La OTAN se va y deja a Afganistán como uno de los lugares más peligrosos del mundo
La OTAN se retira de Afganistán y el país, sin gobierno cien días después de la investidura de su nuevo presidente, queda convertido en uno de los territorios más peligrosos del planeta, plagado de bombas enterradas que aún no han explotado.
Más de tres meses han pasado desde la llegada al poder de Ashraf Ghani, que no consigue formar su ejecutivo de unión nacional, lo que obstaculiza la recuperación económica y fortalece la insurrección islamista.
Tras largas negociaciones,
Según la Convención internacional sobre armas clásicas (CCAC) firmada en 1980, todo beligerante debe ayudar a limpiar los restos explosivos de la guerra antes de su partida. Pero la realidad es totalmente distinta en Afganistán, aún en pleno conflicto armado.
Pero en un conflicto armado, cerca del 10% de los proyectiles no explotan, y pueden permanecer activos durante años, según los expertos. Tal es el caso en Afganistán, donde centenares de municiones diferentes han sido utilizadas en las últimas décadas de guerras.
La OTAN se retira de Afganistán y el país, sin gobierno cien días después de la investidura de su nuevo presidente, queda convertido en uno de los territorios más peligrosos del planeta, plagado de bombas enterradas que aún no han explotado.
Más de tres meses han pasado desde la llegada al poder de Ashraf Ghani, que no consigue formar su ejecutivo de unión nacional, lo que obstaculiza la recuperación económica y fortalece la insurrección islamista.
Tras largas negociaciones,
bajo los auspicios de la ONU y de Washington, Ghani fue designado ganador,En este inestable contexto político y tras la salida de las tropas de la OTAN, que finalizó su misión de combate el 31 de diciembre, el suelo afgano alberga minas, municiones y bombas dejadas por 35 años de conflictos, lo que lo convierten en uno de los territorios más peligrosos del mundo.
Según la Convención internacional sobre armas clásicas (CCAC) firmada en 1980, todo beligerante debe ayudar a limpiar los restos explosivos de la guerra antes de su partida. Pero la realidad es totalmente distinta en Afganistán, aún en pleno conflicto armado.
Pero en un conflicto armado, cerca del 10% de los proyectiles no explotan, y pueden permanecer activos durante años, según los expertos. Tal es el caso en Afganistán, donde centenares de municiones diferentes han sido utilizadas en las últimas décadas de guerras.