Pocos Argentinos saben lo cerca que estuvo nuestro pais de invadir militarmente al pais vecino de chile en el año 1978, asi que al que le interese, aqui la cronica:
Se conoce con el nombre en clave de Operación Soberanía u Operativo afianzamiento de la soberanía al plan de invasión a Chile que el gobierno militar de Argentina planificó ejecutar en los últimos días de diciembre de 1978.
Para solucionar el litigio por la soberanía de las islas y los derechos marítimos en el área del canal Beagle, Argentina y Chile acordaron en 1971 recurrir al arbitraje del gobierno del Reino Unido, árbitro formal establecido en el Tratado General de Arbitraje del 28 de mayo de 1902, pero que solo podía aceptar o rechazar el fallo de un tribunal nombrado de común acuerdo entre ambos países. Basándose en el derecho internacional, los jueces dictaron sentencia el 22 de mayo de 1977 asignando a Chile las islas Picton, Nueva y Lennox. En 1978, el gobierno de Argentina declaró nulo el laudo arbitral y movilizó su poderío militar para obligar a Chile a dejarlo de lado y negociar una solución al conflicto más favorable a la posición argentina. Al no lograr ese objetivo por la vía negociada, Argentina planificó una guerra de agresión contra Chile
La situación chilena parecía bastante desventajosa. Frente a un país que casi lo triplicaba en el número de habitantes, con un ingreso per cápita mayor y una ventaja geográfica, Chile enfrentaba, además, a raíz de los atentados a los derechos humanos cometidos durante el régimen militar, una negación a la venta de armas de parte de sus proveedores tradicionales, Estados Unidos de América y Europa Occidental, lo que dificultaba aún más la ya compleja tarea de resguardar su territorio, debido a su propia geografía.
El balance militar
A consecuencia del asesinato de Orlando Letelier, los Estados Unidos de América habían decretado un embargo de armas contra Chile, la Kennedy Amendment, después ampliado por la International Security Assistance and Arms Export Control Act of 1976. (Posteriormente, este Amendment también fue aplicado a Argentina). Asimismo, Alemania Federal se negaba a vender armas a Chile
También Austria se negaba a vender armas a Chile. Tanto Austria como Alemania vendían armas a Argentina sin restricciones especiales y con Estados Unidos mantenía buenas relaciones a cambio de la cooperación argentina en la lucha antiguerrillera en Centroamérica.
Varios países europeos continuaron vendiendo armas a Argentina durante la fase más peligrosa del conflicto. En diciembre de 1978, cuando la amenaza de guerra era evidente, los astilleros alemanes Blohm + Voss acordaron con Argentina la construcción de 4 destructores y el mismo año Francia vendió y entregó dos corbetas tipo D'Estienne D'Orves A-69 con misiles Exocet, llamadas Good Hope y Transvaal, originalmente construidas para el entonces gobierno de Sudáfrica y que no pudieron ser entregadas por el embargo decretado por la ONU. En Argentina se les llamó ARA Drummond (P-31) y ARA Guerrico (P-32).
Sin embargo esta diferencia cuantitativa era atenuada por factores como:
- La defensa implica menos riesgo que el ataque.
- Las continuas intervenciones de las fuerzas armadas argentinas en la política contingente desde los años 1930 habían mermado notablemente sus capacidades profesionales
- Se estimaba que Chile tenía significantes ventajas en la defensa dada la calidad profesional de sus fuerzas armadas y las bien desarrolladas líneas de logística y comunicación
- El ejército atacante debía cruzar la cordillera solo por pasos conocidos y el defensor podía elegir el tramo en que lo enfrentaría.
El plan de acción
No existen ni declaraciones ni documentos oficiales argentinos sobre la existencia del Operativo Soberanía; sin embargo, la cantidad de testimonios en todos los estamentos de la sociedad argentina es tal, que nunca se ha puesto en duda su existencia. Empero, es difícil establecer las condiciones, fines y medios que planearon sus gestores a partir de las experiencias personales de los partícipes.
El ataque sería precedido por una denuncia argentina falsa ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de una ocupación militar de las islas al sur del Canal Beagle por parte de Chile.
Las Fuerzas armadas argentinas desembarcarían en las islas y en caso de que las tropas de élite chilenas que protegían las islas opusieran resistencia, se invadiría el territorio continental de Chile, buscando a lo largo de la frontera el frente que ofreciese menos resistencia, para cortar el país en por lo menos un lugar y así obligar a Chile a aceptar las condiciones argentinas.
En la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, tras más de veinte días en alta mar y por lo menos una postergación del inicio de las hostilidades, los buques argentinos con tropas y material de desembarco enfilaron hacia la zona de conflicto para iniciar la operación anfibia que establecería la soberanía argentina sobre las islas.
Rubén Madrid Murúa señaló en «La estrategia nacional y militar que planificó Argentina, en el marco de una estrategia total, para enfrentar el conflicto con Chile el año 1978»,25 que el Operativo Soberanía fue elaborado por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Argentinas bajo el nombre de Planeamiento Conjunto de Operaciones Previstas contra Chile.
El concepto estratégico del plan, con el fin de lograr el objetivo político de apoderarse de las islas inmediatamente al sur del Beagle que se había propuesto Argentina, estaba basado en dos premisas:
a) Que Chile se rindiera en un tiempo breve como consecuencia de las acciones militares que se estaban preparando; y
b) Que Chile aceptara los reclamos territoriales formulados por Argentina, a lo que seguiría el repliegue de las tropas argentinas desde los puntos del territorio chileno que hubiera sido ocupado luego de la ofensiva trasandina.
Posteriormente, se elaboró una Directiva Estratégica Militar, la cual fue aprobada por la Junta Militar, donde se establecía, el concepto general de la guerra, el objetivo político de guerra bélico y la organización de las fuerzas.
Como anexo a este plan, se formularon otros planes que incluían un Plan de Movilización, un Plan de Inteligencia y un Plan de Intrusión. Este último incluía la ocupación militar (Flota de mar [Flomar] e infantería de marina) de las islas, incluyendo las islas Wollaston y el Cabo de Hornos, antes de la hora H, vale decir, antes de que se iniciara el ataque terrestre a nivel continental.
Como se esperaba que las acciones bélicas provocaran la reacción inmediata de la ONU, Estados Unidos y otros países, los militares planificaron el realizar una guerra de la forma más rápida y violenta, con el objetivo de apoderarse de la mayor cantidad de espacio territorial chileno en pocos días, para luego aceptar un cese de hostilidades manteniendo un statu quo, que sería impuesto por la ONU, pero que dejaría a Argentina en una posición de fuerza para negociar territorios posteriormente. Con ese objetivo, Argentina estaba más que dispuesta a aceptar la presencia de fuerzas de paz de las Naciones Unidas para separar a ambos Ejércitos.
Otro aspecto que consideraba el plan, era la posibilidad de que Perú, que llevaba varios años armándose para una posible guerra, interviniera en el conflicto a favor de Argentina. Al respecto, habría existido en un plan elaborado por el general peruano Edgardo Mercado Jarrín, considerado el máximo teórico militar del Perú, que contemplaba una ofensiva militar contra Chile, después de iniciadas las hostilidades en el extremo austral. Se sabe además que funcionarios de la embajada de Argentina en Lima hablaron con el Canciller peruano José de la Puente Radbill para conseguir que ese país firmara un acuerdo secreto con Argentina en contra de Chile.
De La Puente, lejos de aceptar, les recordó el hecho de que un siglo antes, Argentina había desechado suscribir el Tratado Secreto de 1873 y que mientras Perú y Bolivia luchaban contra Chile en la Guerra del Pacífico, Argentina, aprovechando esa situación de desventaja chilena, se apoderó de la Patagonia para más tarde provocar un entendimiento a favor con Chile. Posteriormente, De La Puente pondría en conocimiento del canciller chileno Hernán Cubillos lo ocurrido, asegurándole que Perú no intervendría si se producía la guerra entre Chile y Argentina.
En lo que respecta a Bolivia, los militares argentinos también consideraron la posibilidad de que ese país se sumara a la ofensiva argentina, teniendo en cuenta su permanente reivindicación de obtener una salida a ese mar metafísico del que hablaba el almirante Emilio Massera de la Armada argentina.
De este plan, al 14 de diciembre de 1978, se habían cumplido las etapas de movilización de las fuerzas regulares de las tres ramas y la fase de movilización parcial de los reservistas.
La ofensiva argentina sobre Chile seguiría la siguiente secuencia:
- A partir de las 20:00 horas (H - 2) del Día D, el 22 de diciembre de 1978 (22.22:00.DIC.978 en jerga militar), la Flomar y la infantería de marina (Batallón N° 5) ocuparían las islas Freycinet, Hershell, Wollaston, Deceit y Hornos.
- A las 22:00, la Hora H, la Flomar e infantes de marina (batallones N° 3 y N° 4) ocuparían las islas Picton, Nueva y Lennox, logrando además el control del Canal Beagle.
- La ofensiva terrestre se iniciaría a las 24:00 horas (Hora H + 2). El V Cuerpo de Ejército atacaría desde la zona de Santa Cruz tratando de conquistar el máximo territorio chileno de la zona patagónica. Simultáneamente, la Fuerza Aérea Argentina iniciaría bombardeos estratégicos.
- Posteriormente, a las 06:00 (H+8) del día 23 de diciembre de 1978 (23.06:00.DIC.978) se procedería a la destrucción de la Fuerza Aérea de Chile en tierra.
- En una fase posterior, el plan incluía lanzar una ofensiva utilizando al III Cuerpo de Ejército, en la zona del Paso Los Libertadores - Paso Maipo y Paso Puyehue (hoy Paso Fronterizo Cardenal Samoré), con el propósito de cortar las comunicaciones en el territorio de Chile continental. Esto incluía la conquista, con el apoyo de la Flomar, de una ciudad del litoral, probablemente Puerto Williams, mientras que la Fuerza Aérea apoyaba las operaciones marítimas y terrestres.
En función de este plan, las fuerzas argentinas se organizaban de la siguiente manera:
- Ejército de Argentina (Comandante Roberto Viola):
- II. Cuerpo de Ejército (General Leopoldo Galtieri). Misión asignada: Proteger la frontera norte con Brasil y detener cualquier ofensiva que ese país pudiera montar en contra de Argentina.
- III. Cuerpo de Ejército (General Luciano Benjamín Menéndez). Misión asignada: Partiendo desde la zona de Mendoza, cortar las comunicaciones en el centro de Chile, conquistando los alrededores de Santiago y, si era posible, Valparaíso.
- V. Cuerpo de Ejército (General José Antonio Vaquero). Misión asignada: Ofensiva estratégica a partir de las 24:00 (H+2), partiendo desde Santa Cruz, con el objetivo, probable, de conquistar Puerto Natales y Punta Arenas. Luego, apoyaría al III Cuerpo de Ejército en su avance por Puyehue hacia Chile, cortando las comunicaciones de la zona central con el sur del territorio chileno.
- Además, había una reserva (II Brigada de Caballería Blindada), dependiente del II Cuerpo, en Comodoro Rivadavia, encargada de prevenir una posible invasión chilena por el sector de Río Mayo (Chubut).
Bajas
l plan estimaba que las fuerzas comprometidas entre ambos países llegarían a 200 000 hombres.
Dos periódicos, el español El País y el argentino La Nación, dieron estimaciones de entre 30 000 y 50 000 muertos en el transcurso de la guerra
La orden de abortar la operación
No ha podido ser determinado con certeza si acaso tropas argentinas llegaron a la frontera con Chile continental o solo esperaron la orden de ataque en esta. Fuentes argentinas afirman que llegaron a la frontera y que les fue dada la orden de contramarcha cuando estaban cerca de territorio chileno,37 aunque esto contradice la teoría de que la invasión al territorio continental de Chile solo ocurriría en caso necesario. En 2011, Jorge Rafael Videla declaró que el 21 de diciembre de 1978 Argentina ya se consideraba en guerra debido a que la flota de mar navegaba hacia el Pacífico, los aviones habían cambiado sus bases y había patrullas del Ejército operando en territorio chileno: «La invasión sería el sábado 23 de diciembre. No queríamos que coincidiera con la Navidad».38
Tampoco la Armada Argentina concurrió al lugar del desembarco. Horas antes, se alejó de la zona del conflicto.
La fuerte tormenta que demoraba el inicio de las operaciones militares argentinas en la región austral, dio tiempo a la llegada a Buenos Aires de la noticia de que el papa Juan Pablo II había ofrecido mediar en el conflicto. Tras una hora de discusión, la junta militar argentina aceptó la mediación papal, dejando de lado la tesis de que la negociación directa era la única salida pacífica al conflicto, y se dio la orden de contramarcha a las tropas y a la flota.
El porqué Argentina no dio el paso final es una interrogante que no tiene respuesta conocida. Sin duda, la autoridad moral del papa Juan Pablo II fue una razón. También puede haber jugado un rol en la decisión la certeza de que serían condenados internacionalmente como agresores, tal como se lo advirtió el embajador estadounidense a la junta militar en Buenos Aires.