Desde algunos puntos de vista no podemos llamarnos seres humanos, somos apenas unos pobres centauros, (mitad hombres -- mitad bestias) con apariencia humana y mente salvaje y destructiva, centrados en sus intereses personales, haciendo lo que sea para conseguir lo que quieren, aunque tengan que arrasar sin piedad aquello que consideran un obstáculo en su camino.
Este antiguo hombre que era apenas un simple "bípedo parlante", interesado en satisfacer sus caprichos personales, incapaz de escuchar al otro o sentir compasión por sus congéneres, guerrero salvaje y violento, luchador frustrado que busca poseer más dinero del que siquiera puede llegar a gastar y controlar el mundo para imponer sus ideas ejerciendo un poder descontrolado e inhumano, por fin está muriendo, está siendo testigo de su propio funeral.
Este antiguo hombre que era apenas un simple "bípedo parlante", interesado en satisfacer sus caprichos personales, incapaz de escuchar al otro o sentir compasión por sus congéneres, guerrero salvaje y violento, luchador frustrado que busca poseer más dinero del que siquiera puede llegar a gastar y controlar el mundo para imponer sus ideas ejerciendo un poder descontrolado e inhumano, por fin está muriendo, está siendo testigo de su propio funeral.