En un principio los hombres utilizaban el trueque como forma de intercambio de productos o servicios; es decir, que canjeaban cosas u horas de trabajo por otras cosas o tareas que necesitaban para sus vidas. Pero esto no era siempre posible porque a veces los dos tenían lo mismo para ofrecerse y entonces no había trueque que valiera. Fue entonces que a alguien, nunca sabremos a quien, se le ocurrió simbolizar el valor de las cosas en un objeto que podía ser un caracol, cabezas de ganado, bolsitas de sal (de ahí la palabra "salario" ) o esclavos como forma de pago.
Los objetos se intercambiaban por metales preciosos oro y plata, ya que estos no se deterioraban con el tiempo. Tenían las ventajas de poder transportarse fácilmente y poder dividirse en trozos de distinto peso para facilitar los pagos.
Origen de las Monedas
La posibilidad de engaño falseando los metales con aleaciones de oro y plata con otros metales de peor calidad era el mayor inconveniente. Para evitar el falseado de los metales las autoridades acuñaron monedas de oro y plata a las que imprimen un sello garantizando así su peso y legalidad (monedas de diferentes pesos). Este fue el origen de las monedas.
Origen de los Billetes
En los siglos XV y XVI ya se usaban monedas de oro y plata en las grandes transacciones pero ni las calles ni las casas eran seguras. Los orfebres tenían cajas fuertes y guardias para mantenerlo seguro y comenzaron a ofrecer este servicio a otros. La gente llevaba su oro a los orfebres para que los guardara y después lo retiraba cuando lo necesitaba para efectuar pagos.
Los orfebres se dedicaron a guardar las monedas de oro y de plata entregando a cambio certificados nominales que acreditaban su posesión. Con el paso del tiempo estos certificados fueron empleándose progresivamente para efectuar pagos sin necesidad de utilizar el metal que lo respaldaba, lo cual dio origen al movimiento del papel moneda. Lo que hoy conocemos como billetes.
El Dinero Bancario
El público se dio cuenta que no tenía que entregar oro directamente a la persona que le había vendido algo, bastaba con entregarle una carta en la que le pedía al orfebre que transfiriese el dinero a esa persona.
El portador de la carta podía llevarse el oro o dejarlo en el orfebre. La carta actuaba como un CHEQUE.
Hoy día vivimos bajo el régimen monetario de curso legal, o curso «forzoso», donde la ley reconoce un solo tipo de dinero: el emitido por el monopolio de la Banca Central. Es decir, el dinero de curso legal es aquel tipo de dinero emitido por la autoridad gobernante que un acreedor o un vendedor no puede rehusar aceptar como medio de pago.
El sistema opuesto al presente régimen es el de curso voluntario, o «libre», donde es potestad de cada acreedor o vendedor aceptar, o no, determinado medio de intercambio como pago. Esto implica que el individuo tiene la libertad de escoger el dinero del emisor que considere más conveniente.
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El dinero de banco tuvo su apogeo durante el siglo XIX. Los bancos trabajaban bajo un patrón metálico como respaldo de su dinero, redimiendo sus billetes por determinada cantidad de oro, plata, cobre o una combinación de éstos. La emisión de dinero de banco se suspendió en el momento en que surgieron los Bancos Centrales arrogándose el privilegio monopólico de emitir dinero.
Un ejemplo sobresaliente de dinero privado de banco fue en Suecia, entre 1831 a 1902, donde se experimentó un sistema de libertad bancaria casi total. Al final de este período, existían 26 bancos privados y un total de 157 agencias que emitían su propio dinero. Estos billetes compitieron exitosamente con aquellos del Banco del Parlamento Sueco —Riksbank—, y a pesar de los impuestos y algunas otros restricciones que caían sobre los billetes de bancos privados, estos últimos eran predominantemente demandados por los usuarios.
Estas experiencias nos demuestran que el factor de mayor peso para el surgimiento de los Bancos Centrales fue el deseo, del gobierno en determinado momento, de obtener dinero fácil obteniendo «préstamos» bajo condiciones privilegiadas.
Tenemos 3 economías diferentes que usan los países hoy en día.
* ECONOMIA PLANIFICADA : El qué, cuando, como y para quien producir están sujetos a una total intervención del estado.
* ECONOMIA DE MERCADO : La actividad económica se basa en un mercado de libre competencia.
* ECONOMIA MIXTA : Hay una cierta intervención del estado en la actividad económica con el fin de controlar los efectos negativos que el mercado puede generar, como el desempleo, la inflación y garantizar unos servicios sociales básicos a los ciudadanos.
Esta última es la usada en la mayoría de los países democráticos.
Por último te dejamos este video muy interesante sobre la historia de las monedas.

¿Cómo eran las primeras monedas?
Las monedas chinas -que son las más antiguas que se conocen y datan del 1100 a.C.- eran copias en bronce de las herramientas que antes se cambiaban por mercancías. La moneda-cuchillo de bronce, por ejemplo, era demasiado delicada como para usarse como herramienta y sólo servía como moneda. Pero las primeras monedas hechas con una aleación de oro y plata aparecieron en Lidia (Asia Menor), que por aquel entonces formaba parte del mundo griego (Asia Menor) en el Siglo VIII a.C. Con el tiempo, cada ciudad griega tuvo su propia moneda, menos Esparta, que seguía utilizando barras de hierro como elemento de cambio.
¿Cuál fue la moneda más rica?
El cacao, que además de para preparar su sabroso invento, el chocolatl, era utilizado por los aztecas como medio de pago. Parece que era un problema mandar a los chicos a hacer los mandados: muchos se quedaban con el vuelto en la panza.
¿Cuál fue la moneda más popular de la antigüedad?
La ateniense, que fue difundida por comerciantes y soldados griegos por todo el mundo antiguo. En los países con los que los griegos comerciaban llamaban a sus monedas "pequeñas lechuzas". La lechuza que venía acuñada en las monedas era el símbolo de Atenea, la diosa de la sabiduría, que, al igual que Zeus, podía lanzar terribles rayos en defensa de una causa justa. Estas monedas se hicieron tan populares que muchos países las copiaron e hicieron las suyas con diseños muy parecidos.
¿Cara o ceca?
Filipo, rey de Macedonia, unificó toda Grecia y creyó conveniente emitir una sola moneda, eliminando las de cada ciudad. Para que no quedara ninguna duda sobre quién mandaba, mandó acuñar su cara en las monedas. Su hijo, Alejandro Magno, siguió su ejemplo y al ritmo de sus conquistas, impuso la costumbre. A partir de allí todos los reyes querían ver sus caras en las monedas. Esta era prácticamente la única oportunidad que tenían los romanos de conocerle la cara al emperador. Pero esto no le garantizaba al mandatario su perpetuación en la historia. Cuenta el historiador romano Suetonio que a la muerte del emperador Calígula, todas las monedas con su efigie fueron fundidas y reutilizadas para que se olvidara el rostro del tirano.
¿Quién fue el primer falsificador de dinero?
Polícrates, un gobernante de la ciudad griega de Samos que en el 540 antes de Cristo estafó a los espartanos con monedas de oro falsas. Polícrates hizo escuela y muchos lo imitaron. Algunos reyes reducían la cantidad de oro o plata en sus monedas mezclándolos con otros metales engañando a sus súbditos y quedándose con la diferencia.
¿Cuándo aparece el papel moneda?
Los chinos fueron los primeros. Ya en el siglo IX d.C., durante la dinastía Tang, aparecieron los primeros bancos en los que la gente depositaba sus monedas y a cambio se le extendía un certificado por el importe depositado que servía como medio de pago. Así la gente no tenía que movilizarse con las pesadas piezas de plata. Hay, sin embargo, quienes sostienen que los primeros billetes comenzaron a circular en China hacia el siglo VII. En Occidente recién en 1661 comenzó a utilizarse en Suecia este sistema de forma regular, aunque algunos investigadores sostienen que ya en el siglo XV circulaba papel moneda en algunas regiones de la península ibérica.

