el lado oscuro del turismo
Alrededor de 1,2 millones de niños son víctimas de tráfico cada año. La industria de viajes, usada frecuentemente por los criminales para movilizar y esclavizar a sus víctimas, se ha involucrado activamente en el esfuerzo de hacer algo al respecto.
Los viajeros también pueden poner de su parte, estando alerta ante actividades sospechosas y apoyando a las compañías que han sentado posición contra el turismo sexual y la explotación infantil.
A la fecha, más de 1000 agencias de viajes y cadenas hoteleras en 42 países, han firmado el "Código", un documento en el que se encuentran consignados unos principios para luchar contra el tráfico infantil y el abuso, lanzado en Suecia en 1998 por Ecpat, una red global de organizaciones que trabajan para poner fin a la prostitución, pornografía y tráfico infantil con fines sexuales.
El horror de la pederastia en Tailandia, una lacra que la sociedad trata de combatir
Decenas de niños deambulan por las calles de Pattaya vendiendo chucherías y recuerdos a los turistas que encuentran a su paso por los bares de alterne iluminados de noche por las luces de colores bajo las que se contonean las prostitutas.
Estos menores, tailandeses o inmigrantes ilegales llegados desde las vecinas Camboya, Birmania o Laos, son carne de cañón para los pederastas que les ofrecen regalos y cantidades de dinero a cambio de favores sexuales.
De acuerdo a los datos oficiales, la Policía tailandesa investigó el año pasado 637 casos de prostitución infantil, mientras que la Oficina contra el Tráfico Humano identificó a 99 menores víctimas del tráfico de personas.
Una gran parte de los menores explotados sexualmente son esclavos de las poderosa redes regionales de tráfico de personas
No obstante, las cifras reflejan únicamente los casos denunciados o investigados, por lo que no incluyen otros muchos que nunca salen a la luz, según la organización ECPAT, acrónimo de “End Child Prostitution in Asian Tourism” (Acabar con la prostitución infantil en el turismo asiático).
La prostitución infantil es un “delito que en muchas ocasiones no se denuncia porque muchos tailandeses creen que es un asunto privado o espinoso con el que no quieren verse implicados”, indicó a Efe Patchareeboon Sakulpitakphon, de ECPAT International.
Una gran parte de los menores explotados sexualmente son esclavos de las poderosa redes regionales de tráfico de personas, que cada año introducen ilegalmente en Tailandia a varios miles de personas de los países indochinos y de Birmania.
Según la ONU, el 80 por ciento de estas víctimas son explotadas en burdeles y un 17 por ciento son destinadas a trabajar de sol a sol en talleres ilegales, barcos de pesca o son compradas por hogares con recursos económicos
Para mas info les recomiendo este libro
Alrededor de 1,2 millones de niños son víctimas de tráfico cada año. La industria de viajes, usada frecuentemente por los criminales para movilizar y esclavizar a sus víctimas, se ha involucrado activamente en el esfuerzo de hacer algo al respecto.
Los viajeros también pueden poner de su parte, estando alerta ante actividades sospechosas y apoyando a las compañías que han sentado posición contra el turismo sexual y la explotación infantil.
A la fecha, más de 1000 agencias de viajes y cadenas hoteleras en 42 países, han firmado el "Código", un documento en el que se encuentran consignados unos principios para luchar contra el tráfico infantil y el abuso, lanzado en Suecia en 1998 por Ecpat, una red global de organizaciones que trabajan para poner fin a la prostitución, pornografía y tráfico infantil con fines sexuales.
El horror de la pederastia en Tailandia, una lacra que la sociedad trata de combatir
Decenas de niños deambulan por las calles de Pattaya vendiendo chucherías y recuerdos a los turistas que encuentran a su paso por los bares de alterne iluminados de noche por las luces de colores bajo las que se contonean las prostitutas.
Estos menores, tailandeses o inmigrantes ilegales llegados desde las vecinas Camboya, Birmania o Laos, son carne de cañón para los pederastas que les ofrecen regalos y cantidades de dinero a cambio de favores sexuales.
De acuerdo a los datos oficiales, la Policía tailandesa investigó el año pasado 637 casos de prostitución infantil, mientras que la Oficina contra el Tráfico Humano identificó a 99 menores víctimas del tráfico de personas.
Una gran parte de los menores explotados sexualmente son esclavos de las poderosa redes regionales de tráfico de personas
No obstante, las cifras reflejan únicamente los casos denunciados o investigados, por lo que no incluyen otros muchos que nunca salen a la luz, según la organización ECPAT, acrónimo de “End Child Prostitution in Asian Tourism” (Acabar con la prostitución infantil en el turismo asiático).
La prostitución infantil es un “delito que en muchas ocasiones no se denuncia porque muchos tailandeses creen que es un asunto privado o espinoso con el que no quieren verse implicados”, indicó a Efe Patchareeboon Sakulpitakphon, de ECPAT International.
Una gran parte de los menores explotados sexualmente son esclavos de las poderosa redes regionales de tráfico de personas, que cada año introducen ilegalmente en Tailandia a varios miles de personas de los países indochinos y de Birmania.
Según la ONU, el 80 por ciento de estas víctimas son explotadas en burdeles y un 17 por ciento son destinadas a trabajar de sol a sol en talleres ilegales, barcos de pesca o son compradas por hogares con recursos económicos
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