
AVISO: Este artículo contiene spoilers respecto a la historia de The Last of Us.
Joel. Ellie. El joystick. Yo. Nada más.
Lo que The Last of Us dejó en mí tiene para cortar tela para rato. Las mecánicas, los gráficos, la banda sonora, todo es chiquitito al lado del argumento, un argumento cargado, por momentos risueño, por momentos triste, lúgubre.
Si bien es un título del año pasado, no tuve oportunidad de ponerle las manos encima a la genialidad de Naughty Dog hasta este año –y tengo el tupé de considerarme sonyer-
En realidad lo que pasa es muy simple, hasta que llegué a salir del secundario y empecé a laburar para tener mi propio sustento, siempre estuve atrasado en las generaciones. Cuando todos estaban meta jugar a los Splinter Cell de la generación pasada, yo jugaba a los de PS2, por dar un ejemplo. Y con la PS3 pasó lo mismo, cuando me la regalaron quería jugar a todo junto, ya, ahora, pero mi ¿código ético moral de videojugador? no me lo permitía. Primero tenía que jugar a todo eso que me dejó con las ganas cuando salió, y después ponerme a día.
Obviamente no estoy a fecha, sino tendría una PS4 o Xbox One, pero poco importan otros títulos al lado de la bestialidad que representa The Last of Us.
El gameplay del juego no vislumbra. Acción en tercera persona con vestigios de stealth, y posibilidad de mejorar tanto nuestras armas como las habilidades de supervivencia de Joel. Fin, no mucho más. Mecánicas que cualquier jugador promedio vió en infinidad de juegos. La banda sonora me pareció normal. Bah, normal, normales eran las melodías de la época del Family. Tal vez estamos tan acostumbrados a las megaproducciones en el videojuego que si la banda sonora no es de excelente para arriba, no la notamos. Durante el juego no hay mucha música, lo cual me parece totalmente acertado, estamos en el fin del mundo, no en Pueblo Límite escabiando y bailando con amigos.
En los momentos de tensión –que no son pocos- la BSO se hace fuerte, pero como digo, son momentos de tensión, tensión real, de esa que te deja con los pelos de punta, y no da respiros para ponerte a analizar detalles. Los infectados están ahí, y un movimiento en falso te deja en el último punto de control. También cabe agregar que si bien muchas veces pasa desapercibida, en las cinemáticas y algunas escenas particulares –como ser el escape del hospital de las Luciérnagas con Ellie en brazos- logra una atmósfera única, por lo general de tristeza y opresión.
Punto aparte son los gráficos. Mucho leí sobre este juego antes de tenerlo en mi colección, por lo general todos los análisis encontraban puntos fuertes y flaquezas por desigual. En el único punto que –casi- todos concordaban es en este apartado. Permítanme disentir.
Las texturas, sombras y explosiones son excelentes. El efecto blur al girar la cámara sobre el eje está lindo. Las gesticulaciones faciales de los personajes son de otro mundo, algo que solamente llegué a ver, en mayor o menor medida, en Heavy Rain. Ahora, todas las reviews que leí hablaban de escenarios nunca antes vistos, que logran meterte y hacerte viajar durante toda la campaña. Y no, no me parece así. O más bien, no me parece que sea la óptica adecuada.
El nivel de detalle a nivel entorno es excelente, la hierba crecida como si hiciese más de veinte años –jé- que no ve una cortadora de pasto, los edificios agrietados, las calles bloqueadas por escombros. Sí, todo muy lindo, pero ¿y los escenarios nunca antes vistos? Especialmente hoy por hoy, que el fin del mundo y los zombies son trending topic en todos los medios audiovisuales, no es nada que no se haya visto antes.
¿Por qué digo que la óptica no es la adecuada? The Last of Us no es, únicamente, un conjunto de gráficos lindos. The Last of Us es lo que es gracias a un todo.
Sí, el juego puede considerarse un viaje al igual que el aclamado Journey de That Game Company, pero no por tener escenarios detallados. Es un viaje gracias al sonido, ya sean las melodías o los efectos, gracias a la personalidad dura y curtida de Joel complementada por la inocencia y agilidad mental de Ellie, a los gráficos, que sin mucha innovación –a mi modo de ver, no hay diferencias apreciables con Uncharted 3- crean una linda adicción, durante los primeros 45 minutos diría yo, por jugar solo para seguir mirando los detalles y los movimientos súper realistas. Y por sobre todas las cosas, gracias al guión, con los diálogos justos y necesarios en las situaciones justas y necesarias. Un argumento que te lleva durante todo el trayecto sin entender muy bien por o para qué hacemos todo lo que hacemos, y que sobre el final te tira un baldazo de agua helada.
Yo, y supongo que todos los humanos del mundo, solemos tener una idea mínima de cómo va a terminar una historia cuando estamos llegando al final, ya sea un libro, una película o un videojuego. The Last of Us logra llevarte hasta los últimos veinte minutos de juego sin tener ni la más puta idea de lo que va a pasar. Por lógica, lo que entra en nuestros cabales de lo que podría ser un final acorde a la historia desembocaría en, o la muerte de alguno de los dos, o la salvación de la humanidad gracias a sus esfuerzos. Pero no, Naughty Dog fue mucho, mucho más allá.
En lugar de darnos un final standard, ya sea a toda gloria o con el siempre infalible asesinato de alguno de los personajes principales, The Last of Us deja un poco de lado las cuestiones post apocalípticas, y se centra en las humanísticas. ¿La vacuna para el Cordyceps es la solución? ¿Se supone que mágicamente, todos los órdenes preestablecidos alguna vez en la tierra van a volver a funcionar? No lo sabemos, como tampoco lo sabe Joel, pero si hay algo que sabe es que no puede perder a una segunda hija. ¿Qué haría en ese mundo, ya sin su hija, sin Tess, y sin Ellie?
BIG SPOILER: Ellie es inmune al virus, un virus que se esparce por todo el cerebro. Las luciérnagas, un movimiento político post apocalipsis que busca reestablecer el orden, puede crear una vacuna a partir de ella, pero para hacerlo habría que asesinarla. Su voluntad es que se cree la misma, pero en ningún momento se menciona el precio que hay que pagar. Mientras Ellie se encuentra bajo anestesia, Joel asesina a todo Luciernaga que se cruza en el camino, incluida la cabecilla, y se lleva a la niña prodigio por la fuerza, para después mentirle en la cara, apelando a que inmunes como ella hay miles más, y que la vacuna ya se encuentra en desarrollo. (Perdón sino lo jugaste, pero la contextualización es necesaria para entender bien la lectura que trato de hacer del juego)
¿Está Joel en lo correcto? ¿No es frío mentirle a una pibita de catorce años, rompiéndole el único propósito que cree tener en esta vida? Sí, lo es, pero también es inhumano sufrir 20 años por la muerte de un hijo en brazos, y encima tener que soportar la muerte de un segundo, teniendo la oportunidad para revertir la situación.
Acá entra en juego el juicio de cada uno, quien puede ver el vaso medio lleno y entender que Ellie, poco convencida, acepta la verdad de Joel y viven felices para siempre hasta que los mate un infectado, o ver el vaso medio vacío, haciendo incapié en la actitud egoísta y calculadora de el protagonista.
Toda esta encrucijada ética, que se da en apenas minutos y cae de sorpresa, cierra la historia con un ganchito de oro y te dice “tomá pibe, vos que te quejás de lo mainstream que está la industria, acá tenés” Gracias Naughty Dog por una experiencia única, podría rejugarla una y otra vez hasta el cansancio.
(lo pongo así ya que hace cuatro horas que Taringa da error a la hora de agregar la fuente)