Ocurrió en un partido ante Chile, en la Copa América de 1937. Una poco conocida historia como previa del encuentro del domingo, en Londres.
3 de enero de 1937. El Gasómetro, antiguo estadio de San Lorenzo. Buenos Aires. Campeonato Sudamericano, lo que hoy se conoce como Copa América. Brasil y Chile debían enfrentarse, pero tenían sólo camisetas blancas para vestir a sus jugadores y no querían saber nada con buscar una alternativa. Casi de casualidad, en una mezcla de improvisación y falta de previsión, surgió una solución que hoy parecería prácticamente absurda. A los organizadores no se les ocurrió otra idea que hacer un sorteo para determinar quién debía cambiar su vestimenta. Allí nació una historia bastante particular y poco conocida hasta hoy.
Brasil, que en ese torneo no vistió la camiseta amarilla, color que comenzó a utilizar recién a partir de 1950, perdió el sorteo. ¿Cuál era la camiseta que iba a poner la organización para poder disputar el partido? La de uno de los clubes más grandes de la Argentina, Boca Juniors. Los libros de la historia no terminaron de dejar en claro por qué surgió esa idea y quién fue el que sugirió que se usara esa vestimenta, aunque habría sido de un colaborador que era hincha de ese club y tenía cercanía con la Comisión Directiva del club xeneize. El modelo era el clásico del club argentino, con el azul fuerte y una franja amarilla,
La historia tiene un antecedente. En el mismo torneo, Brasil jugó ante Perú, que también usaba el color blanco. Otra vez, perdió el sorteo y tuvo que usar la camiseta roja de Independiente.
Estadio Gasómetro
¿Qué suerte le trajo la camiseta de Boca a Brasil? Muy buena. La Verdeamarela le ganó 6 a 4 a Chile, con goles de Patesko (dos), Luizinho (dos), Carvalho Leite y Roberto. Por su parte, Raúl Toro (dos), José Avendaño y Guillermo Riveros anotaron para Chile.
Pese a esa gran victoria ante Chile, Brasil no pudo quedarse con el campeonato. Fue Argentina, de local, el equipo que se impuso, con lo que consiguió su quinto título hasta ese momento. En el partido clave, la Albiceleste venció en la prórroga a la Verdeamarela por 2 a 0, con dos goles de Vicente de la Mata, una joven promesa de 17 años, que luego haría historia de la grande en el fútbol argentino.
3 de enero de 1937. El Gasómetro, antiguo estadio de San Lorenzo. Buenos Aires. Campeonato Sudamericano, lo que hoy se conoce como Copa América. Brasil y Chile debían enfrentarse, pero tenían sólo camisetas blancas para vestir a sus jugadores y no querían saber nada con buscar una alternativa. Casi de casualidad, en una mezcla de improvisación y falta de previsión, surgió una solución que hoy parecería prácticamente absurda. A los organizadores no se les ocurrió otra idea que hacer un sorteo para determinar quién debía cambiar su vestimenta. Allí nació una historia bastante particular y poco conocida hasta hoy.
Brasil, que en ese torneo no vistió la camiseta amarilla, color que comenzó a utilizar recién a partir de 1950, perdió el sorteo. ¿Cuál era la camiseta que iba a poner la organización para poder disputar el partido? La de uno de los clubes más grandes de la Argentina, Boca Juniors. Los libros de la historia no terminaron de dejar en claro por qué surgió esa idea y quién fue el que sugirió que se usara esa vestimenta, aunque habría sido de un colaborador que era hincha de ese club y tenía cercanía con la Comisión Directiva del club xeneize. El modelo era el clásico del club argentino, con el azul fuerte y una franja amarilla,
La historia tiene un antecedente. En el mismo torneo, Brasil jugó ante Perú, que también usaba el color blanco. Otra vez, perdió el sorteo y tuvo que usar la camiseta roja de Independiente.
Estadio Gasómetro
¿Qué suerte le trajo la camiseta de Boca a Brasil? Muy buena. La Verdeamarela le ganó 6 a 4 a Chile, con goles de Patesko (dos), Luizinho (dos), Carvalho Leite y Roberto. Por su parte, Raúl Toro (dos), José Avendaño y Guillermo Riveros anotaron para Chile.
Pese a esa gran victoria ante Chile, Brasil no pudo quedarse con el campeonato. Fue Argentina, de local, el equipo que se impuso, con lo que consiguió su quinto título hasta ese momento. En el partido clave, la Albiceleste venció en la prórroga a la Verdeamarela por 2 a 0, con dos goles de Vicente de la Mata, una joven promesa de 17 años, que luego haría historia de la grande en el fútbol argentino.