¿Que ocurriría si una bomba nuclear estalla en la ciudad en que vives?
Con las recientes noticias de Corea del Norte y una posible guerra nuclear, seguramente mas de uno se habrá preguntado que ocurre cuando una bomba nuclear estalla.
Los efectos de una explosión por orden cronológico serían:
El Destello Luminoso: de tal intensidad que las personas se verían traslúcidas, como una radiografía. Dura menos de un segundo y ocasionaría a una distancia inferior a 2 Km lesiones irreversibles en la retina por quemaduras. A mayor distancia se produce ceguera temporal por el deslumbramiento. Se acompaña de emisión de radiación electromagnética que no afecta a las personas pero sí a los medios de comunicación, los cuales quedarían inutilizados.
Radiación térmica: se trataría de una bola de calor y fuego que alcanzaría varios millones de grados en la zona de la explosión, y que recorrería más de 25 Km. Dicha temperatura provocaría quemaduras de tercer grado en un radio de 12 Km y de segundo grado hasta los 20 Km. Además, la falta de oxígeno por la combustión sería fatal, y produciría la muerte en un radio de 3 Km.
La Radiación nuclear primaria: ya desde el momento de la explosión se produce emisión de partículas radiactivas, siendo las más letales los rayos gamma y los neutrones. Tener en cuenta que una bomba de 1 megatón de potencia produciría radiaciones letales en un radio de 4 Km al descubierto. Las personas que se alojaran en refugios recibirían dosis 5 a 8 veces inferiores. La bomba de neutrones sería más mortífera en función de la mayor penetración de los neutrones, capaces de perforar 80 centímetros de hormigón a 1 Km del punto de la explosión. La radiación, según la dosis y la distancia, puede producir la muerte inmediata del individuo o el llamado síndrome radiactivo.
La Onda Expansiva: la expansión de gases originada por la explosión provoca una hiperpresión que avanza a gran velocidad. En un radio de 2-3 Km se produciría la muerte inmediata por rotura de vísceras internas y hemorragias. En el hipotético caso de que alguien sobreviviera a estos efectos, fallecería igualmente por los efectos térmicos y radiactivos. A mayores distancias se producirían lesiones traumáticas, neurológicas, torácicas, abdominales y en extremidades conocidas como “blast aéreo”, al que se suma el “blast sólido” por la proyección de objetos sólidos y su impactación sobre el cuerpo.
La Radiación Residual: después de uno o dos minutos, las partículas radiactivas procedentes de la radiación inicial se depositan en el suelo o en los escombros y producen una radiación secundaria. A ésta se añade la procedente nube radiactiva, constituida por las partículas que fueron succionadas por el hongo atómico y que comienzan a caer al cabo de 1-2 horas, prolongándose durante varios días. Es la responsable de la contaminación de aguas, ganado y alimentos.
Sin duda un acontecimiento por demás trágico, pero con todo esto cabe resaltar que América Latina y el Caribe se mantiene libre de armas nucleares gracias al Tratado de Tlatelolco realizado por el mexicano ganador del Premio Nobel de la Paz en 1982, Alfonso García Robles. En su preámbulo dice: “Las armas nucleares, cuyos terribles efectos alcanzan indistinta e ineludiblemente tanto a las fuerzas militares como a la población civil, constituyen, por la persistencia de la radiactividad que generan, un atentado a la integridad de la especie humana.”
“En un mundo que muy a menudo parece obscuro y ominoso, el tratado de Tlatelolco brillara como un faro. Este tratado es una demostración práctica para toda la humanidad de los que puede lograrse cuando existe la suficiente dedicación y la suficiente voluntad política”.
Con las recientes noticias de Corea del Norte y una posible guerra nuclear, seguramente mas de uno se habrá preguntado que ocurre cuando una bomba nuclear estalla.
Los efectos de una explosión por orden cronológico serían:
El Destello Luminoso: de tal intensidad que las personas se verían traslúcidas, como una radiografía. Dura menos de un segundo y ocasionaría a una distancia inferior a 2 Km lesiones irreversibles en la retina por quemaduras. A mayor distancia se produce ceguera temporal por el deslumbramiento. Se acompaña de emisión de radiación electromagnética que no afecta a las personas pero sí a los medios de comunicación, los cuales quedarían inutilizados.
Radiación térmica: se trataría de una bola de calor y fuego que alcanzaría varios millones de grados en la zona de la explosión, y que recorrería más de 25 Km. Dicha temperatura provocaría quemaduras de tercer grado en un radio de 12 Km y de segundo grado hasta los 20 Km. Además, la falta de oxígeno por la combustión sería fatal, y produciría la muerte en un radio de 3 Km.
La Radiación nuclear primaria: ya desde el momento de la explosión se produce emisión de partículas radiactivas, siendo las más letales los rayos gamma y los neutrones. Tener en cuenta que una bomba de 1 megatón de potencia produciría radiaciones letales en un radio de 4 Km al descubierto. Las personas que se alojaran en refugios recibirían dosis 5 a 8 veces inferiores. La bomba de neutrones sería más mortífera en función de la mayor penetración de los neutrones, capaces de perforar 80 centímetros de hormigón a 1 Km del punto de la explosión. La radiación, según la dosis y la distancia, puede producir la muerte inmediata del individuo o el llamado síndrome radiactivo.
La Onda Expansiva: la expansión de gases originada por la explosión provoca una hiperpresión que avanza a gran velocidad. En un radio de 2-3 Km se produciría la muerte inmediata por rotura de vísceras internas y hemorragias. En el hipotético caso de que alguien sobreviviera a estos efectos, fallecería igualmente por los efectos térmicos y radiactivos. A mayores distancias se producirían lesiones traumáticas, neurológicas, torácicas, abdominales y en extremidades conocidas como “blast aéreo”, al que se suma el “blast sólido” por la proyección de objetos sólidos y su impactación sobre el cuerpo.
La Radiación Residual: después de uno o dos minutos, las partículas radiactivas procedentes de la radiación inicial se depositan en el suelo o en los escombros y producen una radiación secundaria. A ésta se añade la procedente nube radiactiva, constituida por las partículas que fueron succionadas por el hongo atómico y que comienzan a caer al cabo de 1-2 horas, prolongándose durante varios días. Es la responsable de la contaminación de aguas, ganado y alimentos.
Sin duda un acontecimiento por demás trágico, pero con todo esto cabe resaltar que América Latina y el Caribe se mantiene libre de armas nucleares gracias al Tratado de Tlatelolco realizado por el mexicano ganador del Premio Nobel de la Paz en 1982, Alfonso García Robles. En su preámbulo dice: “Las armas nucleares, cuyos terribles efectos alcanzan indistinta e ineludiblemente tanto a las fuerzas militares como a la población civil, constituyen, por la persistencia de la radiactividad que generan, un atentado a la integridad de la especie humana.”
“En un mundo que muy a menudo parece obscuro y ominoso, el tratado de Tlatelolco brillara como un faro. Este tratado es una demostración práctica para toda la humanidad de los que puede lograrse cuando existe la suficiente dedicación y la suficiente voluntad política”.