenshin dio un segundo espadazo que rompió el bastón de Shingen y le produjo una herida en el hombro. Al fin, un soldado de Shingen logró asestarle un lanzazo al caballo de Kenshin, que escapó del lugar rodeado de sus hombres.
La confrontación personal de Kenshin y Shingen.
Final
Así terminó la batalla de Kawanakajima. El grupo de 8000 hombres a cargo de Kosaka llegó al campo de batalla y atacó la retaguardia de Kenshin, que resistió valientemente liderada por Kagemochi Amakazu. Kesnhin debió abandonar el ataque y socorrer la retaguardia.
Al final del día, nadie había ganado claramente. Kenshin había superado la táctica de Shingen, había vencido en el duelo y la apuesta de los generales, pero debió retirarse. Shingen había evitado la caída del castillo y la invasión de Kenshin a través de Shinano, pero había perdido generales y a su hermano en la batalla.
Kenshin perdió 3000 hombres y Shingen más de 4000. La tasa de mortalidad fue de arriba del 20%, una de las batallas más sangrientas de la historia del Japón.
Epílogo
Kenshin Uesugi y Takeda Shingen nunca fueron conquistados, siguieron siendo una espina en el zapato de aquellos que quisieran unificar el país del sol naciente hasta el final de sus días.
En 1572, el futuro Shogún Tokugawa Ieyasu intentó invadir el territorio de Shingen y sufrió su peor derrota en Mikatagahara a manos del viejo general. Ieyasu escapó de la muerte a duras penas y aprendió a no volver a apresurarse a entrar en batalla.
En 1578, Oda Nobunaga, que ya gobernaba la mitad del Japón, invadió la provincia de Echigo con 48000 hombres y sufrió una derrota catastrófica en Tedorigawa a manos de Kenshin y sus 30000 soldados.
En los años finales, surgió una admiración mutua entre Kenshin y Shingen, el tipo de respeto que sólo dos rivales que entienden el genio del otro pueden sentir. Un momento especial fue cuando los distintos clanes que circundaban Kai (feudo sin salida al mar) decidieron bloquear las rutas comerciales de Shingen, esperando que la falta de sal hiciera que el viejo tigre sucumbiera al hambre. Cuando todo estaba perdido, Shingen recibió una caravana de sal que le había mandado nada menos que Kenshin, salvando así a los Takeda de la caída.
Los distintos jefes de clan le preguntaron a Kenshin por qué había salvado a su gran enemigo. Kenshin respondió: “Las guerras se ganan con espadas y lanzas, no con arroz y sal”.
Takeda Shingen murió en 1573. Se dice que Kenshin lloró la pérdida de su rival.
Kenshin Uesugi murió de cáncer de estómago en 1578, poco después de haber vencido a Nobunaga. Su poema final dice:
“Incluso una vida de prosperidad no es más que una copa de sake/ Cuarenta y nueve años pasaron como un sueño. / No sé qué es la vida, tampoco la muerte/ año tras año, nada más que un sueño. / Más allá de las puertas del cielo o el infierno,
estoy de pie/ y la luz de la luna asoma libre de las nubes del apego.”
La falta de estos generales permitió que, primero Nobunaga, luego Hideyoshi y Ieyasu, pudieran unir el país bajo su puño de hierro.
Shingen y Kenshin pelearon cientos de batallas, contra otros y muchas veces contra sí mismos, y nunca fueron conquistados. Se encontraron una sola vez, en una llanura en Shinano, en septiembre de 1561, y desde entonces, el tigre y el dragón no han dejado de rugir en la tierra del sol naciente.
En una tierra de relieves tortuosos, de terremotos y tifones, de grandes señores de la guerra que luchan sin cesar uno contra otro, donde la traición es orden del día y donde los grandes clanes son destruidos sin más de cada día, dos hombres, dos samuráis, dos de los generales invictos del sol naciente se encontraban, cara a cara, en una batalla apocalíptica en lo que hoy es Nagano.
Los personajes
Takeda Shingen (usaremos el orden de la onomástica japonesa, primero el nombre del clan o familia, y luego el nombre de pila) nació en 1521 en la provincia de Kai, hijo del Señor regional, Takeda Nobutora. Si bien el clan Takeda era uno destacado de la región central de la isla de Honshu (la gran isla del Japón), fue Shingen quien llevó a su clan a su máxima gloria.
Como buen Samurái, en su carácter se entremezclaban dotes refinadas y cultas como otras más sangrientas y despiadadas. Gran poeta y músico, a los veintiún años hereda el liderazgo del clan y muestra ser un estratega consumado, así como un notable organizador del ejército.
La revolución militar del clan Takeda significó la creación de una caballería que se convertiría en leyenda.
Si bien la figura del Samurái siempre estuvo vinculada al caballo, los arqueros montados significaban más luchar individualmente orbitando alrededor de las formaciones de infantería en la batalla.
Takeda Shingen
Shingen creó una caballería organizada en formaciones predeterminadas, las verdaderas primeras cargas de infantería que aterrorizaron a los enemigos de Takeda. Filas completas de caballeros con lanzas haciendo de martillo contra el yunque de las complejas formaciones de infantería samurái.
Shingen tenía veinticuatro generales que, como funcionaría siglos después el ejército de Napoleón, comandaban grandes ejércitos con capacidad de maniobra individual, al mismo tiempo que respondían rápidamente en la cadena de mando al líder del clan.
Blasón (mon) del Clan Takeda
Shingen, al mismo tiempo brutal y sabio, se sentaba en su puesto de mando en el centro de las formaciones, con su armadura roja de penacho blanco y su tessen (bastón de mando de acero), y su presencia bastaba para dotar a sus hombres de una energía salvaje en la batalla.
Rojo era el color del clan Takeda, y su blasón eran cuatro rombos agrupados para formar un rombo mayor, representación su lema (tomado del Arte de la Guerra de Tsun Tzu) “Veloz como el viento, sereno como el bosque, feroz como el fuego, inmóvil como la montaña”.
Shingen fue apodado El tigre de Kai.
Estatua de Takeda Shingen con su bastón de mando o Tessen.
Uesugi Kenshin fue una de las paradojas más inquietantes del Japón. Religioso y guerrero, al mismo tiempo monje y samurái. Si alguna vez el honor del samurái existió en la era de los estados en guerra (sengoku Jidai) fue Kenshin quién mejor lo expresó. Capaz de salvar a sus peores enemigos si consideraba que la batalla no era justa, era un guerrero terrible en el campo de batalla.
Uesugi Kenshin
Kenshin nació en 1530, en la provincia de Echigo, en un momento en que el clan Uesugi luchaba por sobrevivir. Su padre había muerto en una campaña fallida en una provincia vecina, y su hermano mayor y heredero había tomado el mando del clan acuciado por todos los frentes luego de la derrota.
Kenshin fue destinado a un templo, donde vivió desde los siete a los catorce años. Pero una lucha de facciones dentro del propio clan llevó a que muchos de los principales generales de Uesugi lo reclamaran como líder. Harukage, su hermano mayor, no demostraba ser un buen líder, y Kenshin se vio obligado a entrar en guerra contra su propia sangre. En la batalla resultante, Kenshin demostró ser un general superior, y su facción resultó triunfante.
Mon del clan Uesugi
Kenshin nunca se perdonó del todo la muerte de su hermano, obligado a cometer seppuku, luego de la derrota. Varias veces las terribles decisiones que el sobrevivir a una era de guerra total imponía a los grandes señores lo llevaron a querer retirarse a una vida de monje, retirado de la violencia y traición de todos los días. Pero la sangre de un guerrero corría por sus venas.
Sus proezas en el campo de batalla fueron tales que sus seguidores llegaron a considerarlo un avatar o encarnación del dios budista de la guerra, Bishamonten.
Buscando conciliar tantas contradicciones, Kenshin se consagró al celibato y a una vida monástica, se rapó la cabeza (por eso solía luchar con el velo blanco que usaban los monjes guerrero del Japón) pero siguió manteniendo las armas del samurái. Incluso el nombre que eligió al convertirse era el de un guerrero. El hasta entonces Nagao Kagetora se llamaría Kenshin, “corazón de espada” en Japonés.
Estatua de Uesugi Kenshin
Tan temido como soldado, fue respetado y querido como líder. Uesugi Kenshin fue un notable administrador, y el nivel de vida en Echigo mejoró notablemente durante su gobierno. Incluso solía decir que los agricultores eran el verdadero tesoro de su feudo, y que el deber del guerrero en una época de guerra era protegerlos. Al mismo tiempo, su retiro a la vida religiosa no le fue fácil a un hombre eminentemente sensual, y nunca pudo vencer su amor por el sake (bebida alcohólica tradicional)
Solía liderar sus ejércitos desde el frente, con su armadura y su velo de monje. Estratega audaz, siempre trataba de ser el primero en actuar y adelantarse a las decisiones de sus rivales.
Kenshin fue apodado “El dragón de Kai”.
Cara a cara
Hacemos aquí una pequeña referencia a la mitología china. Recordamos que en la tradición del Ying y el Yang, el tigre y el dragón son los dos opuestos siempre en conflicto, el dragón siendo puro Yang, potencia, fuerza brutal activa desatada. El tigre es Ying, la fuerza pasiva que espera agazapada el movimiento de su rival y salta súbitamente a la acción. No es casual que los protagonistas de esta historia fueran apodados Tigre y Dragón. Ambos habían conquistado a sus vecinos, y siendo Kai y Echigo dos feudos cercanos, el tigre y el dragón estaban destinados a enfrentarse.
Conflicto
En septiembre de 1561 Kenshin invadió Shinano con 13.000 hombres. Al ser Shinano un feudo que lindaba con Kai, Shingen se vio obligado a dejar su tierra con 20.000 hombres. Kawanakajima era una encrucijada en donde Uesugi y Takeda ya se habían enfrentado anteriormente en reyertas menores.
Sobre Kawanakajima Shingen tenía una fortaleza, el castillo de Kaizu, con sólo 150 hombres, pero brillantemente defendido, al estar flanqueado por un río (el Chikuma) y una montaña, Saijoyama, por lo cual sólo podía ser atacado desde un lugar.
Kenshin fingió intentar un sitio poniendo su campamento en el monte Saijoyama. Kenshin sabía, por su red de espías, que Shingen se dirigía hacia allí con un gran ejército, así que tomo una posición alta desde la que la legendaria caballería Takeda fuera de poca utilidad.
Al llegar al castillo de Kaizu, Shingen reunió a sus veinticuatro generales. Su principal estratega, Yamamoto Kansuke, sugirió usar la llamada táctica del pájaro carpintero. El pájaro carpintero golpea el tronco de un árbol por un lado, forzando a los insectos a salir por otro lugar, y luego los captura por allí.
Kansuke sugirió dividir las fuerzas, superiores en número, en dos. 8.000 hombres atacarían de noche el monte Saijoyama, forzando al ejército de Uesugi a dejar la posición y dirigirse a la llanura de Kawanikajima, donde la principal fuerza de Takeda los esperaría en formación kakuyoku o Ala de grulla. Esta formación (todas las formaciones militares del período eran complejísimas) consistía en dejar una primera compañía en el centro (compuesta de lanceros y arcabuceros a los lados) para contener al enemigo mientras las “alas” de la grulla a los lados lo rodeaban.
Kakuyoku o "formación alas de grulla"
La batalla
Así comenzaba el duelo mental de los dos generales. Masanobu Kosaka, general de Shingen, dejó el castillo de Kaizu a la noche con 8.000 y se dirigió al monte Saijoyama a resguardo de la oscuridad.
En la noche, ocurrió algo que todavía es materia de debate. Se dice que Kenshin observó un movimiento de antorchas en el castillo de Kaizu. Se ha dicho también que la notable red de espías de Uesugi le informó del movimiento de tropas enemigo. Fuera como fuere, Kenshin debió hacer una de las apuestas más fuertes de la historia del período Sengoku. Decidió abandonar el campamento y bajar del monte Saijoyama con destino a la llanura. Era una maniobra peligrosa, de ser detectado podía alertar al ejército en el castillo, y así quedar atrapado entre las dos fuerzas de Takeda.
La disciplina del ejército de Uesugi fue puesta a prueba. En la completa oscuridad, se dice que incluso poniendo pedazos de tela en las pezuñas de los caballos, Kenshin lideró el descenso nocturno del monte.
A la mañana, Shingen dejó el castillo y al llegar a la llanura de Kawanakajima se horrorizó al encontrar los 13.000 hombres de Uesugi listos para la batalla. Shingen sólo tenía 12.000 hombres sin formar.
La apuesta consistía en velocidad contra resistencia, dragón (yang) contra tigre (ying). Kenshin tenía que aprovechar la ventaja táctica y de números para vencer a Shingen antes de que la fuerza de 8.000 a cargo de Masanobu Kosaka bajara de la montaña. Shingen tenía que contener el ataque de Kenshin hasta entonces.
Shingen se sentó sobre una silla portátil en forma de cruz en el centro de su formación defensiva, a la vista de todos. Eligió la formación ala de grulla, pero no con la intención de rodear a Uesugi, sino de que la formación central adelantada pudiera contener a la punta de lanza del ejército Uesugi, y al mismo tiempo que pudiera retroceder sin perder la formación.
Kenshin eligió su mejor formación ofensiva, Kuruma gakari (algo así como rotación de una rueda). Esta táctica sigue siendo un misterio. Aparentemente era una formación circular que en su rotación hacía que las fuerzas que entraban en combate siempre estuvieran frescas, mientras que la parte atacada siempre era la misma. Sin embargo, no se conocen planos de cómo pudo haberse visto o funcionado, ya que era una táctica secreta sólo conocida por los generales de Uesugi.
Cada vez que Kenshin había usado el Kuruma Gakari, las líneas del ejército enemigo se habían roto. Pero este no era cualquier ejército, era el Takeda, famoso por su ferocidad y disciplina.
El general destinado por Shingen para el centro de la formación ala de grulla fue nada menos que su hermano, Takeda Nobushige. En la primera oleada del Kuruma Gakari, loa vanguardia de Uesugi estaba a cargo de Kakizaki Kageie.
El choque fue brutal, y si bien la defensa de Takeda se mantuvo, las bajas fueron terribles, y en un momento el hermano de Shingen calló mientras luchaba valientemente. El gran estratega del clan, Yamamoto Kansuke, sintiéndose culpable por la falla de la estrategia de dividir el ejército, lideró una carga tratando de rescatar a Nobushige. Habiendo fallado, Kansuke cargó directamente contra la vanguardia de Uesugi y fue acribillado por sus arcabuceros.
Más allá de las pérdidas, la línea de Takeda se mantuvo.
La muerte de Yamamoto Kansuke
El tigre y el dragón
Sabiendo que era cuestión de tiempo para que los 8000 hombres restantes de Takeda llegaran desde el monte Saijoyama, Kenshin decidió tomar el asunto en sus manos.
Kenshin desenvainó su espada y se puso en el centro de la formación de rueda para una carga definitiva.
Aquí se produjo uno de los momentos legendarios de la era Sengoku.
Mientras la carga feroz de los Uesugi, liderada por Kenshin en persona, se abría paso por las fuerzas extenuadas de Takega, uno de los generales le sugirió (con buen juicio) a Shingen que se retirara a la seguridad del castillo. Shingen le respondió: “de ninguna manera, esta es la batalla más importante de mi vida”.
La carga de Kenshin se abrió paso, y en un momento, encontró una brecha en la formación que dejaba el camino libre al puesto de mando de Shingen. La táctica más vieja de la guerra, matar al rey.
Kenshin y sus guerreros más cercanos galoparon a Shingen. Shingen, que estaba dando órdenes, no tuvo tiempo de sacar su espada. Kenshin y Shingen, el dragón y el tigre, estaban por primera y última vez, frente a frente. Kenshin atacó desde el caballo con su espada, y Shingen atajó el espadazo con lo único que tenía a mano, su bastón de mando, su tessen. Luego Kenshin dio un segundo espadazo que rompió el bastón de Shingen y le produjo una herida en el hombro. Al fin, un soldado de Shingen logró asestarle un lanzazo al caballo de Kenshin, que escapó del lugar rodeado de sus hombres.
La confrontación personal de Kenshin y Shingen.
Final
Así terminó la batalla de Kawanakajima. El grupo de 8000 hombres a cargo de Kosaka llegó al campo de batalla y atacó la retaguardia de Kenshin, que resistió valientemente liderada por Kagemochi Amakazu. Kesnhin debió abandonar el ataque y socorrer la retaguardia.
Al final del día, nadie había ganado claramente. Kenshin había superado la táctica de Shingen, había vencido en el duelo y la apuesta de los generales, pero debió retirarse. Shingen había evitado la caída del castillo y la invasión de Kenshin a través de Shinano, pero había perdido generales y a su hermano en la batalla.
Kenshin perdió 3000 hombres y Shingen más de 4000. La tasa de mortalidad fue de arriba del 20%, una de las batallas más sangrientas de la historia del Japón.
Epílogo
Kenshin Uesugi y Takeda Shingen nunca fueron conquistados, siguieron siendo una espina en el zapato de aquellos que quisieran unificar el país del sol naciente hasta el final de sus días.
En 1572, el futuro Shogún Tokugawa Ieyasu intentó invadir el territorio de Shingen y sufrió su peor derrota en Mikatagahara a manos del viejo general. Ieyasu escapó de la muerte a duras penas y aprendió a no volver a apresurarse a entrar en batalla.
En 1578, Oda Nobunaga, que ya gobernaba la mitad del Japón, invadió la provincia de Echigo con 48000 hombres y sufrió una derrota catastrófica en Tedorigawa a manos de Kenshin y sus 30000 soldados.
En los años finales, surgió una admiración mutua entre Kenshin y Shingen, el tipo de respeto que sólo dos rivales que entienden el genio del otro pueden sentir. Un momento especial fue cuando los distintos clanes que circundaban Kai (feudo sin salida al mar) decidieron bloquear las rutas comerciales de Shingen, esperando que la falta de sal hiciera que el viejo tigre sucumbiera al hambre. Cuando todo estaba perdido, Shingen recibió una caravana de sal que le había mandado nada menos que Kenshin, salvando así a los Takeda de la caída.
Los distintos jefes de clan le preguntaron a Kenshin por qué había salvado a su gran enemigo. Kenshin respondió: “Las guerras se ganan con espadas y lanzas, no con arroz y sal”.
Takeda Shingen murió en 1573. Se dice que Kenshin lloró la pérdida de su rival.
Kenshin Uesugi murió de cáncer de estómago en 1578, poco después de haber vencido a Nobunaga. Su poema final dice:
“Incluso una vida de prosperidad no es más que una copa de sake/ Cuarenta y nueve años pasaron como un sueño. / No sé qué es la vida, tampoco la muerte/ año tras año, nada más que un sueño. / Más allá de las puertas del cielo o el infierno,
estoy de pie/ y la luz de la luna asoma libre de las nubes del apego.”
La falta de estos generales permitió que, primero Nobunaga, luego Hideyoshi y Ieyasu, pudieran unir el país bajo su puño de hierro.
Shingen y Kenshin pelearon cientos de batallas, contra otros y muchas veces contra sí mismos, y nunca fueron conquistados. Se encontraron una sola vez, en una llanura en Shinano, en septiembre de 1561, y desde entonces, el tigre y el dragón no han dejado de rugir en la tierra del sol naciente.