La palabra hipnotismo fue creada en el 1848 por J. Braid, para indicar "el estado particular del sistema nervioso, determinado por maniobras artificiales".
El término hipnosis fue en cambio adoptado, cerca de 30 años más tarde y actualmente es utilizado para indicar el modo de estar del organismo, la sintomatología inducida; mientras por hipnotismo se entiende la técnica que nos permite la realización.
El hipnotismo en el hombre es conocido desde hace cuatro milenios en varias partes del mundo (China, India, Egipto, Grecia, etc.), en cambio el fenómeno practicado sobre animales es relativamente reciente. Muy sugestiva es la historia del profeta Daniel que, gracia s a la fuerza de su mirada, volvió a salir vivo de la fosa de los leones, ocurriendo episodios análogos a varios mártires cristianos.
En 1646 se llega al importante hito del jesuita A. Kircher, que encuentra la condición de producir un estado cataléptico en los pollos trazando por tierra una línea recta, la cual tenia como punto de partida el pico de ellos.
Dos siglos más tarde, ya en 1873, J.N.Czen-nark, un afamado fisiólogo checoslovaco, demostró que, para obtener el resultado descrito por A.Kircher, no era necesario realizar la huella sobre la tierra, porque bastaba con apoyar delicadamente la cabeza y el cuello del ave, recostado sobre el dorso, en un plano más bajo.
Todavía resulta interesante revelar que numerosísimos experimentos de tal índole han confirmado la susceptibilidad del pollo a la catalepsia, aunque se trace o no se trace un segmento recto con el pico. En verdad el volátil "que llega tranquilamente picoteando en la dirección de la línea, y cuando llega no se mueve más; interrumpe el picoteo de los granos que están delante de él, en fila y se queda en estado cataléptico" en modo tal que nos podemos acercar sin que tienda a escapar, levantarle una pata y hacerlo estar de pie con una sola pata. (Granone,1989).
El mismo estado hipnótico puede ser inducido en los pájaros (y en numerosísimos animales) invirtiéndolo sobre el dorso y abandonándolo en tal posición.
El resultado que se deriva es una condición de rigidez muscular unida a variaciones del ritmo cardiaco y respiratorio, inmovilidad y tal vez una levísima movilidad de los ojos que en algunos casos pueden permanecer entornados o cerrados, como reducida respuesta a los estímulos externos.
Entre la variedad de definiciones dadas a la hipnosis animal, tengo por muy calibrada aquella elaborada por L.Chertok, en 1965, que dice: "Es una conducta regresiva caracterizada por la inmovilidad y entumecimiento obtenidos con diversos procedimientos, es decir poniendo al animal en una posición o situación para el poco habitual y alterando el curso normal de su relación con el mundo externo. "
En cuanto a la relación posterior entre la hipnosis ejercitada en el hombre y en los animales, una consolidada literatura está de acuerdo en indicar que son evidentes los puntos de contacto.
Es un propósito apasionante el alumbrar la opinión expresa de dos reputados estudiosos del fenómeno, que indican: "La hipnosis animal obtenida con la imposición de determinadas posturas, cuando estas son solicitadas, provocan la sublevación de los reflejos neurológicos" Esto es sugestivamente similar.
La hipnosis cataléptica del hombre (1*), inducida mediante metacomunicaciones o tocamientos, es decir, de modo no verbal (Gravone, 1989), quien indica que: "El tipo cataléptico de hipnosis es aquello que más se parece a la hipnosis de los animales "(P.I: Bul, 1979).
"catalepsia o rigidez muscular inducida"
(1*) La hipnosis cataléptica es un estado caracterizado por una rigidez muscular que, en casos extremos, confiere al cuerpo humano una elevadísima tensión, tan grande que se le puede apoyar sobre el respaldo de dos sillas, en uno apoya la cabeza, en el otro los pies, pudiendo sostener pesos bastante considerables.
Este fenómeno es conocido como "catalepsia de puente " o bien "puente cataléptico" . Está debidamente estudiado que no siempre la practica hipnótica es coronada por el éxito, ya que, en base a mis experiencias, existe una gran variedad de respuestas, de especie a especie, de raza a raza, (el canario rizado parece ser más susceptible que el de color), entre pertenecer o no a la misma nidada, entre sujetos sanos o enfermos (estos últimos se hipnotizan más fácilmente), entre ejemplares reposados o cansados (el estado de agotamiento es un estado inducido que se produce después de revolotear el ave varios minutos, lo cual indica que es un estado verdaderamente condicional para el experimento), entre animales a los cuales han estado suministrando fármacos o no (poniendo en 50 c.c. de agua cinco gotas de cualquier producto farmacéutico para uso humano que contenga Prapezam, aparece una apreciable resistencia a la hipnosis en algún canario rizado y en isabelitas del Japón, y esto puede ser atribuido al hecho de que tal fármaco, desarrollando una acción relajante, se opone al proceso cataléptico), entre aves que han tenido un precedente inmediato en análoga experiencia hipnótica o no (el primero tiende a caer en un estado cataliptico más fácilmente y más duradero).
Además, el resultado parece mejorar si la practica en cuestión se realiza en un ambiente silencioso y se obliga al volátil, antes de invertir su posición, es decir "patas arriba ", a la exposición de una fuente luminosa directamente en los ojos (puede servir una linterna a pilas que proyecte el haz de muy agrupado, similar al tipo de linterna empleado para averiguar si los huevos están gallados).
A la diversidad de respuestas anteriores se corresponde una enorme variabilidad en la duración de la hipnosis, que se puede limitar a unos pocos minutos, hasta durar, en las gallinas, a alguna hora.
Durante todo el tiempo del experimento es necesario que los movimientos sean lentos y con mucha cautela, también evitar la producción de ruidos bruscos; de esta forma se intenta el giro del volátil, colocándolo "patas arriba " sin que despierte del estado cataléptico. En una ocasión se tuvo éxito al llevar a término una pequeña intervención quirúrgica, consistente en extraer, de la zona torácica de un canario de color, un quiste de pluma.
Para volver a traer al ave a la normalidad basta puntear la mesa o tablero donde se haya realizado el experimento o bien batir palmas.
El término hipnosis fue en cambio adoptado, cerca de 30 años más tarde y actualmente es utilizado para indicar el modo de estar del organismo, la sintomatología inducida; mientras por hipnotismo se entiende la técnica que nos permite la realización.
El hipnotismo en el hombre es conocido desde hace cuatro milenios en varias partes del mundo (China, India, Egipto, Grecia, etc.), en cambio el fenómeno practicado sobre animales es relativamente reciente. Muy sugestiva es la historia del profeta Daniel que, gracia s a la fuerza de su mirada, volvió a salir vivo de la fosa de los leones, ocurriendo episodios análogos a varios mártires cristianos.
En 1646 se llega al importante hito del jesuita A. Kircher, que encuentra la condición de producir un estado cataléptico en los pollos trazando por tierra una línea recta, la cual tenia como punto de partida el pico de ellos.
Dos siglos más tarde, ya en 1873, J.N.Czen-nark, un afamado fisiólogo checoslovaco, demostró que, para obtener el resultado descrito por A.Kircher, no era necesario realizar la huella sobre la tierra, porque bastaba con apoyar delicadamente la cabeza y el cuello del ave, recostado sobre el dorso, en un plano más bajo.
Todavía resulta interesante revelar que numerosísimos experimentos de tal índole han confirmado la susceptibilidad del pollo a la catalepsia, aunque se trace o no se trace un segmento recto con el pico. En verdad el volátil "que llega tranquilamente picoteando en la dirección de la línea, y cuando llega no se mueve más; interrumpe el picoteo de los granos que están delante de él, en fila y se queda en estado cataléptico" en modo tal que nos podemos acercar sin que tienda a escapar, levantarle una pata y hacerlo estar de pie con una sola pata. (Granone,1989).
El mismo estado hipnótico puede ser inducido en los pájaros (y en numerosísimos animales) invirtiéndolo sobre el dorso y abandonándolo en tal posición.
El resultado que se deriva es una condición de rigidez muscular unida a variaciones del ritmo cardiaco y respiratorio, inmovilidad y tal vez una levísima movilidad de los ojos que en algunos casos pueden permanecer entornados o cerrados, como reducida respuesta a los estímulos externos.
Entre la variedad de definiciones dadas a la hipnosis animal, tengo por muy calibrada aquella elaborada por L.Chertok, en 1965, que dice: "Es una conducta regresiva caracterizada por la inmovilidad y entumecimiento obtenidos con diversos procedimientos, es decir poniendo al animal en una posición o situación para el poco habitual y alterando el curso normal de su relación con el mundo externo. "
En cuanto a la relación posterior entre la hipnosis ejercitada en el hombre y en los animales, una consolidada literatura está de acuerdo en indicar que son evidentes los puntos de contacto.
Es un propósito apasionante el alumbrar la opinión expresa de dos reputados estudiosos del fenómeno, que indican: "La hipnosis animal obtenida con la imposición de determinadas posturas, cuando estas son solicitadas, provocan la sublevación de los reflejos neurológicos" Esto es sugestivamente similar.
La hipnosis cataléptica del hombre (1*), inducida mediante metacomunicaciones o tocamientos, es decir, de modo no verbal (Gravone, 1989), quien indica que: "El tipo cataléptico de hipnosis es aquello que más se parece a la hipnosis de los animales "(P.I: Bul, 1979).
"catalepsia o rigidez muscular inducida"
(1*) La hipnosis cataléptica es un estado caracterizado por una rigidez muscular que, en casos extremos, confiere al cuerpo humano una elevadísima tensión, tan grande que se le puede apoyar sobre el respaldo de dos sillas, en uno apoya la cabeza, en el otro los pies, pudiendo sostener pesos bastante considerables.
Este fenómeno es conocido como "catalepsia de puente " o bien "puente cataléptico" . Está debidamente estudiado que no siempre la practica hipnótica es coronada por el éxito, ya que, en base a mis experiencias, existe una gran variedad de respuestas, de especie a especie, de raza a raza, (el canario rizado parece ser más susceptible que el de color), entre pertenecer o no a la misma nidada, entre sujetos sanos o enfermos (estos últimos se hipnotizan más fácilmente), entre ejemplares reposados o cansados (el estado de agotamiento es un estado inducido que se produce después de revolotear el ave varios minutos, lo cual indica que es un estado verdaderamente condicional para el experimento), entre animales a los cuales han estado suministrando fármacos o no (poniendo en 50 c.c. de agua cinco gotas de cualquier producto farmacéutico para uso humano que contenga Prapezam, aparece una apreciable resistencia a la hipnosis en algún canario rizado y en isabelitas del Japón, y esto puede ser atribuido al hecho de que tal fármaco, desarrollando una acción relajante, se opone al proceso cataléptico), entre aves que han tenido un precedente inmediato en análoga experiencia hipnótica o no (el primero tiende a caer en un estado cataliptico más fácilmente y más duradero).
Además, el resultado parece mejorar si la practica en cuestión se realiza en un ambiente silencioso y se obliga al volátil, antes de invertir su posición, es decir "patas arriba ", a la exposición de una fuente luminosa directamente en los ojos (puede servir una linterna a pilas que proyecte el haz de muy agrupado, similar al tipo de linterna empleado para averiguar si los huevos están gallados).
A la diversidad de respuestas anteriores se corresponde una enorme variabilidad en la duración de la hipnosis, que se puede limitar a unos pocos minutos, hasta durar, en las gallinas, a alguna hora.
Durante todo el tiempo del experimento es necesario que los movimientos sean lentos y con mucha cautela, también evitar la producción de ruidos bruscos; de esta forma se intenta el giro del volátil, colocándolo "patas arriba " sin que despierte del estado cataléptico. En una ocasión se tuvo éxito al llevar a término una pequeña intervención quirúrgica, consistente en extraer, de la zona torácica de un canario de color, un quiste de pluma.
Para volver a traer al ave a la normalidad basta puntear la mesa o tablero donde se haya realizado el experimento o bien batir palmas.