Colònia Güell era una colonia de trabajadores ubicada en Santa Coloma de Cervelló, en la actualidad una población de unos 7.000 habitantes, a 20 kilómetros de Barcelona. El área era un suburbio industrial que creció rápidamente a finales del siglo 19. En 1898, Eusebi Güell, destacado industrial y mecenas de las letras y las artes catalanas, encargó al arquitecto Antoni Gaudí el proyecto de una iglesia para la colonia textil.
En 1908 se inicio la construcción. Sin embargo, el ambicioso proyecto, que preveía una iglesia con dos naves, inferior y superior, rematada por diferentes torres laterales y un cimborio central de 40 metros de altura, quedaría inacabado. A pesar de no terminarse, la iglesia supone un punto culminante en la obra de Gaudí: esta edificación incluye, por primera vez de forma unitaria, la practica totalidad de sus innovaciones arquitectónicas.
De esta manera, en la iglesia hallamos ya los arcos de catenaria que, al mismo tiempo que simplifican el problema de las cargas, determinan el uso de muros exteriores con forma de paraboloides hiperbólicos. Al mismo espíritu integrador se deben el tratamiento dinámico y fluido del espacio interior o los mecanismos de fusión del edificio con el medio natural -los distintos niveles de las naves se adaptan a la pendiente del cerro y los materiales son de colores y texturas similares a los del suelo y la vegetación.
Todas estas aportaciones constituyen originales soluciones que responden a la voluntad de síntesis entre planteamiento estructural, técnicas constructivas y formas arquitectónicas, pero que también se enriquecen con el valor estético y simbólico de los elementos puramente ornamentales. La cripta está magníficamente articulada, los cambios en la importancia relativa están cuidadosamente calculados y la luz controlada con sensibilidad.
Son sobresaliente los bancos con reclinatorio colocados circularmente alrededor del altar mayor. Esta peculiar distribución es posible gracias al espacio único de la nave, cuya fluidez queda realzada por la iluminación procedente de los ventanales. De diferentes tamaños y con vidrieras de diseño floral, los ventanales incorporan, por la parte exterior de la iglesia, trencadís ornamental y mosaicos de simbología religiosa.
Uno de los elementos más relevantes de la iglesia es la variedad de materiales empleados: piedras basálticas y calizas, ladrillos cerámicos y requemados, escoria de fundición, cerámica, vidrio y diferentes tipos de mortero, sintetizando así las necesidades constructivas del edificio con sus aspectos ornamentales y simbólicos
Al acercarse al edificio sólo se puede percibir una sola superficie plana: el techo de la cripta, que tiene la planta de la iglesia no-incorporada dibujada en él. Su planicie acentúa la forma fluida de los volúmenes por debajo, que parecen estar en un movimiento constante dentro del paisaje. El proyecto, gracias a la elección de las formas y los colores y texturas, cuenta con una relación sorprendentemente cómoda con la naturaleza, a la vez de ser una plataforma de experimentación para Gaudí.