La afición del Brujas despide en pie a un hincha que acudió a ver a su equipo un día antes de morir
Si usted es amante del fútbol seguramente haya leído o escuchado algún verso del 'Poema al fútbol', también conocido por 'Cómo vas a saber lo que es la vida, si nunca jamás, jugaste al fútbol'. En los últimos meses se ha popularizado gracias a las redes sociales y es muy recomendable su lectura si todo en su vida gira en torno a un balón.
La historia de Lorenzo Schoonbaer es la de amor a unos colores por encima de todo, los del Club Brujas, el segundo equipo más laureado de Bélgica. Este aficionado tiene una historia muy especial. Convivió con un cáncer durante 20 años y fue intervenido en 37 ocasiones, pero los médicos ya no podían hacer nada para salvar su vida.
Su último deseo era ver en directo al equipo de sus amores y despedirse con una victoria. La familia se puso en contacto con el club, que puso todos los medios a disposición de Lorenzo para que fuera una tarde mágica. El estadio Jan Breydel le regaló una gran ovación, con todo el público en pie y cantando el 'You'll never walk alone' (nunca caminarás solo).
La cara de Lorenzo era una mezcla de sentimientos imposibles de describir, pero pudo cumplir su sueño. Un día después murió en una clínica de eutanasia.

Si usted es amante del fútbol seguramente haya leído o escuchado algún verso del 'Poema al fútbol', también conocido por 'Cómo vas a saber lo que es la vida, si nunca jamás, jugaste al fútbol'. En los últimos meses se ha popularizado gracias a las redes sociales y es muy recomendable su lectura si todo en su vida gira en torno a un balón.
La historia de Lorenzo Schoonbaer es la de amor a unos colores por encima de todo, los del Club Brujas, el segundo equipo más laureado de Bélgica. Este aficionado tiene una historia muy especial. Convivió con un cáncer durante 20 años y fue intervenido en 37 ocasiones, pero los médicos ya no podían hacer nada para salvar su vida.
Su último deseo era ver en directo al equipo de sus amores y despedirse con una victoria. La familia se puso en contacto con el club, que puso todos los medios a disposición de Lorenzo para que fuera una tarde mágica. El estadio Jan Breydel le regaló una gran ovación, con todo el público en pie y cantando el 'You'll never walk alone' (nunca caminarás solo).
La cara de Lorenzo era una mezcla de sentimientos imposibles de describir, pero pudo cumplir su sueño. Un día después murió en una clínica de eutanasia.
